Juan 18:15–27
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
PRIMERA NEGACIÓN DE PEDRO
Simón Pedro y otro discípulo se fueron detrás de Jesús. Este discípulo, que era conocido del sumo sacerdote, entró al mismo tiempo que Jesús en la mansión del sumo sacerdote. Pedro, en cambio, tuvo que quedarse afuera, a la puerta, hasta que salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera y consiguió que lo dejaran entrar. Pero la criada que hacía de portera se fijó en Pedro y le preguntó:
— ¿No eres tú de los discípulos de ese hombre?
Pedro contestó:
— No, no lo soy.
Como hacía frío, los criados y los guardias habían encendido una hoguera y estaban allí de pie, calentándose. También Pedro se quedó de pie junto a ellos, calentándose.
ANÁS INTERROGA A JESÚS
El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su enseñanza. Jesús le respondió:
— Yo he hablado siempre en público a todo el mundo. He enseñado en las sinagogas y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos. No he enseñado nada clandestinamente. ¿A qué viene este interrogatorio? Pregunta a mis oyentes; ellos te informarán sobre lo que he dicho.
Al oír esta respuesta, uno de los guardias que estaban junto a Jesús le dio una bofetada, al tiempo que lo increpaba:
— ¿Cómo te atreves a contestar así al sumo sacerdote?
Jesús le replicó:
— Si he hablado mal, demuéstrame en qué; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?
JESÚS LLEVADO ANTE CAIFÁS Y NUEVA NEGACIÓN DE PEDRO
Entonces Anás envió a Jesús atado a Caifás, el sumo sacerdote, mientras Simón Pedro seguía allí de pie, calentándose. Alguien le preguntó:
— ¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?
Pedro lo negó diciendo:
— No, no lo soy.
Pero uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro cortó la oreja, le replicó:
— ¿Cómo que no? ¡Yo mismo te vi en el huerto con él!
Pedro volvió a negarlo. Y en aquel momento cantó un gallo.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España