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Mateo 20–25
Parábola de los obreros de la viña
20 »Porque el reino de los cielosa es semejante a un hacendado1 que salió muy de mañana para contratar obreros para su viñab.
2 »Y habiendo convenido con los obreros en un denario1 al día, los envió a su viña.
3 »Salió después como a la hora tercera1, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo;
4 y a estos les dijo: “Vayan también ustedes a la viña, y les daré lo que sea justo”. Y ellos fueron.
5 »Volvió a salir como a la hora sexta1 y a la novena2, e hizo lo mismo.
6 »Y saliendo como a la hora undécima1, encontró a otros parados, y les dijo*: “¿Por qué han estado aquí parados todo el día sin trabajar?”.
7 »Ellos le dijeron*: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo*: “Vayan también ustedes a la viña”.
8 »Al atardecera, el señor de la viña dijo* a su mayordomob: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos y terminando con los primeros”.
9 »Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima1, cada uno recibió un denario.
10 »Cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno.
11 »Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado1,
12 diciendo: “Estos últimos han trabajado solo una hora, pero usted los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del díaa”.
13 »Pero respondiendo el hacendado, dijo a uno de ellos: “Amigoa, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario?
14 ”Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti.
15 ”¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo maloa porque yo soy bueno?”.
16 »Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimosa».
Jesús anuncia Su muerte por tercera vez
17 aCuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo:
18 «Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregadoa a los principales sacerdotes y escribas, y lo condenarán a muerte;
19 y lo entregarán a los gentilesa para burlarse de Él, lo azotarán y crucificarán, pero al tercer día resucitaráb».
Petición de los hijos de Zebedeo
20 aEntonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeob con sus hijos, y postrándose ante Él,c le pidió algo.
21 Jesús le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella le dijo*: «Ordena que en Tu reino estos dos hijos míos se sientena uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda».
22 Pero Jesús dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copaa que Yo voy a beber?». Ellos respondieron*: «Podemos».
23 Él les dijo*: «Mi copa ciertamente beberána, pero el sentarse a Mi derecha y a Mi izquierda no es Mío el concederlo, sino que es para quienesb ha sido preparado por Mi Padrec».
24 Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
a25 Pero Jesús, llamándolos junto a Él, dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos.
26 »No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidora,
27 y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo;
28 así como el Hijo del Hombrea no vino para ser servidob, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos».
Curación de dos ciegos de Jericó
29 aAl salir de Jericó, una gran multitud siguió a Jesús.
30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que Jesús pasaba, gritaron: «¡Señor, Hijo de Davida, ten misericordia de nosotrosb!»
31 La gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más aún: «¡Señor, Hijo de Davida, ten misericordia de nosotros!»
32 Y deteniéndose Jesús, los llamó y les dijo: «¿Qué quieren que Yo haga por ustedes?».
33 Ellos le respondieron*: «Señor, deseamos que nuestros ojos sean abiertos»
34 Entonces Jesús, movido a compasión, tocó los ojos de ellos, y al instante recobraron la vista, y lo siguieron.
21 aCuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivosb, Jesús entonces envió a dos discípulos,
2 diciéndoles: «Vayan a la aldea que está enfrente de ustedes, y enseguida encontrarán un asna atada y un pollino con ella; desátenla y tráiganlos a Mí.
3 »Y si alguien les dice algo, digan: “El Señor los necesita”; y enseguida los enviará».
a4 Esto sucedió para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta, cuando dijo:
“Mira, tu Rey viene a ti,
Humilde 1y montado en un asna,
Yen un pollino, hijo de bestia de cargaa”».
6 Entonces fueron los discípulos e hicieron tal como Jesús les había mandado,
7 y trajeron el asna y el pollino. Pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima1.
8 La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el caminoa; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino.
9 Y las multitudes que iban delante de Él y las que iban detrás, gritaban:
«¡Hosanna al Hijo de Davida!
¡Bendito Aquel que viene en el nombre del Señorb!
!¡Hosanna en las alturasc!».
10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: «¿Quién es Este?»
11 Y las multitudes contestaban: «Este es el profeta Jesúsa, de Nazaret de Galileab»
Jesús echa a los mercaderes del templo
12 aJesús entró en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo. También volcó las mesas de los que cambiaban el dinerob y los asientos de los que vendían las palomasc.
13 Y les dijo*: «Escrito está, “Mi casa será llamada casa de oracióna”, pero ustedes la están haciendo cueva de ladronesb».
