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Josué 14–19

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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REPARTO ENTRE LAS TRIBUS DEL OESTE DEL JORDÁN

Esta es la heredad que recibieron los israelitas en el país de Canaán, heredad que les repartieron el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia de las tribus de Israel. El reparto a las nueve tribus de Israel y a la media tribu de Manasés se hizo a suertes, como el Señor había dispuesto por medio de Moisés. Porque Moisés había dado ya su heredad a las dos tribus y media en Transjordania. A los levitas no les asignó heredad entre las otras tribus. En cuanto a los descendientes de José, vinieron a formar dos tribus: Manasés y Efraín. A los levitas no se les dio parte alguna de territorio, sino sólo ciudades donde residir, con los pastos correspondientes para los ganados de su propiedad. Los israelitas hicieron el reparto de la tierra tal como el Señor había mandado a Moisés.

HEBRÓN COMO HEREDAD DE CALEB

Los descendientes de Judá se presentaron a Josué en Guilgal. Y Caleb, hijo de Jefuné el queniceo, le dijo:

— Ya sabes lo que le encargó el Señor a Moisés, el hombre de Dios, acerca de ti y de mí en Cadés Barnea. Cuarenta años tenía yo cuando Moisés, siervo del Señor, me envió desde Cadés Barnea a explorar esta tierra y yo le di mi informe con toda sinceridad. Los hermanos que me habían acompañado desanimaron al pueblo, pero yo me mantuve fiel al Señor, mi Dios. Aquel día Moisés me hizo este juramento: “Te juro que la tierra que han pisado tus pies será heredad tuya y de tus descendientes para siempre, porque has sido fiel al Señor mi Dios”. Ahora pues, mira cómo el Señor me ha conservado la vida, según lo prometió. Hace cuarenta y cinco años que el Señor dijo esto a Moisés, cuando Israel iba por el desierto, y ahora tengo ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me encargó aquella misión. Conservo todo mi vigor de entonces para combatir y para moverme por doquier. Así que dame esta montaña que el Señor me prometió aquel día. Tú oíste aquel día cómo hay en ella anaquitas y ciudades grandes y fuertes. Que el Señor esté conmigo y yo los expulsaré como él me lo prometió.

Josué bendijo a Caleb, hijo de Jefuné, y le dio Hebrón en heredad. Por eso Hebrón sigue siendo, hasta el día de hoy, heredad de Caleb, hijo de Jefuné el queniceo, por haber sido fiel al Señor, Dios de Israel. El nombre primitivo de Hebrón era Quiriat Arbá. Arbá había sido el hombre más alto de los anaquitas.

Y, concluida la conquista, el país quedó en paz.

TERRITORIO DE LA TRIBU DE JUDÁ

El territorio que tocó en suerte a la tribu de Judá, por clanes, lindaba con la frontera de Edom, en el extremo meridional del desierto de Sin. Su límite meridional partía de la lengua o extremo sur del mar de la Sal; luego se dirigía por el sur de la cuesta de Acrabín, pasaba hacia Sin y subía por el sur de Cadés Barnea; pasando por Jesrón, subía hacia Adar y volvía hacia Carcá; pasaba por Asmón, se dirigía hacia el torrente de Egipto y terminaba en el mar. Esa será la frontera de ustedes por el sur. Por el este, el territorio limitaba con el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. El límite septentrional partía de la lengua de mar en la que desemboca el Jordán; luego llegaba a Bet Joglá, pasaba por el norte de Bet Arabá y subía hasta la Peña de Bohán, hijo de Rubén; continuaba subiendo desde el valle de Acor hasta Debir y volvía hacia el norte hasta Guilgal, frente a la cuesta de Adumín, que está al sur del Torrente. El límite pasaba junto a las aguas de En Semes y venía a salir a la fuente de Roguel. De allí subía por el valle de Ben Hinón, en el flanco sur del Jebuseo, es decir, por Jerusalén; subía luego por el oeste hasta la cima del monte frente al valle de Hinón, en el extremo norte del valle de los refaítas. A continuación torcía desde la cumbre del monte hacia los manantiales de Neftoaj y seguía en dirección a las ciudades del monte Efrón torciendo hacia Baalá, es decir, Quiriat Jearín. Desde Baalá, el límite doblaba por el oeste hacia el monte Seír y, pasando por la vertiente norte del monte Jearín, o sea, Quesalón, bajaba hasta Bet Semes, llegando a Timná. Luego se dirigía hacia el norte de Ecrón, doblaba hacia Sicarón, pasaba por el monte Baalá y salía a Jabneel. Esta frontera norte terminaba en el mar. El límite occidental era el mar Grande.

