Estudio bíblico Logos

Marcos 10:47–52

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Cuando oyó que era Jesús el Nazarenoa, comenzó a gritar y a decir: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de míb!»

Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mía!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Y llamaron* al ciego, diciéndole: «¡Anímatea! Levántate, que te llama».

Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.

Y dirigiéndose a él1, Jesús le preguntó: «¿Qué deseas que haga por ti?». Y el ciego le respondió: «Raboní2a, que recobre la vista».

«Vete, tu fe te ha sanado1a», le dijo Jesús. Al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino.

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Notas al pie

  1. 1 respondiéndole.
  2. 2I.e. Mi Maestro.
  3. 1 salvado.

Referencias cruzadas

  1. aMar. 1:24
  2. bMat. 9:27
  3. aMat. 9:27
  4. aMat. 9:2
  5. aMat. 23:7; Juan 20:16
  6. aMat. 9:22