Jeremías 11:1–13
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LOS TÉRMINOS DE LA ALIANZA
Palabra que recibió Jeremías de parte del Señor:
— Escucha los términos de esta alianza y exponlos a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén. Les dirás: Así dice el Señor, Dios de Israel: Maldito quien no escuche los términos de esta alianza, que yo establecí con sus antepasados cuando los saqué del país de Egipto, del horno de hierro, cuando les dije: Háganme caso y pongan en práctica todo lo que les ordeno; de ese modo serán mi pueblo y yo seré su Dios. Y así mantendré el juramento que hice a sus antepasados de darles una tierra que mana leche y miel, como sucede ahora.
Yo respondí:
— Amén, Señor.
El Señor me dijo:
— Proclama lo que voy a decirte en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén: Escuchen los términos de esta alianza y cúmplanlos. Pues ya se lo advertí solemnemente a sus antepasados cuando los hice subir del país de Egipto; y hasta el día de hoy no he dejado de repetir la advertencia: Háganme caso. Pero no escucharon ni prestaron atención, sino que todos siguieron la maldad de su mente retorcida. Por eso hice caer sobre ellos todas las amenazas de esta alianza que les ordené cumplir y no cumplieron.
El Señor me dijo:
— Se ha descubierto una conjura entre la gente de Judá y los habitantes de Jerusalén. Han vuelto a los pecados de sus antepasados, que se negaron a escuchar mis palabras: van detrás de dioses extranjeros y les dan culto; tanto Israel como Judá han roto la alianza que hice con sus antepasados.
Por eso, así dice el Señor:
— Voy a traerles una desgracia de la que no podrán escapar; me llamarán a gritos, pero no pienso escucharlos. Las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán a invocar a los dioses a quienes quemaban incienso, pero no podrán auxiliarlos cuando llegue la desgracia.
INUTILIDAD DE LAS MEDIACIONES
Tenías tantos dioses como ciudades, Judá; y en cada una de las calles de Jerusalén construiste otros tantos altares para quemar incienso a Baal.
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