1º Samuel 28:7–20
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Finalmente dijo a sus servidores:
— Búsquenme una hechicera, para ir a consultarla.
Sus servidores le contestaron:
— En Endor vive una hechicera.
Saúl se disfrazó cambiando de ropa y partió con dos hombres. Llegó de noche adonde vivía la mujer y le dijo:
— Prepara tus hechizos y evócame a quien yo te diga.
La mujer le respondió:
— Ya sabes lo que ha hecho Saúl, que ha expulsado del país a hechiceros y nigromantes. ¿Es que quieres ponerme en peligro de muerte?
Pero Saúl, jurando por Dios, le dijo:
— ¡Te juro por el Señor que no serás castigada por esto!
La mujer le preguntó:
— ¿A quién quieres que te evoque?
Y Saúl respondió:
— Evócame a Samuel.
Cuando la mujer vio a Samuel, pegó un grito y le dijo a Saúl:
— ¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!
El rey le dijo:
— No tengas miedo. ¿Qué ves?
La mujer le respondió:
— Un espíritu que sale de la tierra.
Saúl le preguntó:
— ¿Qué aspecto tiene?
Ella le dijo:
— El de un anciano vestido con un manto.
Saúl comprendió entonces que se trataba de Samuel, se postró rostro en tierra e hizo una reverencia.
Samuel dijo a Saúl:
— ¿Por qué me has perturbado, haciéndome venir?
Saúl respondió:
— Estoy en un gran aprieto. Los filisteos me atacan y Dios me ha abandonado y ya no me responde ni por medio de los profetas ni a través de los sueños. Por eso te he llamado, para que me indiques qué debo hacer.
Samuel le dijo:
— Si el Señor te ha abandonado y se te ha vuelto enemigo, ¿por qué me preguntas a mí? El Señor ha realizado lo que te había anunciado a través de mí: te ha quitado el reino para dárselo a otro, a David. Como desobedeciste al Señor y no ejecutaste su castigo contra Amalec, por eso ahora el Señor ha hecho esto contigo. Además, el Señor entregará a Israel junto contigo en poder de los filisteos. Mañana mismo tú y tus hijos estarán conmigo y el Señor entregará el campamento israelita en poder de los filisteos.
Saúl cayó de repente al suelo, todo lo largo que era, muy impresionado por las palabras de Samuel y además agotado porque no había podido comer nada en todo el día y toda la noche.
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