Efesios 5:18–32
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18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.c
Someteos los unos a los otros
21Someteos unos a otros en el temor de Dios.22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos,d como al Señor;23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.25Maridos, amad a vuestras mujeres,e así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.f32Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
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