Logos Bible Study

1º Reyes 1:38–50

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaías, el hijo de Joyadá, los quereteos y los peleteos fueron a montar a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Guijón. El sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite del santuario y consagró a Salomón. Después hicieron sonar la trompeta y toda la gente se puso a gritar:

— ¡Viva el rey Salomón!

Luego todos subieron tras él al son de trompetas y con tanto alboroto que la tierra parecía temblar con sus gritos.

Adonías y todos sus invitados lo oyeron cuando acababan de comer. Joab escuchó el sonido de la trompeta y dijo:

— ¿Por qué hay tanto alboroto en la ciudad?

Mientras hablaba llegó Jonatán, el hijo del sacerdote Abiatar, y Adonías le dijo:

— Entra, que tú eres persona influyente y traerás buenas noticias.

Pero Jonatán le respondió:

— ¡Todo lo contrario! Nuestro señor, el rey David, ha proclamado rey a Salomón. El rey ha mandado al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaías, el hijo de Joyadá, a los quereteos y a los peleteos y lo han montado en la mula del rey. Luego el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han consagrado en Guijón y han subido desde allí muy alegres. La ciudad anda alborotada: esa es la razón del griterío que han oído. Además, Salomón ha tomado posesión del reino y los servidores reales han ido a felicitar al rey David, diciendo: “¡Que tu Dios haga a Salomón más famoso que a ti, y que haga su reino más poderoso que el tuyo!”. Incluso el rey ha hecho una reverencia en su lecho y ha dicho: “¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha permitido hoy que alguien se siente en mi trono y que yo lo pueda ver!”.

Todos los invitados de Adonías se echaron a temblar, se levantaron y se dispersaron. Adonías, temiendo a Salomón, se levantó y fue a refugiarse al amparo del altar.

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