The Future of Bible Study Is Here.
Zacarías 4–10
Visión del candelabro y los olivos
4 Entonces el ángel que hablaba conmigoa volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueñob.
2 Y me preguntó: «¿Qué ves?». Y respondí: «Veoa un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparasb encima de él con siete tubos para cada una de las lámparasc que tiene encima;
3 y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierdaa»
4 Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué es esto señor míoa?»
5 Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¿No sabes qué es estoa?». «No, señor míob», respondí.
6 Continuó él, y me dijo: «Esta es la palabra del Señor a Zorobabela: “No por el poder ni por la fuerzab, sino por Mi Espírituc”, dice el Señor de los ejércitos.
7 “¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel te convertirás en llanuraa; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de ‘¡Gracia, gracia a ellab!’ ”».
8 Y vino a mí la palabra del Señor:
9 «Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casaa, y sus manos la acabarán. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedesb.
10 »¿Pues quién ha despreciado el día de las pequeñecesa? Estos sieteb se alegrarán cuando vean la plomadac en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del Señord que recorren toda la tierrae».
11 Entonces le pregunté: «¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabroa?»
12 Hablé por segunda vez, y le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?»
13 Y me respondió: «¿No sabes qué son estos?». Y yo le contesté: «No, señor míoa»
14 Entonces él dijo: «Estos son los dos ungidosa que están de pie junto al Señorb de toda la tierrac»
5 Alcé de nuevo mis ojos y miré un rollo que volabaa.
2 Y el ángel me dijo: «¿Qué ves?». Y respondía: «Veo un rollo que vuela; su longitud es de 20 codos (9 metros) y su anchura de 10 codos (4.5 metros)»
3 Entonces me dijo: «Esta es la maldición que sale sobre la superficie de toda la tierraa. Ciertamente todo el que roba será destruido según lo escritob en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro ladoc.
4 »La haré salir», declara el Señor de los ejércitosa, «y entrará en casa del ladrónb y en casa del que jura por Mi nombre en falsoc; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedrasd».
5 Entonces el ángel que hablaba conmigoa salió y me dijo: «Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale»
6 Y pregunté: «¿Qué es?». «Esto es el efa (una cesta de 22 litros) que sale», dijo él. Y añadió: «Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierraa
7 »Entonces una tapa de plomo fue levantada, y había una mujer sentada dentro del efa1».
8 Entonces dijo: «Esta es la Maldada». Y la arrojó al interior del efa1 y arrojó la tapa de plomo sobre su abertura.
9 Luego alcé los ojos y miré dos mujeres que salían con el viento en sus alas. Tenían alas como alas de cigüeña, y alzaron el efa1 entre la tierra y el cieloa.
10 Dije entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Adónde llevan el Efa1?»
11 Y él me respondió: «A la tierra de Sinara para edificarle un templo; y cuando esté preparado, será asentado allí sobre su base»
6 Alcé de nuevo mis ojos y vi cuatroa carros que salían de entre dos montes; y los montes eran montes de bronce.
2 Del primer carro tiraban caballosa rojos; del segundo carro, caballos negrosb;
3 del tercer carro, caballos blancosa; y del cuarto carro, fuertes caballosb pintos.
4 Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos, señor míoa?»
5 Y el ángel me contestó: «Estos son los cuatro vientos del cielo que salen después de presentarse ante el Señor de toda la tierraa.
6 »Con uno de ellos salen los caballos negros hacia la tierra del nortea, y los blancos salen tras ellos, mientras los pintos salen hacia la tierra del surb.
7 »Briosos salían los caballos, impacientes por ir a recorrer la tierra». Y el ángel dijo: «Vayan, recorran la tierra». Y recorrieron la tierraa.
8 Entonces el ángel me llamó y me dijo: «Mira, los que salen hacia la tierra del norte aplacan Mi espíritua en la tierra del norte»
9 Y vino la palabra del Señora a mí:
10 «Toma ofrendas de los desterrados, de Heldai, de Tobías y de Jedaías; y el mismo día ve y entra en la casa de Josías, hijo de Sofonías, adonde ellos han llegado de Babiloniaa.
11 »Toma plata y oro, haz una corona y ponla en la cabezaa del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadacb.
12 »Y dile: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Vendrá un hombre cuyo nombre es Renuevoa, porque Él brotará del lugar donde está y reedificará el templo del Señorb.
13 ’Sí, Él reedificará el templo del Señor, y Él llevará gloriaa y se sentará y gobernará en Su tronob. Será sacerdotec sobre Su trono y habrá consejo de paz entre los dos oficios’ ”».
14 «La coronaa será para Helem, Tobías, Jedaías y Hen, hijo de Sofonías, como recuerdo en el templo del Señor.
15 »Los que están lejos vendrán y reedificarán el templo del Señora». Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedesb. Esto sucederá si escuchan obedientes la voz del Señor su Diosc.
Pueblo rebelde y de duro corazón
7 En el año cuarto del rey Darío vino la palabra del Señor a Zacarías, el cuarto día del mes noveno, Quisleua.
2 La aldea de Betel1 había enviado a Sarezer, a Regem Melec y a sus hombres a implorar el favor del Señora,
3 y preguntar a los sacerdotes que eran de la casa del Señor de los ejércitos, y a los profetas: «¿Debemos llorara en el mes quintob y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos años?».
