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Salmo 18–28
Para el director del coro. Salmo de David, siervo del Señor, el cual dirigió al Señor las palabras de este cántico el día que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. Y dijo:
1 «Yo Te amo, Señor, fortaleza míaa».
2 El Señor es mi rocaa, mi baluarteb y mi libertadorc;
Mi Dios, mi roca en quien me refugio;
Mi escudod y el poder de mi salvacióne, mi altura inexpugnablef.
3 Invoco al Señor, que es digno de ser alabadoa,
Y soy salvo de mis enemigosb.
4 Los lazos de la muerte me cercarona,
Y los torrentes de iniquidad1 me atemorizaronb.
5 Los lazos del Seol me rodearon;
Las redes de la muerte surgieron ante mía.
6 En mi angustia invoqué al Señora,
Y clamé a mi Dios;
Desde Su templo oyó mi vozb,
Y mi clamor delante de El llegó a Sus oídosc.
7 Entonces la tierra se estremeció y temblóa;
Los cimientos de los montes temblaronb
Y fueron sacudidos, porque Él se indignó.
Y el fuego de Su boca consumíaa;
Carbones fueron por él encendidos.
9 También inclinó los cielosa, y descendió
Con densas tinieblas debajo de Sus piesb.
10 Cabalgó sobre un querubín, y volóa;
Y rápido voló sobre las alas del vientob.
11 De las tinieblas hizo Su escondederoa, Su pabellón a Su alrededor;
Tinieblas de las aguas, densos nubarronesb.
12 Por el fulgor de Su presenciaa se desvanecieron Sus densas nubes
En granizo y carbones encendidosb.
13 El Señor también tronó en los cielosa,
Y el Altísimo dio Su voz:
Granizo y carbones encendidos.
14 Él envió Sus flechasa, y los dispersó,
Y muchos relámpagos, y los confundió.
15 Entonces apareció el lecho de las aguasa,
Y los cimientos del mundo quedaron al descubierto
A Tu reprensión, oh Señorb,
Al soplo del aliento de Tu narizc.
16 Extendió la mano desde lo altoa y me tomó;
Me sacó de las muchas aguasb.
17 Me libró de mi poderoso enemigoa,
Y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yob.
18 Se enfrentaron a mí el día de mi infortunioa,
Pero el Señor fue mi sosténb.
19 También me sacó a un lugar espaciosoa;
Me rescató, porque se complació en míb.
20 El Señor me ha premiado conforme a mi justiciaa;
Conforme a la pureza de mis manosb me ha recompensado.
21 Porque he guardado los caminos del Señora,
Y no me he apartado impíamente de mi Diosb.
22 Pues todas Sus ordenanzas1 estaban delante de mía,
Y no alejé de mí Sus estatutosb.
23 También fui íntegro para con Éla,
Y me guardé de mi iniquidadb.
24 Por tanto el Señor me ha recompensado conforme a mi justiciaa,
Conforme a la pureza de mis manos delante de Sus ojos.
25 Con el benigno te muestras benignoa,
Con el íntegro te muestras íntegrob.
26 Con el puro eres puroa,
Y con el perverso eres sagazb.
27 Porque Tú salvas al pueblo afligidoa,
Pero humillas los ojos altivosb.
28 Tú enciendes mi lámparaa, oh Señor;
Mi Dios que alumbra mis tinieblasb.
29 Pues contigo aplastaré ejércitosa,
Y con mi Dios escalaré murallasb.
30 En cuanto a Dios, Su camino es perfectoa;
Acrisolada es la palabra del Señorb;
Él es escudo a todos los que a Él se acogenc.
31 Pues, ¿quién es Dios, fuera del Señora?
¿Y quién es roca, sino solo nuestro Diosb,
32 El Dios que me ciñe de podera,
Y ha hecho perfecto mi caminob?
33 Él hace mis pies como de ciervasa,
Y me afirma en mis alturasb.
