Hechos de los Apóstoles 23:10–22
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Como el conflicto se agravaba, el comandante empezó a temer que descuartizaran a Pablo; ordenó, pues, a los soldados que bajaran a sacarlo de allí y que lo llevaran a la fortaleza.
Durante la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo:
— Ten buen ánimo; has sido mi testigo en Jerusalén y habrás de serlo también en Roma.
COMPLOT CONTRA PABLO
Al amanecer, los judíos tramaron un complot, jurando no probar bocado ni beber nada hasta haber dado muerte a Pablo. Eran más de cuarenta las personas que participaban en esta conjuración. Se presentaron después ante los jefes de los sacerdotes y demás dirigentes y les comunicaron:
— Hemos jurado solemnemente no probar absolutamente nada hasta que matemos a Pablo. Resta ahora que ustedes, con la anuencia del Consejo, soliciten del comandante que les entregue a Pablo con el pretexto de examinar su causa más detenidamente. Nosotros nos encargaremos de eliminarlo en cuanto llegue.
Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró del complot y logró entrar en la fortaleza para poner a Pablo sobre aviso. Pablo llamó en seguida a un oficial y le dijo:
— Lleva a este muchacho ante el comandante, pues tiene algo que comunicarle.
El oficial tomó al muchacho y lo presentó al comandante con estas palabras:
— Pablo, el preso, me ha llamado para pedirme que te traiga a este muchacho. Tiene algo que decirte.
El comandante lo tomó de la mano, lo llevó aparte y le preguntó:
— ¿Qué quieres decirme?
El muchacho se explicó así:
— Los judíos han acordado pedirte que mañana lleves a Pablo ante el Consejo Supremo con la excusa de obtener datos más precisos sobre él. Pero no les creas, pues más de cuarenta de ellos van a tenderle una emboscada y han jurado solemnemente no comer ni beber hasta matarlo. Ya están preparados y sólo esperan tu respuesta.
El comandante despidió al muchacho, advirtiéndole:
— No digas a nadie que me has informado sobre este asunto.
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