4 Entonces vino a mí la palabra del Señor de los ejércitos:
5 «Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y diles: “Cuando ustedes ayunaban y se lamentaban en el quinto y el séptimo mes durante estos setenta añosa, ¿ayunaban en verdad por Míb?
6 ”Y cuando comen y beben, ¿no comen y beben para ustedes mismos?
7 ”¿No son estas las palabras que el Señor proclamóa por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y prósperab con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev1c y la tierra baja estaban habitados?”».
8 Entonces vino la palabra del Señor a Zacarías:
9 «Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Juicio verdadero juzguena, y misericordia y compasión practiquen cada uno con su hermanob.
10 ”No opriman a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobrea, ni tramen el mal en sus corazones unos contra otrosb”
11 »Pero ellos rehusaron escuchar y volvieron la espalda rebeldea y se taparon los oídos para no oírb.
12 »Y endurecieron sus corazonesa como el diamanteb para no oír la ley ni las palabras que el Señor de los ejércitos había enviado por Su Espíritu, por medio de los antiguos profetasc. Vino, pues, gran enojo de parte del Señord de los ejércitos.
13 »Y como Yo había clamado y ellos no habían querido escuchara, así ellos clamaron y Yo no quise escucharb», dice el Señor de los ejércitos,
14 «sino que los dispersé en torbellino entre todas las nacionesa que no conocíanb. Y la tierra fue desolada tras ellosc, sin que nadie fuera ni vinierad; convirtieron la tierra deseable en desolacióne»
Futura paz y prosperidad de Sión
8 Y vino la palabra del Señor de los ejércitos:
2 «Así dice el Señor de los ejércitos: “He celado a Sión con gran celoa, sí, con gran furor la he celado”.
3 »Así dice el Señor: “Volveré a Sióna y en medio de Jerusalén moraré. Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad1, y el monte del Señor de los ejércitos, Monte Santob”.
4 »Así dice el Señor de los ejércitos: “Aún se sentarán ancianos y ancianas en las calles1 de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano por causa de sus muchos díasa.
5 ”Y las calles de la ciudad se llenarán de muchachosa y muchachas que jugarán en sus calles”
6 »Así dice el Señor de los ejércitos: “Si en aquellos días esto parece muy difícil a los ojosa del remanente de este pueblo, ¿será también muy difícil a Mis ojos?” declara el Señorb de los ejércitos.
7 »Así dice el Señor de los ejércitos: “Yo salvaré a Mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sola;
8 y los traeréa y habitarán en medio de Jerusalén; y ellos serán Mi pueblob y Yo seré su Dios en verdad1 y en justiciac”
9 Así dice el Señor de los ejércitos: “Sean fuertes sus manos, ustedes que escuchan en estos días estas palabras de la boca de los profetasa, los cuales hablaron el día en que se pusieron los cimientos de la casa del Señor de los ejércitos para la reedificación del templob.
10 ”Porque antes de aquellos días no había paga para hombre ni paga para el ganadoa; y no había pazb para el que salía o entraba a causa del enemigo, y Yo puse a todos los hombres unos contra otrosc.
11 ”Pero ahora Yo no trataré al remanente de este pueblo como en los días pasadosa”, declara el Señor de los ejércitos.
12 “Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su productoa y los cielos darán su rocíob; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosasc.
13 ”Y sucederá que como fueron maldición entre las nacionesa, casa de Judá y casa de Israel, así los salvaré para que sean bendiciónb. No teman, mas sean fuertes sus manosc”
14 »Porque así dice el Señor de los ejércitos: “Tal como me propuse hacerles mal cuando sus padres me hicieron enojar”, dice el Señora de los ejércitos, “y no me he arrepentidob,
15 así me he propuesto en estos días volver a hacer biena a Jerusalén y a la casa de Judá. ¡No temanb!
16 ”Estas son las cosas que deben hacer: díganse la verdad unos a otrosa, juzguen con verdad y con juicio de pazb en sus puertas1,
17 no tramen en su corazón el mal uno contra otroa, ni amen el juramento falsob; porque todas estas cosas son las que odioc”, declara el Señor».
18 Entonces la palabra del Señor de los ejércitos vino a mí:
19 «Así dice el Señor de los ejércitos: “El ayuno del cuarto mesa, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayunob del décimo mes se convertirán para la casa de Judá en gozoc, alegría y …
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| d | |
| e | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| c | |
| d | |
| a | |
| a | |
| 1 | O de la cesta. |
| a | |
| 1 | O de la cesta. |
| 1 | O la cesta. |
| a | |
| 1 | O la cesta. |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| 1 | I.e. Casa de Dios. |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| 1 | I.e. región del sur. |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| d | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| d | |
| e | |
| a | |
| a | |
| 1 | O Fidelidad. |
| b | |
| 1 | O plazas. |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | O fidelidad. |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| 1 | I.e. tribunales. |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| c |
Regístrese para utilizar nuestro
Herramientas gratuitas de estudio de la Biblia
|
Al registrarse para obtener una cuenta, usted acepta que Logos Términos del servicio y Política de privacidad.
|