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Génesis 27:21–34

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Pero Isaac le dijo:

— Acércate, hijo mío, deja que te palpe para saber si de veras eres o no mi hijo Esaú.

Y Jacob se acercó a Isaac, su padre, que palpándolo dijo:

— La voz es la de Jacob, pero las manos son de Esaú. Así que no lo reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú. Ya se disponía a bendecirlo cuando volvió a preguntarle:

— ¿Eres tú de verdad mi hijo Esaú?

Jacob contestó:

— Lo soy.

Entonces su padre le dijo:

— Sírveme de lo que has cazado, hijo mío, para que coma, y te daré mi bendición.

Jacob sirvió de comer a su padre, y comió; también le sirvió vino, y bebió. Después Isaac, su padre, le dijo:

— Acércate ahora, hijo mío, y bésame.

Cuando Jacob se acercó para besarlo, Isaac le olió la ropa. Entonces lo bendijo con estas palabras:

“El aroma de mi hijo

es como el aroma de un campo

que el Señor ha bendecido.

Que Dios te conceda del cielo el rocío,

y de la tierra una abundante cosecha

de vino y de trigo.

Que tengas pueblos por vasallos

y naciones se inclinen ante ti.

Que seas señor de tus hermanos

y ante ti se postren los hijos de tu madre.

¡Maldito sea quien te maldiga,

y quien te bendiga, bendito sea!”.

Apenas había terminado Isaac de bendecir a Jacob y de salir este de donde estaba su padre, cuando volvió de cazar Esaú, su hermano. Preparó también Esaú un guiso, se lo llevó a su padre y le dijo:

— Levántate, padre, come de esto que ha cazado tu hijo y dame tu bendición.

Su padre Isaac le preguntó:

— ¿Quién eres tú?

Él respondió:

— Soy Esaú, tu hijo primogénito.

Isaac se estremeció sobremanera y exclamó:

— Entonces ¿quién es el que fue a cazar y me lo trajo y comí de todo antes de que tú llegaras? Le di mi bendición, y bendecido quedará.

Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito atroz, lleno de amargura, y le suplicó:

— ¡Dame tu bendición a mí también, padre!

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