The Future of Bible Study Is Here.
Marcos 10–13
10 aLevantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a Él, y una vez más, como acostumbraba, les enseñabab.
Enseñanza de Jesús sobre el divorcio
2 Se acercaron algunos fariseos, y para poner1 a prueba a Jesús, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de2 su mujer.
3 «¿Qué les mandó Moisés?», les dijo Jesús.
4 Ellos respondieron: «Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiarlaa».
5 Entonces Jesús les dijo: «Por la dureza del corazón de ustedes, Moisés les escribió este mandamientoa.
6 »Pero desde el principio de la creacióna, Dios los hizo varón y hembrab.
7 »Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre1a,
8 y los dos serán una sola carnea; así que ya no son dos, sino una sola carne.
9 »Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe».
10 Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
11 Y Él les dijo*: «Cualquiera que se divorcie de1 su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ellaa;
12 y si ella se divorcia de1 su maridoa y se casa con otro, comete adulterio».
13 aTraían niños a Jesús para que Él los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
14 Cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí; no se lo impidan, porque de los que son como estos1 es el reino de Diosa.
15 »En verdad les digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en éla».
16 Y tomándolos en los brazosa, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.
17 aCuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Élb, le preguntó1: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eternac?».
18 Jesús le respondió: “¿Por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.
19 »Tú sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madrea”».
20 «Maestro, todo esto lo he guardadoa desde mi juventud», dijo el hombre.
21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cieloa; entonces vienes y Me sigues».
22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.
23 Jesús, mirando en derredor, dijo* a Sus discípulos: «¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Diosa!».
24 Los discípulos se asombrarona de Sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios1!
25 »Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una1 aguja, que para un rico entrar en el reino de Diosa».
26 Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí1: «¿Y quién podrá salvarse?»
27 Mirándolos Jesús, dijo*: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Diosa».
28 Entonces Pedro comenzó a decir a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguidoa»
29 Jesús respondió: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de Mí y por causa del evangelioa,
30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venideroa, la vida eterna.
31 »Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primerosa».
Jesús anuncia Su muerte por tercera vez
32 aIban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos. Los discípulos estaban perplejosb, y los que lo seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder:
33 «Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombrea será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles.
34 »Se burlarán de Él y le escupirána, lo azotarán y lo matarán, y tres días después resucitará».
35 aJacobo1 y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron* a Jesús, diciendo: «Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos»
36 «¿Qué quieren que haga por ustedes?», les preguntó.
37 Ellos le dijeron: «Concédenos1 que en Tu gloriaa nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda»
38 Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo beboa, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizadob?».
39 Le respondieron: «Podemos». Y Jesús les dijo: «La copa que Yo bebo, beberán; y serán bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizadoa;
40 »pero el sentarse a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío el concederlo1, sino que es para quienes ha sido preparadoa».
41 Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo1 y Juan.
42 aLlamándolos junto a Él, Jesús les dijo*: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los Gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.
43 »Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidora,
44 y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos.
45 »Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida1 en rescate por muchosa».
46 aEntonces llegaron* a Jericó. Y cuando Él salía de Jericó con Sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al caminob.
47 Cuando oyó que era Jesús el Nazarenoa, comenzó a gritar y a decir: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de míb!»
48 Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mía!»
49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Y llamaron* al ciego, diciéndole: «¡Anímatea! Levántate, que te llama».
50 Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.
51 Y dirigiéndose a él1, Jesús le preguntó: «¿Qué deseas que haga por ti?». Y el ciego le respondió: «Raboní2a, que recobre la vista».
52 «Vete, tu fe te ha sanado1a», le dijo Jesús. Al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino.
11 aCuando se acercaban* a Jerusalén, por Betfagé y Betaniab, cerca del monte de los Olivosc, Jesús envió* a dos de Sus discípulos,
2 y les dijo*: «Vayan a la aldea enfrente de ustedes, y tan pronto como entren en ella, encontrarán un pollino atado en el cual nadie1 se ha montado todavía; desátenlo y tráiganlo.
