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Salmo 30–35
Acción de gracias por haber sido librado de la muerte
Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. Salmo de David.
1 Te ensalzaré, oh Señora, porque me has elevadob,
Y no has permitido que mis enemigos se rían de míc.
A Ti pedí auxilioa y me sanasteb.
3 Oh Señor, has sacado mi alma del Seola;
Me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcrob.
4 Canten alabanzasa al Señor, ustedes Sus santosb,
5 Porque Su ira es solo por un momentoa,
Pero Su favor es por toda una vidab.
El llanto puede durar toda la noche,
Pero a la mañana vendrá el grito de alegríac.
6 En cuanto a mí, en mi prosperidad dije:
«Jamás seré conmovidoa».
7 Oh Señor, con Tu favor has hecho que mi monte permanezca fuerte;
Tú escondiste Tu rostroa, fui conturbado.
Y al Señor dirigí mi súplica:
9 «¿Qué provecho hay en mi sangre1 si desciendo al sepulcroa?
¿Acaso te alabará el polvob? ¿Anunciará Tu fidelidad2?
10 »Escucha, oh Señor, y ten piedad de mía;
Oh Señor, sé Tú mi ayudab».
11 Tú has cambiado mi lamento en danzaa;
Has desatado mi ropa de lutob y me has ceñido de alegríac;
12 Para que mi alma te cante alabanzas y no esté calladaa.
Oh Señor, Dios mío, te daré gracias por siempreb.
Para el director del coro. Salmo de David.
1 aEn Ti, oh Señor, me refugio;
Jamás sea yo avergonzadob;
Líbrame en Tu justiciac.
2 Inclina a mí Tu oído, rescátame prontoa;
Sé para mí roca fuerteb,
Fortaleza para salvarme.
3 Porque Tú eres mi roca y mi fortalezaa,
Y por amor de Tu nombre me conducirás y me guiarásb.
4 Me sacarás de la red que en secreto me han tendidoa;
Porque Tú eres mi refugiob.
5 En Tu mano encomiendo mi espíritua;
Tú me has redimidob, oh Señor, Dios de verdadc.
6 Aborrezco a los que confían en ídolos vanosa;
Pero yo confío en el Señorb.
7 Me gozaré y me alegraré en Tu misericordiaa,
Porque Tú has visto mi aflicciónb;
Has conocido las angustias de mi alma,
8 Y no me has entregado en manos del enemigoa;
Tú has puesto mis pies en lugar espacioso.
9 Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustiaa;
Se consumen de sufrir mis ojosb, mi alma y mis entrañasc.
10 Pues mi vida se gasta en tristezaa
Y mis años en suspiros;
Mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidadb,
Y se ha consumido mi cuerpoc.
11 A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobioa,
Especialmente para mis vecinosb,
Y causa de espanto para mis conocidos;
Los que me ven en la calle huyen de mí.
12 Como un muerto soy olvidado, sin ser recordadoa,
Soy semejante a un vaso roto.
13 Porque he oído la calumnia de muchosa,
El terror está por todas partesb;
Mientras traman juntos contra míc,
Planean quitarme la vidad.
14 Pero yo, oh Señor, en Ti confío;
Digo: «Tú eres mi Diosa».
15 En Tu mano están mis añosa;
Líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguenb.
16 Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervoa;
Sálvame en Tu misericordiab.
17 Oh Señor, no sea yo avergonzadoa, porque a Ti clamo;
Sean avergonzados los impíosb; que desciendan en silencio al Seolc.
18 Enmudezcan los labios mentirososa,
Porque hablan arrogantes contra el justob
Con soberbia y desprecioc.
19 ¡Cuán grande es Tu bondada,
Que has reservado para los que Te temen,
Que has manifestado para los que en Ti se refugianb,
Delante de los hijos de los hombresc!
20 De las conspiracionesa de los hombres Tú los escondes en lo secreto de Tu presenciab;
En un refugio los pondrás a cubierto de los enredos de las lenguasc.
21 Bendito sea el Señora,
Porque ha hecho maravillosa Su misericordia para míb en ciudad asediadac.
22 Y yo alarmado, decíaa:
«¡Cortado soy de delante de Tus ojosb!».
Sin embargo, Tú oíste la voz de mis súplicas
Cuando a Ti clamabac.
23 ¡Amen al Señor, todos Sus santosa!
El Señor preserva a los fielesb,
Pero les da su merecido a los que obran con soberbiac.
24 Esfuércense, y aliéntese su corazóna,
Todos ustedes que esperan en el Señor.
Salmo de David. Masquildag.
1 ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada,
Cuyo pecado es cubiertoa!
2 ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidada,
Y en cuyo espíritu no hay engañob!
3 Mientras callé mi pecadoa, mi cuerpo se consumiób
Con mi gemir durante todo el díac.
4 Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mía;
Mi vitalidad se desvanecía con el calor del veranob.
(Selah)
5 Te manifesté mi pecadoa,
Y no encubrí mi iniquidadb.
Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señorc»;
Y Tú perdonaste la culpa1 de mi pecadod.
(Selah)
6 Por eso, que todo santo ore a Ti en el tiempo en que puedas ser halladoa;
Ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a élb.
7 Tú eres mi escondederoa; de la angustia me preservarásb;
Con cánticos de liberación me rodearásc.
(Selah)
8 Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andara;
Te aconsejaré con Mis ojos puestos en tib.
9 No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimientoa;
Cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos,
Porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos son los dolores del impíoa,
Pero al que confía en el Señor, la misericordia lo rodearáb.
11 Alégrense en el Señor y regocíjense, justosa;
Den voces de júbilo todos ustedes, los rectos de corazónb.
