Números 16:36–50
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1Entonces el Señor habló a Moisés y dijo:
«Dile a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que levante los incensarios de en medio de la hoguera, pues son santos; y esparce allí las brasas.
»En cuanto a los incensarios de estos que han pecado a costa de sus vidas, que se hagan de ellos láminas batidas para cubrir el altar, puesto que los presentaron ante el Señor y son santos; y serán por señal a los israelitasa».
El sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce que habían presentado los que fueron quemados, y a golpe de martillo los hicieron una cubierta para el altar,
como recordatorio (memorial) para los israelitas de que ningún laico1, que no fuera descendiente de Aarón, debería acercarsea a quemar incienso delante del Señorb, para que no le sucediera como a Coré y a su grupo, tal como el Señor se lo había dicho por medio de Moisés.
Plaga mortal por causa de las quejas del pueblo
Pero al día siguiente, toda la congregación de los israelitas murmuró contra Moisés y Aaróna, diciendo: «Ustedes son los que han sido la causa de la muerte del pueblo del Señor».
Sucedió, sin embargo, que cuando la congregación se había juntado contra Moisés y Aarón, se volvieron hacia la tienda de reunión y vieron que la nube la cubría, y la gloria del Señor aparecióa.
Entonces Moisés y Aarón fueron al frente de la tienda de reunión,
y el Señor habló a Moisés y dijo:
«Apártense de en medio de esta congregación, para que Yo la destruya en un instantea». Entonces ellos cayeron sobre sus rostros.
Y Moisés le dijo a Aarón: «Toma tu incensario y pon en él fuego del altar, y echa incienso en él; tráelo entonces pronto a la congregación y haz expiacióna por ellos, porque la irab ha salido de parte del Señor. ¡La plaga ha comenzado!».
Aarón tomó el incensario como Moisés le había dicho, y corrió hacia el medio de la asamblea, pues vio que la plaga ya había comenzado entre el pueblo. Y echó el incienso e hizo expiacióna por el pueblo.
Entonces se colocó entre los muertos y los vivos, y la plaga se detuvo.
Y los que murieron a causa de la plagaa fueron 14,700 sin contar los que murieron por causa de Coréb.
Después Aarón regresó a Moisés a la puerta de la tienda de reunión, pues la plaga había sido detenida.
Footnotes
- 1 extraño.
Cross references
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