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Números 11–32
El pueblo se queja contra el Señor
11 El pueblo comenzó a quejarse en la adversidada a oídos del Señorb; y cuando el Señor lo oyó, se encendió Su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.
2 Entonces el pueblo clamó a Moisésa, y Moisés oró al Señor y el fuego se apagó.
3 Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera1a, porque el fuego del Señor había ardido entre ellos.
4 El populachoa que estaba entre ellos tenía un deseo insaciableb; y también los israelitas volvieron a llorar, y dijeron: «¿Quién nos dará carne para comerc?
5 »Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egiptoa, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
6 pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este manáa».
7 Y el maná era como una semilla de cilantroa, y su aspecto como el del bedeliob.
8 El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con aceite.
9 Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con él caía el manáa.
10 Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó.
11 Entonces Moisés dijo al Señor: «¿Por qué has tratado tan mal a Tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante Tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre mía?
12 »¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: “Llévalo en tu seno, como la nodrizaa lleva al niño de pecho, a la tierra que Yo juré a sus padresb”?
13 »¿De dónde he de conseguir carne para dar a todo este puebloa? Porque claman a mí, diciendo: “Danos carne para que comamos”
14 »Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mía.
15 »Y si así me vas a tratar, te ruego que me matesa si he hallado gracia ante Tus ojos, y no me permitas ver mi desventura».
16 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficialesa, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.
17 »Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellosa, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solob.
18 »Y dile al pueblo: “Conságrensea para mañana, y comerán carne, pues han llorado a oídos del Señorb, diciendo: ‘¡Quién nos diera de comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto.’ El Señor, pues, les dará carne y comerán.
19 ”No comerán un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
20 sino todo un mes, hasta que les salga por las narices y les sea aborrecible, porque han rechazado al Señora, que está entre ustedes, y han llorado delante de Él, diciendo: ‘¿Por qué salimos de Egipto?’ ”».
21 Pero Moisés dijo: «El pueblo, en medio del cual estoy, llega a 600,000 de a pie; y Tú has dicho: “Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes”
22 »¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar?».
23 Y el Señor dijo a Moisés: «¿Está limitado el poder del Señora? Ahora verás si Mi palabra se te cumpleb o no».
24 Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del Señor. Reunió después a setenta hombresa de los ancianos del pueblo y los colocó alrededor de la tienda.
25 Entonces el Señor descendió en la nubea y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianosb. Y sucedió que cuando el Espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo más.
26 Pero dos hombres habían quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro se llamaba Medad. Y el Espíritu reposó sobre ellosa, (ellos estaban entre los que se habían inscrito, pero no habían salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.
27 Y un joven corrió y avisó a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
28 Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde su juventuda: «Moisés, señor mío, detenlosb».
29 Pero Moisés le dijo: «¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profetaa, que el Señor pusiera Su Espíritu sobre ellos!».
30 Después Moisés volvió al campamento, y con él los ancianos de Israel.
31 Y salió de parte del Señor un viento que trajo codornices desde el mar y las dejó caer junto al campamentoa, como un día de camino de este lado, y un día de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como 2 codos (90 centímetros) de espesor sobre la superficie de la tierra.
32 Y el pueblo estuvo levantado todo el día, toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices, y las tendieron para sí por todos los alrededores del campamento; el que recogió menos, recogió diez montones (homeres: 2 toneladas)a.
33 Pero mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del Señor se encendió contra el pueblo, y el Señor hirió al pueblo con una plaga muy malaa.
34 Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot Hataava1a, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.
35 Y de Kibrot Hataava el pueblo salió para Hazerot, y permaneció en Hazerota.
12 Entonces Miriam y Aarón hablaron contra Moisés por causa de la mujer cusita con quien se había casado, pues se había casado con una mujer cusitaa;
2 y dijeron: «¿Es cierto que el Señor ha hablado solo mediante Moisés? ¿No ha hablado también mediante nosotrosa?» Y el Señor lo oyó.
3 Moisés era un hombre muy humildea, más que cualquier otro hombre sobre la superficie de la tierra.
4 Y el Señor de repente les dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: «Salgan ustedes tres a la tienda de reunión». Y salieron los tres.
5 Entonces el Señor descendió en una columna de nubea y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aarón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron,
«Oigan ahora Mis palabras:
Si entre ustedes hay profeta,
Yo, el Señor, me manifestaré a él en visióna.
