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Lucas 14–20
Jesús sana otra vez en día de reposo
14 Y aconteció que un día de reposo, Jesús entró para comer en casa de uno de los principales de los fariseos1, y ellos lo estaban observando cuidadosamentea.
2 Y allí1, frente a Él, estaba un hombre hidrópico.
3 Dirigiéndose1 Jesús a los intérpretes de la ley2a y a los fariseos, les dijo: «¿Es lícito sanar en el día de reposo, o nob?».
4 Pero ellos guardaron silencio. Y Él, tomando al hombre de la mano, lo sanó y lo despidió.
5 Y a ellos les dijo: «¿A quién de ustedes, si se le cae un hijo1 o un buey en un hoyo en día de reposo, no lo saca inmediatamentea?».
6 Y no le pudieron responder a estoa.
7 Jesús comenzó a referir una parábola a los invitados, cuando advirtió cómo escogían los lugares de honor en la mesa:a
8 «Cuando seas invitado por alguien a un banquete de bodas, no tomes1 el lugar de honora, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú,
9 y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: “Dale el lugar a este”; y entonces, avergonzadoa, tengas que irte al1 último lugar.
10 »Sino que cuando seas invitado, ve y siéntate1 en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, ven más adelante2a”; entonces serás honrado delante de todos los que se sientan3 a la mesa contigo.
11 »Porque todo el que se engrandece, será humillado; y el que se humille será engrandecidoa».
12 Jesús dijo también al que lo había convidado: «Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu1 recompensa.
13 »Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos1, cojos, ciegos,
14 y serás bienaventurado1, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justosa».
15 Cuando uno de los que estaban sentados1 con Él a la mesa oyó esto, le dijo: «¡Bienaventurado2 todo el que coma pan en el reino de Diosa!».
16 aPero Jesús le dijo: «Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos.
17 »A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: “Vengan, porque ya todo está preparado”.
18 »Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un terreno1 y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses”.
19 »Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses”.
20 »También otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ira”.
21 »Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos1, los ciegos y los cojos”.
22 »Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que usted ordenó, y todavía hay lugar”.
23 »Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa.
24 ”Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena”».
25 Grandes multitudes acompañaban a Jesús; y Él, volviéndose, les dijo:
26 «Si alguien viene a Mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discípuloa.
27 »El que no carga su cruz y me sigue, no puede ser Mi discípuloa.
28 »Porque, ¿quién de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?
29 »No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él,
30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar”.
31 »¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con 10,000 hombres es bastante fuerte para enfrentarse al que viene contra él con 20,000a?
32 »Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación1 y pide condiciones de paz.
33 »Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser Mi discípuloa.
34 »Por tanto, buena es la sal, pero si aún la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonadaa?
35 »No es útil ni para la tierra ni para el montón de abono; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oigaa».
15 Todos los recaudadores de impuestos1a y los pecadores se acercaban para oír a Jesús.
2 Y los fariseos y los escribas murmuraban: «Este recibe a los pecadores y come con ellosa».
3 Entonces Jesús les dijo esta parábola:
4 «a¿Qué hombre de ustedes, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo1 y va tras la que está perdida hasta que la halla?
5 »Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso.
6 »Cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: “Alégrense conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido”.
7 »Les digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
8 »¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata1 y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?
9 »Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alégrense conmigo porque he hallado la moneda que había perdido”.
10 »De la misma manera, les digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepientea».
11 Jesús añadió: «Cierto hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me correspondea”. Y él les repartió sus bienes1b.
13 »No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.
14 »Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.
15 »Entonces fue y se acercó1 a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.
16 »Y deseaba llenarse el estómago1 de2 las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
17 »Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!
18 ”Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti;
19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores’ ”».
20 «Levantándose, fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó1a.
21 »Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo1”.
22 »Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traigan la mejor ropa y vístanloa; pónganle un anillo en su manob y sandalias en los pies.
23 ”Traigan el becerro engordado, mátenlo, y comamos y regocijémonos;
24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido halladoa”. Y comenzaron a regocijarse.
25 »Su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas.
26 »Llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello.
27 »Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado, porque lo ha recibido sano y salvo”.
28 »Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara.
29 »Pero él le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos;
30 pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes1 con ramerasa, mataste para él el becerro engordado”.
31 »Y su padre le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado1 conmigo, y todo lo mío es tuyo.
32 ”Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido halladoa”».
16 Decía también Jesús a los discípulos: «Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y este fue acusado ante él de derrochar sus bienesa.
2 »Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo”.
3 »Y el mayordomo se dijo a sí mismo: “¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar.
4 ”Ya sé1 lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración algunos me reciban en sus casas”.
5 »Llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: “¿Cuánto le debes a mi señor?”.
6 »Y él dijo: “Cien barriles (3,700 litros) de aceite”. Él mayordomo le dijo: “Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta”.
7 »Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Y él respondió: “Cien medidas (unos 37,000 litros) de trigo”. Él mayordomo le dijo*: “Toma tu factura y escribe ochenta”.
8 »El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este sigloa son más sagaces en las relaciones con sus semejantes1 que los hijos de la luzb.
9 »Pero Yo les digo: háganse amigos por medio de las riquezas1a injustasb, para que cuando les falten, los reciban en las moradas eternasc.
10 »El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo muchoa; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.
11 »Por tanto, si no han sido fieles en el uso de las riquezas1 injustasa, ¿quién les confiará las riquezas verdaderas?
12 »Y si no han sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes1?
13 »Ningún siervo1 puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas2a».
14 Los fariseos, que eran amantes del dineroa, oían todas estas cosas y se burlaban de Élb.
15 Y Jesús les dijo: «Ustedes son los que se justifican a sí mismosa ante los hombres, pero Dios conoce sus …
| 1 | I.e. miembro del Sanedrín. |
| a | |
| 1 | Lit. he aquí. |
| 1 | Lit. respondiendo. |
| 2 | I.e. expertos en la ley de Moisés. |
| a | |
| b | |
| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: asno. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. no te recuestes en. |
| a | |
| a | |
| 1 | O comiences a ocupar el. |
| 1 | Lit. recuéstate. |
| 2 | Lit. sube más arriba. |
| a | |
| 3 | Lit. se reclinan. |
| a | |
| 1 | Lit. y te sea hecha. |
| 1 | O lisiados. |
| 1 | O feliz. |
| a | |
| 1 | Lit. reclinados. |
| 2 | O Feliz. |
| a | |
| a | |
| 1 | O campo. |
| a | |
| 1 | O lisiados. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | O embajada. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | O publicanos; i.e. los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. desierto. |
| 1 | I.e. salario de diez días. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. los medios de vida. |
| b | |
| 1 | Lit. se unió. |
| 1 | Lit. vientre. |
| 2 | Muchos mss. antiguos dicen: deseaba saciarse de. |
| 1 | Lit. lo besó una y otra vez. |
| a | |
| 1 | Algunos mss. antiguos agregan: Hazme como uno de tus trabajadores. |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Lit. tus medios de vida. |
| a | |
| 1 | Lit. estás. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. He llegado al conocimiento de. |
| a | |
| 1 | Lit. su generación. |
| b | |
| 1 | Gr. mamonás. |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| 1 | Gr. mamonás. |
| a | |
| 1 | Algunos mss. dicen: nuestro. |
| 1 | O criado. |
| 2 | Gr. mamonás. |
| a | |
| a | |
| b | |
| a |
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