14 En el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanóa.
15 Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y decían: «¡Hosanna al Hijo de Davida!», se indignaron.
16 Y Le dijeron: «¿Oyes lo que estos dicen?». Y Jesús les respondió*: «Sí, ¿nunca han leído: “De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanzaa?”»
17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betaniaa, y se hospedó allí.
18 aPor la mañana, cuando regresaba a la ciudad, Jesús tuvo hambre.
19 Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: «Nunca jamás brote fruto de ti». Y al instante se secó la higueraa.
20 Los discípulos se maravillaron al ver esto, y decían: «¿Cómo es que la higuera se secó al instante?»
21 Jesús les respondió: «En verdad les digo que si tienen fea y no dudan, no solo harán lo de la higuera, sino que aun si dicen a este monte: “Quítate y échate al mar”, así sucederá.
22 »Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirána».
La autoridad de Jesús puesta en duda
23 aCuando Jesús llegó al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a Él mientras enseñabab, diciendo: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?»
24 Y Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta1, que si me la contestan, Yo también les diré con qué autoridad hago estas cosas.
25 »¿De dónde era el bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?». Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”.
26 »Y si decimos: “De los hombres”, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profetaa»
27 Y respondieron a Jesús: «No lo sabemos». Él a su vez1 les dijo: «Tampoco Yo les diré2 con qué autoridad hago estas cosas.
28 »Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viñaa”.
29 »Y él respondió: “No quiero”; pero después, arrepentido, fue1.
30 »Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y este respondió: “Yo iré, señor”; pero no fue1.
31 »¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero1», respondieron* ellos. Jesús les dijo*: «En verdad les digo que los recaudadores de impuestos2 y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedesa.
32 »Porque Juan vino a ustedes en camino de justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyerona; y ustedes, viendo esto, ni siquiera se arrepintieron después para creerle.
Parábola de los labradores malvados
33 »Escuchen otra parábola.a Había una vez un hacendado1 que plantób una viña y la cercó con un muroc, y cavó en ella un lagar y edificó una torred, la arrendó a unos labradores y se fue de viajee.
34 »Cuando se acercó el tiempo de la cosecha1, envió sus siervosa a los labradores para recibir sus frutos.
35 »Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon.
36 »Volvió a mandar otro grupo de siervosa, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo.
37 »Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “Respetarán a mi hijo”.
38 »Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: “Este es el heredero; vengan, matémoslo y apoderémonos de su heredad”.
39 »Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
40 »Cuando venga, pues, el dueño1 de la viña, ¿qué hará a esos labradores?».
41 Ellos respondieron*: «Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradoresa que le paguen los frutos a su tiempo»
42 Jesús les dijo*: «¿Nunca leyeron en las Escrituras:
“La piedra que desecharon los constructores,
Esa, en piedra angular1 se ha convertido;
Esto fue hecho de parte del Señor,
Y es maravilloso a nuestros ojosa”?
43 »Por eso les digo que el reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a una nación que produzca los frutos del reino.
44 »Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caigaa, lo esparcirá como polvo».
45 Al oír las parábolas de Jesús los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que Él hablaba de ellos.
46 Y cuando procuraron prender a Jesús, tuvieron miedo de la multituda, porque ellos lo tenían por profetab.
Parábola del banquete de bodas
22 Jesús comenzó a hablarles otra vez en parábolas, diciendo:
| a | |
| 1 | Lit. un hombre, dueño de casa. |
| b | |
| 1 | I.e. moneda romana; salario de un día. |
| 1 | I.e. 3 p.m. |
| 1 | I.e. mediodía. |
| 2 | I.e. 3 p.m. |
| 1 | I.e. 5 p.m. |
| a | |
| b | |
| 1 | I.e. 5 p.m. |
| 1 | Lit. dueño de casa. |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
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| c | |
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| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | O manso. |
| a | |
| 1 | Lit. sobre ellos. |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | Lit. preguntaré una palabra. |
| a | |
| 1 | Lit. también. |
| 2 | Lit. digo. |
| a | |
| 1 | Algunos mss. dicen: Yo iré, señor, y no fue. |
| 1 | Algunos mss. dicen: No quiero; pero después, arrepentido fue. |
| 1 | Algunos mss. dicen: El segundo. |
| 2 | O publicanos; i.e. los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. un hombre, dueño de casa. |
| b | |
| c | |
| d | |
| e | |
| 1 | Lit. de los frutos. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. el señor. |
| a | |
| 1 | Lit. cabeza del ángulo. |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Lit. fue comparado con. |
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