Lucas 2:36–52
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Y había una profetisaa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aserb. Ella era de edad muy avanzada1, y había vivido con su maridoc siete años después de su matrimonio2,
y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oracionesa.
Llegando ella en ese preciso momento1, daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusaléna.
Crecimiento de Jesús
Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazareta.
Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Diosa estaba sobre Él.
El niño Jesús discute con los maestros
Los padres de Jesús acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascuaa.
Y cuando Él cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta.
Al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiestaa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran Sus padres,
y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscar a Jesús entre los familiares y conocidos.
Cuando no lo encontraron, volvieron y lo buscaron en Jerusalén.
Después de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Todos los que le oían estaban asombrados de Su entendimiento y de Sus respuestasa.
Cuando Sus padres lo vieron, se quedaron maravillados; y Su madrea le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, Tu padreb y yo te hemos estado buscando1 llenos de angustia»
Entonces Él les dijo: «¿Por qué me buscaban? ¿Acaso no sabían que me era necesario estar en la casa de Mi Padrea?»
Pero ellos no entendierona las palabras que Él les había dicho.
Descendió con sus padres y vino a Nazareta, y continuó sujeto a ellos. Y Su madreb atesoraba todas estas cosas1 en su corazónc.
Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura1 y en gracia para con Diosa y los hombres.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aLuc. 2:38; Hech. 21:9
- bJos. 19:24
- c1Tim. 5:9
- aLuc. 5:33; Hech. 13:3; 14:23; 1Tim. 5:5
- aLuc. 1:68; 2:25
- aMat. 2:23; Luc. 1:26; 2:51; 4:16
- aLuc. 1:80; 2:52
- aEx. 12:11; 23:15; Dt. 16:1–6
- aEx. 12:15
- aMat. 7:28; 13:54; 22:33; Mar. 1:22; 6:2; 11:18; Luc. 4:32; Juan 7:15
- aMat. 12:46
- bLuc. 2:49; 3:23; 4:22
- aJuan 4:34; 5:36
- aMar. 9:32; Luc. 9:45; 18:34
- aLuc. 2:39
- bMat. 12:46
- cLuc. 2:19
- aLuc. 2:40
Copyright 2005 por The Lockman Foundation