Isaías 33:13–24
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Los de lejos escuchen lo que he hecho,
los de cerca entérense de mi valor.
Temen los pecadores de Sión,
un temblor paraliza a los impíos:
“¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador?
¿Quién de nosotros habitará unas brasas eternas?”.
El que se conduzca y hable con justicia,
el que rehúse aprovecharse de la opresión;
el que sacuda su mano rechazando el soborno,
el que tape su oído a propuestas criminales,
el que cierre sus ojos al mal.
Ese habitará en la altura,
refugiado en un baluarte rocoso,
recibirá sin falta pan y agua.
JERUSALÉN RESTAURADA
Tus ojos verán a un rey espléndido,
podrán contemplar un país ilimitado.
Pensarás en el terror pasado:
“¿Dónde están contable y cobrador?
¿Dónde el que contaba las fortificaciones?”.
Ya no verás al pueblo insolente,
al pueblo de lenguaje oscuro y raro,
de una lengua extraña, incomprensible.
Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas;
tus ojos contemplarán Jerusalén,
morada tranquila, tienda inamovible:
sus estacas no serán arrancadas,
sus cuerdas no serán aflojadas.
Pues allí estará el Señor,
que es todo poder, con nosotros,
en un lugar de ríos anchísimos;
no navegarán barcas de remos,
no los cruzarán naves de guerra.
Pues el Señor nos gobierna y da leyes,
el Señor es nuestro rey victorioso.
Tus cuerdas están tan flojas
que ya no aguantan el mástil,
ya no están tensas las velas.
Entonces se repartirá cuantioso botín,
hasta los cojos se lanzarán al saqueo.
Ningún habitante dirá que está enfermo
pues habrán sido perdonados
los residentes en Jerusalén.
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