Éxodo 35:4–36:7
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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LAS OFRENDAS PARA EL SANTUARIO
Moisés dijo a toda la comunidad de los israelitas: Esto es lo que ordena el Señor: Recojan entre ustedes una ofrenda para el Señor. El que quiera ser generoso que traiga para el Señor oro, plata, bronce; lana teñida de púrpura violeta, escarlata y carmesí, lino fino y pelo de cabra; pieles de carnero curtidas, pieles de marsopa, madera de acacia; aceite para la lámpara, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático; piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
LOS UTENSILIOS DEL SANTUARIO
Todo aquel que tenga habilidades especiales, que las ponga al servicio del Señor para hacer lo que él ha mandado: la Morada, su Tienda y lo que la recubre, sus ganchos, sus tablones, sus varales, sus columnas y sus basas; el Arca y sus varales, su cubierta y el velo que sirve de separación; la mesa con sus varales y todos sus utensilios junto con los panes de la ofrenda; el candelabro, con sus accesorios y sus lámparas y el aceite para el alumbrado; el altar del incienso y sus varales, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la Morada; el altar de los holocaustos con su enrejado de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila con su base; las cortinas del atrio, con sus columnas y basas, la cortina que hace las veces de puerta del atrio; los tableros de la Morada y del atrio, con sus cuerdas; las vestiduras de ceremonia para oficiar en el santuario, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón y las vestiduras que usarán sus hijos cuando oficien como sacerdotes.
LAS OFRENDAS DE LOS ISRAELITAS
Entonces, la comunidad de los israelitas se retiró de la presencia de Moisés; todos los que se sintieron movidos por un impulso de generosidad volvieron con ofrendas al Señor para que se construyera la Tienda del encuentro, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas. Y vinieron hombres y mujeres trayendo de corazón broches, pendientes, anillos, brazaletes, y toda clase de alhajas de oro; y cada uno presentaba ritualmente ante el Señor su ofrenda de oro. Los que tenían púrpura violeta, escarlata o carmesí, o lino fino o pelo de cabra, o pieles de carnero curtidas o pieles de marsopa, lo traían. Los que podían ofrendar objetos de plata o bronce, los donaban voluntariamente como ofrenda al Señor; y los que disponían de madera de acacia, útil para cualquier trabajo manual, también la traían. Las mujeres con habilidad para tejer traían sus tejidos hechos a mano de color violeta, escarlata o carmesí y también lino fino; y otras mujeres, que conocían bien el oficio, se ofrecieron voluntariamente a tejer el pelo de cabra. Los principales del pueblo aportaron piedras de ónice y otras piedras preciosas para el engaste del efod y el pectoral; aportaron también especias, aceite para las lámparas y para la unción e incienso aromático.
Tanto los hombres como las mujeres que sintieron el impulso de ayudar libremente en la obra que el Señor había ordenado a Moisés, trajeron su ofrenda voluntariamente al Señor.
LOS ARTESANOS BESALEL Y OHOLIAB
Moisés les dijo a los israelitas:
— Miren, el Señor ha escogido a Besalel, hijo de Urí y nieto de Jur, de la tribu de Judá, y lo ha dotado de habilidades extraordinarias, de destreza, talento y pericia en toda clase de trabajos, para idear proyectos y realizarlos en oro, plata y bronce, para tallar y engastar piedras preciosas, para trabajar la madera y realizar cualquier otra labor de artesanía. También lo ha dotado de talento para transmitir sus enseñanzas a otros. A él y a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, el Señor los ha dotado de manos habilidosas para realizar toda clase de trabajos: de tallado y de diseño, de recamado de telas de púrpura violeta, escarlata o carmesí y de lino fino. Sabrán diseñar proyectos artísticos y ejecutarlos.
Así pues, Besalel, Oholiab y aquellos a quienes el Señor había dotado de talento y habilidad especial para realizar los distintos trabajos del santuario, llevaron a cabo todo lo que había ordenado el Señor.
LA SUSPENSIÓN DE LAS OFRENDAS
Moisés reunió a Besalel, a Oholiab y a todos los artesanos a quienes el Señor había dotado de habilidad y estaban dispuestos a colaborar en la realización de esa tarea, y personalmente les entregó todas las ofrendas que los israelitas habían donado para la realización del santuario. Pero como día tras día el pueblo seguía llevando ofrendas voluntarias, todos los artesanos que trabajaban en el santuario suspendieron su labor para ir a decirle a Moisés:
— La gente está trayendo más de lo que se necesita para acabar lo que el Señor ha ordenado.
Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento:
— Que nadie, ni hombre ni mujer, contribuya más para la obra del santuario.
Así el pueblo dejó de llevar más ofrendas, pues lo que ya habían aportado era más que suficiente para llevar a cabo todo el trabajo.
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