2º Crónicas 4:11–5:1
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Finalmente Jirán hizo los ceniceros, las palas y los acetres y con ello concluyó todas las obras que le había encomendado el rey Salomón para el Templo del Señor: las dos columnas, los capiteles redondos que remataban las columnas, los dos entrelazados que cubrían los capiteles redondos; las cuatrocientas granadas para los dos entrelazados, dos series de granadas para cada uno; las diez bases que servían de soporte a las diez pilas; el gran depósito y los doce toros que iban debajo; los ceniceros, las palas y los acetres. Todos los objetos que Jirán Abihú hizo, por encargo del rey Salomón, para el Templo del Señor eran de bronce bruñido. El rey los mandó fundir en arcilla, en el valle del Jordán, entre Sukot y Seredá. Salomón hizo todos estos objetos; y eran tantos que era imposible calcular el peso del bronce. Salomón también mandó hacer todos los restantes objetos del Templo del Señor: el altar de oro, las mesas sobre las que se ponían los panes de la ofrenda; los candelabros con sus lámparas de oro puro para arder ante el camarín, como está prescrito; las flores, lámparas y despabiladeras de oro purísimo; los cuchillos, acetres, cucharillas e incensarios de oro puro. También eran de oro las puertas de la entrada del Templo, las puertas del lugar santísimo y las que daban acceso a la gran sala del Templo.
Cuando concluyeron todas las obras que había encargado hacer para el Templo del Señor, Salomón llevó las ofrendas de oro y plata y otros utensilios consagrados por su padre David, y los depositó en el tesoro del Templo de Dios.
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