Esos eran los límites del territorio de los descendientes de Judá, por clanes.

CONQUISTA DE HEBRÓN Y DEBIR

A Caleb, hijo de Jefuné, se le asignó una parte entre los descendientes de Judá, tal como había mandado el Señor a Josué: Quiriat Arbá, la ciudad del padre de Anac, es decir, Hebrón. Caleb expulsó de allí a los tres hijos de Anac: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de Anac. Desde allí se dirigió contra los habitantes de Debir, que antes era conocida como Quiriat Séfer. Caleb prometió dar por esposa a su hija Axá a quien derrotara y conquistara a Qiryat Séfer. El que la conquistó fue Otoniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb; así que este le dio por esposa a su hija Axá. Cuando Axá se dirigía a casa de su marido, este la instigó a que pidiera a su padre un campo. Al ver que su hija se apeaba del asno, Caleb le preguntó:

— ¿Qué quieres?

Ella respondió:

— Hazme un regalo; ya que me has asignado el desierto del Négueb, proporcióname también manantiales.

Y él le dio los manantiales de arriba y los de abajo.

Esta fue la heredad de la tribu de Judá, por clanes.

POBLACIONES DE LA TRIBU DE JUDÁ

Las poblaciones fronterizas entre Edom y la tribu de Judá son:

En el Négueb: Cabsel, Éder, Jagur, Quiná, Dimoná, Adadá, Cadés, Jasor, Jitnán, Zif, Telen, Bealot, Jasor Jadatá, Queriyot Jesrón (o sea, Jasor), Amán, Semá, Moladá, Jasar Gadá, Jesmón, Bet Pélet, Jasar Sual, Berseba con sus aldeas*, Balá, Iyín, Esen, Eltolad, Quesil, Jormá, Siclag, Madmaná, Sansaná, Lebaot, Siljín, y En Rimón. En total, veintinueve ciudades con sus aldeas.

En la Sefela: Estaol, Sorá, Asná, Zanoaj, En Ganín, Tapuaj, Enán, Jarmut, Adulán, Socó, Acecá, Saráin, Aditáin, Guederá y Guederotáin: catorce ciudades con sus aldeas. Senán, Jadasá, Migdal Gad, Dilán, Mispé, Joqtel, Laquis, Boscat, Eglón, Cabón, Lajmás, Quitlís, Guederot, Bet Dagón, Naamá y Maquedá: dieciséis ciudades con sus aldeas. Libná, Éter, Asán, Jiftaj, Asná, Nesib, Queilá, Aczib y Maresá: nueve ciudades con sus aldeas. Ecrón con sus filiales y aldeas. Desde Ecrón hasta el mar, todas las poblaciones que están cerca de Asdod con sus aldeas. Asdod con sus filiales y aldeas, Gaza con sus filiales y aldeas, hasta el torrente de Egipto, y las ciudades costeras del mar Grande.