34 Él adiestra mis manos para la batallaa,
Y mis brazos para tensar el arco de bronceb.
35 Tú me has dado también el escudo de Tu salvacióna;
Tu diestra me sostieneb,
Y Tu benevolencia me engrandecec.
36 Ensanchas mis pasos debajo de mía,
Y mis pies no han resbaladob.
37 Perseguí a mis enemigos y los alcancéa;
Y no me volví hasta acabarlosb.
38 Los destrocé y no pudieron levantarsea;
Cayeron debajo de mis piesb.
39 Pues Tú me has ceñido con fuerza para la batallaa;
Has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaronb.
40 También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldasa,
Y destruí a los que me odiabanb.
41 Clamaron, pero no hubo quién los salvaraa;
Aun al Señor clamaron, pero no les respondiób.
42 Entonces los desmenucé como polvo delante del vientoa;
Los arrojé como lodo de las calles.
43 Tú me has librado de las contiendas del puebloa;
Me has puesto por cabeza de las nacionesb;
Pueblo que yo no conocía me sirvec.
Los extranjeros me fingen obedienciaa.
45 Los extranjeros desfallecena,
Y salen temblando de sus fortalezasb.
46 El Señor vivea, bendita sea mi rocab,
Y ensalzado sea el Dios de mi salvaciónc,
47 El Dios que por mí ejecuta venganzaa,
Y subyuga pueblos debajo de míb;
48 El que me libra de mis enemigosa.
Ciertamente Tú me exaltas sobre los que se levantan contra míb;
Me rescatas del hombre violentoc.
49 Por tanto, te daré graciasa, oh Señor, entre las naciones,
Y cantaré alabanzas a Tu nombreb.
50 Grandes victorias da Él a Su reya,
Y muestra misericordia a Su ungidob,
A David y a su descendencia para siemprec.
Las obras y la palabra de Dios
Para el director del coro. Salmo de David.
1 Los cielos proclaman la gloria de Diosa,
Y el firmamento anuncia la obra de Sus manosb.
2 Un díaa transmite el mensaje al otro día,
Y una noche a la otra noche revela sabiduríab.
3 No hay mensaje, no hay palabras;
No se oye su voz.
4 Pero por toda la tierra salió su voza,
Y hasta los confines del mundo sus palabras.
En ellos Dios puso una tienda para el solb,
5 Y este, como un esposo que sale de su alcoba,
Se regocija como hombre fuerte al correr su carrera.
6 De un extremo de los cielos es su salida,
Y su curso hasta el otro extremo de ellosa;
Y no hay nada que se esconda de su calor.
7 La ley del Señor es perfectaa, que restaura el almab;
El testimonio del Señor es seguroc, que hace sabio al sencillod.
8 Los preceptos del Señor son rectosa, que alegran el corazónb;
El mandamiento del Señor es puroc, que alumbra los ojosd.
9 El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre;
Los juicios del Señor son verdaderosa, todos ellos justosb;
10 Deseables más que el oroa; sí, más que mucho oro fino,
Más dulces que la mielb y que el destilar del panal.
11 Además, Tu siervo es amonestado por ellosa;
En guardarlos hay gran recompensab.
12 ¿Quién puede discernir sus propios erroresa?
Absuélvemeb de los que me son ocultosc.
13 Guarda también a Tu siervo de pecados de soberbiaa;
Que no se enseñoreen de míb.
Entonces seré íntegroc,
Y seré absuelto de gran transgresiónd.
14 Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Tia,
Oh Señor, roca míab y Redentor míoc.
Oración por la victoria sobre los enemigos
Para el director del coro. Salmo de David.
1 Que el Señor te responda en el día de la angustiaa;
Que el nombreb del Dios de Jacobc te ponga en alto.
2 Que desde el santuario te envíe ayudaa
Y desde Sión te sostengab.
3 Que se acuerde de todas tus ofrendasa,
Y halle aceptable tu holocaustob.