Alabanza al Creador y Preservador
1 Canten de júbilo en el Señor, ustedes los justosa;
Apropiada es para los rectos la alabanzab.
2 Den gracias al Señor con la liraa;
Cántenle alabanzas con el arpa de diez cuerdasb.
3 Cántenle cántico nuevoa;
Tañan con arte, con voz de júbilob.
4 Porque la palabra del Señor es rectaa,
Y toda su obra es hecha con fidelidadb.
5 Él ama la justicia y el derechoa;
Llena está la tierra de la misericordia del Señorb.
6 Por la palabra del Señor fueron hechos los cielosa,
Y todo su ejércitob por el aliento de Su bocac.
7 Él junta las aguas del mar como un montóna;
Pone en almacenes los abismos.
8 Tema al Señor toda la tierraa;
Tiemblen en Su presencia todos los habitantes del mundob.
9 Porque Él habló, y fue hechoa;
Él mandó, y todo se confirmó.
10 El Señor hace nulo el consejo de las naciones;
Frustra los designios de los pueblosa.
11 El consejo del Señor permanece para siemprea,
Los designios de Su corazón de generación en generaciónb.
12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señora,
El pueblo que Él ha escogido como Su herenciab.
13 El Señor mira desde los cielosa;
Él ve a todos los hijos de los hombresb.
14 Desde el lugar de su morada Él observa
A todos los habitantes de la tierraa;
15 Él es el que modela el corazón de cada uno de ellosa;
Él es el que entiende todas las obras de ellosb.
16 El rey no se salva por gran ejército;
Ni es librado el valiente por la mucha fuerzaa.
17 Falsa esperanza de victoria1 es el caballoa,
Ni con su mucha fuerza puede librar.
18 Los ojos del Señor están sobre los que le temena,
Sobre los que esperan en Su misericordiab,
19 Para librar su alma de la muertea,
Y conservarlos con vida en tiempos de hambreb.
20 Nuestra alma espera al Señora;
Él es nuestra ayuda y nuestro escudob;
21 Pues en Éla se regocija nuestro corazón,
Porque en Su santo nombre hemos confiado.
22 Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh Señor,
Según hemos esperado en Ti.
El Señor, Proveedor y Salvador
Salmo de David cuando se fingió loco delante de Abimelec, quien lo echó, y él se fue.
1 Bendeciré al Señor en todo tiempoa;
Continuamente estará Su alabanza en mi bocab.
2 En el Señor se gloriará mi almaa;
Lo oirán los humildes y se regocijaránb.
3 Engrandezcan al Señor conmigoa,
Y exaltemos a una Su nombreb.
4 Busqué al Señor, y Él me respondióa,
Y me libró de todos mis temoresb.
5 Los que a Él miraron, fueron iluminadosa;
Sus rostros jamás serán avergonzadosb.
6 Este pobre clamó, y el Señor le oyó,
Y lo salvó de todas sus angustiasa.
7 El ángel del Señora acampa alrededor de los que le temen,
Y los rescata.
8 Prueben y vean que el Señor es buenoa.
¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugiab!
9 Teman al Señor, ustedes Sus santosa,
Pues nada les faltab a aquellos que le temen.
10 Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre,
Pero los que buscan al Señor no carecerán de bien algunoa.
11 Vengan, hijos, escúchenmea;
Les enseñaré el temor del Señorb.
12 ¿Quién es el hombre que desea vidaa
Y quiere muchos días para ver el bienb?
13 Guarda tu lengua del mala
Y tus labios de hablar engañob.
14 Apártate del mal y haz el biena,
Busca la paz y síguelab.
15 Los ojos del Señor están sobre los justosa,
Y Sus oídos atentos a su clamor.
16 El rostro del Señor está contra los que hacen mala,
Para cortar de la tierra su memoriab.
17 Claman los justos, y el Señor los oye
Y los libra de todas sus angustiasa.
18 Cercano está el Señora a los quebrantados de corazónb,
Y salva a los abatidos de espírituc.
19 Muchas son las aflicciones del justoa,
Pero de todas ellas lo libra el Señorb.
20 Él guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos es quebrantadoa.
21 La maldad dará muerte al impío,
Y los que aborrecen al justo serán condenadosa.
22 El Señor redime el alma de Sus siervosa,
Y no será condenado ninguno de los que en Él se refugianb.
Oración de un justo perseguido
Salmo de David.
1 Combate, oh Señor, a los que me combatena;
Ataca a los que me atacanb.
2 Echa mano del broquel y del escudoa,
Y levántate en mi ayudab.
3 Empuña también la lanza y el hacha para enfrentarte a los que me persiguen;
Dile a mi alma: «Yo soy tu salvacióna».
4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vidaa;
Sean puestos en fuga y humillados los que traman el mal contra míb.
5 Sean como paja delante del vientoa,
Con el ángel del Señor acosándolos.
6 Sea su camino tenebroso y resbaladizoa,
Con el ángel del Señor persiguiéndolos.
7 Porque sin causa me tendieron su reda;
Sin causa cavaron fosa para mi almab.
8 Que venga destrucción sobre él sin darse cuentaa,
Y la red que él mismo tendió lo prendab,
¡Que caiga en esa misma destrucciónc!
9 Y mi alma se regocijará en el Señora;
En Su salvación se gozaráb.
10 Dirán todos mis huesosa: «Señor, ¿quién como Túb,
Que libras al afligido de aquel que es más fuertec que …
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| 1 | O mi muerte. |
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| 2 | O verdad. |
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| dag | Posiblemente, Salmo didáctico, o contemplativo. |
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| 1 | O iniquidad. |
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| 1 | Lit. salvación. |
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