En la montaña: Samir, Jatir, Socó, Daná, Quiriat Saná (o sea, Debir), Anab, Estemoa, Anín, Gosen, Jolón y Guiló: once ciudades y sus aldeas. Arab, Dumá, Esán, Janín, Bet Tapuaj, Afecá, Juntá, Quiriat Arbá (o sea, Hebrón) y Sior: nueve ciudades y sus aldeas. Maón, Carmel, Cif, Jutá, Jezrael, Jocdeán, Zanoj, Hacáin, Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aldeas. Jaljul, Bet Sur, Guedor, Maarat, Bet Anot y Eltecón: seis ciudades con sus aldeas*. Quiriat Baal, que es Quiriat Jearín, y Rabá: dos ciudades con sus aldeas.

En el desierto: Bet Arabá, Midín, Secacá, Nibsán, la ciudad de la Sal y Enguedí: seis ciudades con sus aldeas.

Pero los descendientes de Judá no lograron expulsar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén. Por eso los jebuseos viven todavía hoy en Jerusalén, en medio de Judá.

LA CASA DE JOSÉ

El territorio que tocó en suerte a los descendientes de José partía, por el este, desde el Jordán cerca de Jericó, y continuaba por el oasis de Jericó y por el desierto que sube desde Jericó a la montaña de Betel; desde Betel seguía hasta Luz, pasaba hacia la frontera de los arqueos en Atarot, bajaba después al oeste hacia el territorio de los jafletitas, llegaba hasta Bet Jorón de Abajo y hasta Guécer, y venía a salir al mar. Esta fue la heredad de Manasés y Efraín, los hijos de José.

TERRITORIO DE LA TRIBU DE EFRAÍN

Esta fue la frontera del territorio de los descendientes de Efraín, por clanes: el límite de su heredad iba por el este desde Atarot Adar hasta Bet Jorón de Arriba; a partir de ahí se prolongaba hasta el mar, teniendo a Micmetá al norte. El límite doblaba al este hacia Taanat Siló; luego pasaba al este de Janojá, bajaba de Janojá a Atarot y a Naará y tocaba en Jericó para terminar en el Jordán. Desde Tapuaj, la frontera se alargaba hacia el oeste bordeando el torrente de Caná y venía a parar al mar. Esta fue la heredad de la tribu de los descendientes de Efraín, por clanes; a ello hay que añadir las ciudades reservadas para los descendientes de Efraín dentro de la heredad de Manasés; todas las ciudades con sus aldeas. Los cananeos que ocupaban Guécer no fueron expulsados y así continúan viviendo todavía hoy en medio de Efraín, aunque sometidos a trabajos forzados.

TERRITORIO DE LA TRIBU DE MANASÉS

Este fue el territorio que le correspondió en suerte a la tribu de Manasés, primogénito de José. A Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, que era un valiente guerrero, le tocó Galaad y Basán. También les tocó en suerte un territorio a los otros hijos de Manasés, por clanes: a los hijos de Abiecer, a los hijos de Jéleq, a los hijos de Asriel, a los hijos de Siquén, a los hijos de Jéfer, a los hijos de Semidá. Estos eran, por clanes, los hijos varones de Manasés, hijo de José.

Pero Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tenía hijos; sólo hijas. Sus hijas se llamaban: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. Estas se presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los jefes del pueblo, diciéndoles:

— El Señor ordenó a Moisés que se nos asignara una heredad entre nuestros hermanos.

Se les asignó, pues, según la orden del Señor, una heredad entre los hermanos de su padre. Así que a la tribu de Manasés le correspondieron diez partes —además de Galaad y Basán, territorios de Transjordania—, pues las hijas de Selofjad, descendiente de Manasés, obtuvieron una heredad entre los descendientes de Manasés. El país de Galaad fue para los descendientes de los otros hijos de Manasés.

El territorio…

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Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *sus aldeas: Así según la versión griega de los y Ne 11:27. El hebreo dice: bizyoteya, vocablo que resulta ininteligible.
  3. *… con sus aldeas: La Biblia griega de los añade: Tecoa, Efrata (o sea Belén), Peor, Etán, Culón, Tatán, Sores, Caren, Galín, Béter, Manaj: once ciudades con sus aldeas.