(Selah)
4 Que te conceda el deseo de tu corazóna,
Y cumpla todos tus anhelosb.
5 Nosotros cantaremos con gozo por tu victoriaa,
Y en el nombre de nuestro Dios alzaremos banderab.
Que el Señor cumpla todas tus peticionesc.
6 Ahora sé que el Señor salva a Su ungidoa;
Le responderá desde Su santo cielob
Con la potencia salvadora de Su diestrac.
7 Algunos confían en carros y otros en caballosa,
Pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremosb.
8 Ellos se doblegaron y cayerona,
Pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pieb.
9 ¡Salva, oh Señora!
Que el Rey nos responda el día que clamemosb.
Para el director del coro. Salmo de David.
1 Oh Señor, en Tu fortaleza se alegrará el reya,
¡Y cuánto se regocijará en Tu salvación!
2 Tú le has dado el deseo de su corazóna,
Y no le has negado la petición de sus labios.
(Selah)
3 Porque le sales al encuentro con bendiciones de biena;
Corona de oro fino colocas en su cabezab.
4 Vida te pidió y Tú se la distea,
Largura de días eternamente y para siempreb.
5 Grande es su gloria por Tu salvacióna,
Esplendor y majestad has puesto sobre élb.
6 Pues le haces bienaventurado para siemprea;
Con Tu presencia le deleitas con alegríab.
7 Porque el rey confía en el Señora,
Y por la misericordia del Altísimo no será conmovidob.
8 Hallará Tu mano a todos Tus enemigosa;
Tu diestra hallará a aquellos que te odian.
9 Los harás como horno encendidoa en el tiempo de Tu enojo.
El Señor en Su ira los devoraráb,
Y fuego los consumirác.
10 Su descendencia destruirás de la superficie de la tierra,
Y sus descendientesa de entre los hijos de los hombres.
11 Aunque intentaron el mal contra Tia,
Y fraguaron una conspiraciónb,
No prevalecerán,
12 Pues Tú los pondrás en fugaa,
Apuntarás a sus rostros con Tu arcob.
13 Engrandécete, oh Señor, en Tu poder;
Cantaremos y alabaremos Tu poderíoa.
Grito de angustia y canto de alabanza
Para el director del coro; sobre Ajelet Hasahardag. Salmo de David.
1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonadoa?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvaciónb y de las palabras de mi clamorc?
2 Dios mío, de día clamo y no respondesa;
Y de noche, pero no hay para mí reposo.
3 Sin embargo, Tú eres santoa,
Que habitas entre las alabanzas de Israelb.
4 En Ti confiaron nuestros padresa;
Confiaron, y Tú los librasteb.
5 A Ti clamaron, y fueron librados;
En Ti confiaron, y no fueron decepcionadosa.
6 Pero yo soy gusanoa, y no hombre;
Oprobio de los hombresb, y despreciado del puebloc.
7 Todos los que me ven, de mí se burlana;
Hacen muecas con los labios, menean la cabezab, diciendo:
8 Que se encomiende al Señor; que Él lo libre;
Que Él lo rescate, puesto que en Él se deleitaa.
9 Porque Tú me sacaste del seno materno;
Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madrea.
10 A Ti fui entregado desde mi nacimiento;
Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Diosa.
11 No estés lejos de mía, porque la angustia está cerca,
Pues no hay nadie que ayudeb.
12 Muchos toros me han rodeadoa;
Toros fuertes de Basánb me han cercado.
13 Ávidos abren su boca contra mía,
Como un león que despedaza y rugeb.
14 Soy derramado como aguaa,
Y todos mis huesos están descoyuntadosb;
Mi corazón es como cerac;
Se derrite en medio de mis entrañas.
15 Como un tiesto se ha secado mi vigora,
Y la lengua se me pega al …
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| 1 | O destrucción; heb. Belial. |
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| 1 | O juicios. |
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| dag | Lit. la cierva de la aurora. |
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