Lucas 12:32–48
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
»No temasa, rebaño pequeñob, porque el Padre de ustedes ha decidido1c darles el reino.
»Vendan sus posesiones y den limosnas; háganse bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielosa que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruyeb.
»Porque donde esté el tesoro de ustedes, allí también estará su corazóna.
Parábola de los siervos vigilantes
»Estén siempre preparados1a y mantengan las lámparas encendidasb,
y sean semejantes a hombres que esperan a su señor que regresa de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame.
»Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velandoa; en verdad les digo que se ceñirá para servirb, y los sentará1 a la mesa, y acercándose, les servirá.
»Y ya sea que venga en la segunda vigilia1, o aun en la tercera2a, y los halla así, dichosos son aquellos siervos.
»aUstedes pueden estar seguros de1 que si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora iba a venir el ladrón, no hubiera permitido que entrara en2 su casab.
»También ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperan1a».
Parábola del siervo fiel y del infiel
Entonces Pedro dijo: «Señor, ¿nos dices esta parábola a nosotros, o también a todos los demás?».a
El Señora respondió: «b¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervos1c para que a su tiempo les dé sus raciones?
»Dichoso aquel siervoa a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.
»En verdad les digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.
»Pero si aquel siervo dice en su corazón: “Mi señor tardará1 en venir”, y empieza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, a beber y a embriagarse,
el señor de aquel siervo llegará un día, cuando él no lo espera y a una hora que no sabe, y lo azotará severamente1, y le asignará un lugar2 con los incrédulos.
»Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotesa;
pero el que no la sabíaa, e hizo cosas que merecían castigo1, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigiránb.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 14:27
- bJuan 21:15–17
- cEf. 1:5, 9
- aMat. 19:21; Luc. 11:41; 18:22
- bMat. 6:20; Luc. 12:21
- aMat. 6:21
- aMat. 25:1 y
- bEf. 6:14; 1Ped. 1:13
- aMat. 24:42
- bLuc. 17:8; Juan 13:4
- aMat. 24:43
- aLuc. 12:39, 40: Mat. 24:43, 44
- bMat. 6:19
- aMar. 13:33; Luc. 21:36
- aLuc. 12:47, 48
- aLuc. 7:13
- bLuc. 12:42–46: Mat. 24:45–51
- cMat. 24:45; Luc. 16:1 y
- aLuc. 12:42
- aDt. 25:2; Sant. 4:17
- aLev. 5:17; Núm. 15:29, 30
- bMat. 13:12
Copyright 2005 por The Lockman Foundation