2º Crónicas 25:5–16
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Amasías reunió a Judá y lo organizó por familias paternas, al mando de jefes de millar y de cien para todo Judá y Benjamín. Hizo el censo de los mayores de veinte años y resultaron trescientos mil soldados escogidos, aptos para el ejército y armados de lanza y escudo. Reclutó también como mercenarios a cien mil guerreros de Israel por cien talentos de plata. Pero un profeta se presentó ante él y le dijo:
— Majestad, no te apoyes en el ejército israelita pues el Señor no está con Israel ni con los efraimitas. Y si vas así, creyéndote reforzado para la batalla, Dios te hará caer ante el enemigo, pues Dios tiene el poder de apoyar y hacer caer.
Amasías preguntó al profeta:
— ¿Y qué va a pasar con los cien talentos de plata que he entregado a la tropa de Israel?
El profeta le respondió:
— El Señor te los devolverá aumentados.
Entonces Amasías licenció a la tropa que había traído de Efraín para que se fuese a casa. Pero ellos se enfurecieron contra Judá y volvieron a sus casas muy enojados. Amasías se armó de valor y al frente de su ejército marchó hacia el valle de la Sal, donde mató a diez mil hombres de Seír. Los judaítas capturaron vivos a otros diez mil, los subieron a la cima de un peñasco, los arrojaron desde allí y los estrellaron a todos. Mientras tanto, los mercenarios de la tropa licenciada por Amasías para que no lo acompañara en la batalla invadieron las ciudades de Judá entre Samaría y Bet Jorón, mataron a tres mil personas y capturaron un cuantioso botín.
Cuando Amasías regresó de derrotar a los edomitas, trajo consigo a los dioses de Seir y los convirtió en sus propios dioses, adorándolos y quemándoles incienso. El Señor se enfureció contra Amasías y le envió un profeta a decirle:
— ¿Por qué recurres a unos dioses que no han podido salvar a su pueblo de tu poder?
Mientras hablaba, Amasías le interrumpió:
— ¿Quién te ha nombrado consejero del rey? ¡Cállate, si no quieres que te maten!
El profeta concluyó diciendo:
— Sé muy bien que Dios ha decidido aniquilarte, por actuar así y no escuchar mi consejo.
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