Mateo 22:15–33
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La cuestión del tributo
(Mr. 12.13–17; Lc. 20.20–26)
15Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. 16Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. 17Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? 18Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. 20Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? 21Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 22Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.
La pregunta sobre la resurrección
(Mr. 12.18–27; Lc. 20.27–40)
23Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección,b y le preguntaron, 24diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.c 25Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. 26De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27Y después de todos murió también la mujer. 28En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?
29Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 30Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 31Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?d Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 33Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.
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