3 »Si alguien les dice: “¿Por qué hacen eso?” digan: “El Señor lo necesita”; y enseguida lo devolverá1 acá».
4 Ellos fueron y encontraron un pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle, y lo desataron*.
5 Y algunos de los que estaban allí les dijeron1: «¿Qué hacen desatando el pollino?»
6 Ellos les respondieron tal como Jesús les había dicho, y les dieron permiso.
a7 Entonces trajeron* el pollino a Jesús y echaron encima sus mantos, y Él se sentó sobre él.
8 Muchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que habían cortado de los campos.
9 Los que iban delante y los que lo seguían, gritaban:
«¡Hosanna!
Bendito el que viene en el nombre del Señora;
10 Bendito el reino de nuestro padre David que viene;
¡Hosanna en las alturasa!».
11 Jesús entró en Jerusalén, fue al temploa, y después de mirar todo alrededor, salió para Betaniab con los doce discípulos, siendo ya avanzada la hora.
12 aAl día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre.
13 Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
14 Jesús, hablando1 a la higuera, le dijo: «Nunca jamás coma nadie fruto de ti». Y Sus discípulos le estaban escuchando.
Jesús echa a los mercaderes del templo
15 aLlegaron* a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas,
16 y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo.
17 Y les enseñaba, diciendo1: «¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las nacionesa”? Pero ustedes la han hecho cueva de ladronesb».
18 Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruir a Jesúsa, pero le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de Su enseñanzab.
19 Cuando atardecía, Jesús y Sus discípulos solían salir fuera de la ciudada.
20 aPor la mañana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las raíces.
21 Entonces Pedro, acordándose, dijo* a Jesús: «Rabí1a, mira, la higuera que maldijiste se ha secado»
22 Y Jesús respondió*: «Tengan fe en Diosa.
23 »En verdad les digo que cualquiera que diga a este montea: “Quítate y arrójate al mar”, y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.
24 »Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidasa.
25 »Y cuando estén1 orandoa, perdonen si tienen algo contra alguien, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus transgresionesb.
26 »1Pero si ustedes no perdonan, tampoco su Padre que está en los cielos perdonará sus transgresionesa».
La autoridad de Jesús puesta en duda
27 Llegaron* de nuevo a Jerusalén; a y cuando Jesús andaba por el templo, se acercaron* a Él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,
28 y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio la autoridad para hacer esto?»
29 Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta1; respóndanla, y entonces les diré con qué autoridad hago estas cosas.
30 »El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondan».
31 Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”
32 »¿Pero si decimos: “De los hombres”?». Pero temían a la multitud, porque todos consideraban…
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| 1 | Lit. poniendo. |
| 2 | O repudiar a. |
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| 1 | Algunos mss. agregan: y se unirá a su mujer. |
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| 1 | O repudie a. |
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| 1 | O repudia a. |
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| 1 | O de los tales. |
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| 1 | Lit. preguntándole. |
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| 1 | Algunos mss. agregan: para los que confían en las riquezas. |
| 1 | Lit. la. |
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| 1 | Algunos mss. dicen: diciéndole. |
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| 1 | O Santiago. |
| 1 | Lit. Danos. |
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| 1 | Lit. dar. |
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| 1 | O Santiago. |
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| 1 | O alma. |
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| 1 | Lit. respondiéndole. |
| 2 | I.e. Mi Maestro. |
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| 1 | Lit. salvado. |
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| 1 | Lit. ningún hombre. |
| 1 | Lit. envía de nuevo. |
| 1 | Lit. les decían. |
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| 1 | Lit. respondiendo. |
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| 1 | Lit. y les decía. |
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| 1 | O Maestro. |
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| 1 | Lit. estén de pie. |
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| 1 | Lit. preguntaré una palabra. |
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