Hablaré con él en sueñosb.
7 »No así con Mi siervo Moisésa;
En toda Mi casa él es fielb.
8 »Cara a cara hablo con éla,
Abiertamente y no en dichos oscuros,
Y él contempla la imagen del Señorb.
¿Por qué, pues, no temieron
Hablar contra Mi siervo, contra Moisés?».
9 Y se encendió la ira del Señor contra ellos, y Él se fuea.
10 Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, vieron que Miriam estaba leprosaa, blanca como la nieveb. Y cuando Aarón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.
11 Entonces Aarón dijo a Moisés: «Señor mío, te ruego que no nos cargues este pecado, en el cual hemos obrado neciamente y con el cual hemos pecadoa.
12 »No permitas que ella sea como quien nace muerto, que cuando sale del vientre de su madre su carne ya está medio consumida».
13 Y Moisés clamó al Señor y dijo: «Oh Dios, sánala ahoraa, te ruego».
14 Pero el Señor le respondió a Moisés: «Si su padre le hubiera escupido a ella en el rostroa, ¿no llevaría su vergüenza por siete días? Que sea echada fuera del campamento por siete díasb, y después puede ser admitida de nuevo».
15 Miriama fue confinada fuera del campamento por siete días y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam volvió.
16 Después el pueblo salió de Hazerot y acampó en el desierto de Parán.
13 aEntonces el Señor habló a Moisés:
2 «Tú mismo envía hombres a fin de que reconozcan la tierra de Canaán, que voy a dar a los israelitas. Enviarás un hombre de cada una de las tribusa de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos».
3 Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, al mandato del Señor; todos aquellos hombres eran jefes de los israelitas.
4 Y estos eran sus nombres: de la tribu de Rubén, Samúa, hijo de Zacur;
5 de la tribu de Simeón, Safat, hijo de Hori;
6 de la tribu de Judá, Caleba, hijo de Jefone;
7 de la tribu de Isacar, Igal, hijo de José;
8 de la tribu de Efraín, Oseas, hijo de Nuna;
9 de la tribu de Benjamín, Palti, hijo de Rafú;
10 de la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodi;
11 de la tribu de los hijos de José y de la tribu de Manasés, Gadi, hijo de Susi;
12 de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Gemali;
13 de la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael;
14 de la tribu de Neftalí, Nahbi, hijo de Vapsi;
15 de la tribu de Gad, Geuel, hijo de Maqui.
16 Así se llamaban los hombres a quienes Moisés envió a reconocer la tierra; pero a Oseas, hijo de Nuna, Moisés lo llamó Josué.
17 Cuando Moisés los envió a reconocer la tierra de Canaán, les dijo: «Suban allá, al Neguev1a; después suban a la región montañosa.
18 »Vean cómo es la tierra, y si la gente que habita en ella es fuerte o débil, si son pocos o muchos;
19 y cómo es la tierra en que viven, si es buena o mala; y cómo son las ciudades en que habitan, si son como campamentos abiertos o con fortificaciones;
20 y cómo es el terreno, si fértil o estéril. ¿Hay allí árboles o no? Procurena obtener algo del fruto de la tierrab». Aquel tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras.
21 Entonces ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zina hasta Rehob, en Lebo Hamatb.
22 Y subieron por el Negueva, y llegaron hasta Hebrón, donde estaban Ahimán, Sesai y Talmaib, los descendientes de Anacc. Hebrón fue edificada siete años antes que Zoán en Egiptod.
23 Y llegaron hasta el valle de Escol1a y de allí cortaron un sarmiento con un solo racimo de uvas; y lo llevaban en un palo entre dos hombres, con algunas de las granadas y de los higos.
24 A aquel lugar se le llamó valle de Escol por razón del racimo que los israelitas cortaron allí.
25 Y volvieron de reconocer la tierra después de cuarenta días,
26 y fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón, y a toda la congregación de los israelitas en el desierto de Parán, en Cadesa; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregación, y les enseñaron el fruto de la tierra.
27 Y le contaron a Moisés, y le dijeron: «Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miela, y este es el fruto de…
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| 1 | I.e. Encendido. |
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| 1 | I.e. Tumbas de la Codicia. |
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| 1 | I.e. región del sur. |
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| 1 | I.e. del Racimo. |
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