Estudio bíblico Logos

Lucas 7:2–10

Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones

Español

Alemán

Árabe

Checo

Chino simplificado

Chino tradicional

Coreano

Francés

Griego

Húngaro

Inglés

Italiano

Latín

Portugués

Ruso

Y el siervo de cierto centurión, a quien este apreciaba mucho1, estaba enfermo y a punto de morir.

Al oír hablar de Jesús, el centurióna envió a Él unos ancianos de los judíos, pidiendo que viniera y salvara1 a su siervo.

Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: «El centurión es digno de que le concedas esto;

porque él ama a nuestro pueblo y fue él quien nos edificó la sinagoga»

Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciendo: «Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que Tú entres bajo mi techo;

por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la1 palabra y mi siervo2 será sanado.

»Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: “Ve”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace»

Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que lo seguía: «Les digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grandea».

Cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 para quien él era honorable.
  2. 1O sanara.
  3. 1 mas habla con una.
  4. 2 muchacho.

Referencias cruzadas

  1. aMat. 8:5
  2. aMat. 8:10; Luc. 7:50