Génesis 43:2–15
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Así que cuando a Jacob y a sus hijos se les acabó el grano que trajeron de Egipto, su padre les dijo:
— Vayan otra vez a comprar un poco más de alimento para nosotros.
Pero Judá le recordó:
— Aquel hombre nos advirtió claramente que no nos recibirá si no llevamos a nuestro hermano menor con nosotros. Si permites que nuestro hermano menor venga con nosotros, bajaremos a comprarte alimento; pero si no lo dejas venir, no iremos. Aquel hombre fue tajante: “Si no traen a su hermano menor, no los recibiré”.
Entonces Israel replicó:
— ¿Por qué me han hecho esto, diciendo a aquel hombre que tenían otro hermano?
Ellos respondieron:
— Porque aquel hombre nos hacía muchas preguntas sobre nosotros y nuestra familia. Nos preguntaba si vivía nuestro padre, si teníamos algún otro hermano; nosotros no tuvimos más remedio que responder a sus preguntas. ¿Cómo íbamos a saber que nos mandaría llevar a nuestro hermano menor?
Y Judá dijo a su padre Israel:
— Deja que el muchacho venga bajo mi cuidado y pongámonos inmediatamente en marcha; sólo así nosotros, tú y nuestros hijos podremos sobrevivir y no moriremos. Yo me hago responsable de él; a mí me pedirás cuentas de lo que le pase. Si no te lo devuelvo sano y salvo, yo seré el culpable ante ti para siempre. Si no hubiéramos titubeado tanto, ya estaríamos de vuelta por segunda vez.
Entonces Israel, su padre, les dijo:
— Pues si no hay más remedio, hagan lo siguiente: metan en sus costales regalos para aquel hombre de lo mejor que produce esta tierra: un poco de bálsamo, un poco de miel, perfume, mirra, nueces y almendras. Lleven también el doble de dinero, para devolver el que les pusieron en la boca de los costales, quizás por descuido. Así que tomen a su hermano y vayan de nuevo a ver a aquel hombre. Que el Dios todopoderoso haga que se apiade de ustedes y los permita regresar con su otro hermano y con Benjamín. Y si yo tengo que verme privado de mis hijos, pues que así sea.
Ellos tomaron los regalos junto con el doble de dinero y emprendieron el camino llevando consigo a Benjamín. Llegados a Egipto, se presentaron ante José.
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