Lucas 3–4
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- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Predicación de Juan el Bautista
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilatoa gobernador de Judea, y Herodes tetrarcab de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
durante el sumo sacerdocio de Anása y Caifásb, c vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y Juan fue por toda la región alrededor del Jordána, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados;
como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías:
«Voz del que clama en el desierto:
“Preparen el camino del Señor,
Hagan derechas Sus sendasa.
”Todo valle1 será rellenado,
Y todo monte y collado rebajado2;
Lo torcido se hara recto,
Y las sendas ásperas se volverán caminos llanosa;
Y toda carne1 veráa la salvación de Diosb”».
Por eso, Juan decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: «¡Camada de víborasa! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que vendrá?
»Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; y no comiencen a decirse a ustedes mismosa: “Tenemos a Abraham por padreb”, porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
»El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuegoa».
Y las multitudes le preguntaban: «¿Qué, pues, haremosa?»
Juan les respondía: «El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismoa»
Vinieron también unos recaudadores de impuestos1 para ser bautizadosa, y le dijeron: «Maestro, ¿qué haremos?»
«No exijan1 más de lo que se les ha ordenado», les respondió Juan.
También algunos soldados le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué haremos?». «A nadie quiten dinero por la fuerza», les dijo, «ni a nadie acusen falsamentea, y conténtense con su salariob»
Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban1 en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo2a,
aJuan les habló a todos: «Yo los bautizo con agua; pero viene Uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias. Él los bautizará con1 el Espíritu Santo y fuego.
»El bieldoa está en Su mano para limpiar completamente Su era y recoger el trigo en Su granero; pero quemará la paja en un fuego que no se apagab»
Y1 también con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas2 al pueblo.
Pero Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él por causa de Herodías, mujer de su hermanoa, y por todas las maldades que Herodesb había hecho,
añadió además a todas ellas, esta: que encerró a Juan en la cárcela.
Bautismo de Jesús
aY aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado; y mientras Él orabab, el cielo se abrió,
y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma, y vino una voz del cielo, que decía: «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacidoa»
Genealogía de Jesús
Cuando Jesús comenzó Su ministerioa, tenía unos treinta años, siendo, como se suponía1, hijo de Joséb, quien era hijo de Elí,
y Elí, de Matat; Matat, de Leví; Leví, de Melqui; Melqui, de Jana; Jana, de José;
José, de Matatías; Matatías, de Amós; Amós, de Nahúm; Nahúm, de Esli; Esli, de Nagai;
Nagai, de Maat; Maat, de Matatías; Matatías, de Semei; Semei, de José; José, de Judá;
Judá, de Joana; Joana, de Resa; Resa, de Zorobabel; Zorobabel, de Salatiela; Salatiel, de Neri;
Neri, de Melqui; Melqui, de Adi; Adi, de Cosam; Cosam, de Elmodam; Elmodam, de Er;
Er, de Josué1; Josué, de Eliezer; Eliezer, de Jorim; Jorim, de Matat; Matat, de Leví;
Leví, de Simeón; Simeón, de Judá; Judá, de José; José, de Jonán; Jonán, de Eliaquim;
Eliaquim, de Melea; Melea, de Mainán; Mainán, de Matata; Matata, de Natán; Natán, de David;
aDavid, de Isaí; Isaí, de Obed; Obed, de Booz; Booz, de Salmón1; Salmón, de Naasón;
Naasón, de Aminadab; Aminadab, de Admín; Admín, de Aram1; Aram, de Esrom; Esrom, de Fares; Fares, de Judá;
Judá, de Jacob; Jacob, de Isaac; Isaac, de a Abraham; Abraham, de Taré; Taré, de Nacor;
Nacor, de Serug; Serug, de Ragau; Ragau, de Peleg; Peleg, de Heber; Heber, de Sala;
Sala, de Cainán; Cainán, de Arfaxad; Arfaxad, de Sem; Sem, de aNoé; Noé, de Lamec;
Lamec, de Matusalén; Matusalén, de Enoc; Enoc, de Jared; Jared, de Mahalaleel; Mahalaleel, de Cainán;
Cainán, de Enós; Enós, de Set; Set, de Adán; y Adán, de Dios.
Jesús es tentado
aJesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordánb y fue llevado por el1 Espíritu en el desierto
por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos díasa, pasados los cuales tuvo hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan»
Jesús le respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre1a”».
El diablo lo llevó a una alturaa, y le mostró en un instante todos los reinos del mundo1b.
«Todo este dominio y su gloria te daré», le dijo el diablo; «pues a mí me ha sido entregadoa, y a quien quiero se lo doy.
»Por tanto, si te postras delante de mí, todo será Tuyo»
Jesús le respondió: «Escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirása”».
Entonces el diablo lo llevó a Jerusalén y lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquía,
pues escrito está:
“A Sus ángeles te encomendará para que te guardena”,
y:
“En las manos te llevarán,
Para que Tu pie no tropiece en piedraa”».
Jesús le respondió: «Se ha dicho: “No tentarás al Señor tu Diosa”».
Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando1 un tiempo oportuno.
Ministerio en Galilea
Jesús regresó a Galileaa en el poder del Espíritu, y las nuevas1 acerca de Él se divulgaron por toda aquella regiónb.
Y enseñaba en sus sinagogasa, siendo alabado por todos.
Jesús en Nazaret
Jesús llegó a Nazaret, donde había sido criadoa, y según Su costumbre, entró en la sinagogab el día de reposo, y se levantó a leerc.
Le dieron el libro1 del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre Mí,
Porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado1 para proclamar libertad a los cautivos,
Y la recuperación de la vista a los ciegos;
Para poner en libertad a los oprimidosa;
Para proclamar el año favorable del Señora».
Cerrando el libro1a, lo devolvió al asistente y se sentób; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.
Y comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído1».
Todos hablaban bien1 de Él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de Su boca, y decían: «¿No es este el hijo de Joséa?»
Entonces Él les dijo: «Sin duda me citarán este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúma, hazlo también aquí en Tu tierrab”».
Y Jesús añadió: «En verdad les digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierraa.
»Pero en verdad les digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis mesesa y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra;
sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta, en la tierra de Sidóna.
»Muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirioa».
Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas,
y levantándose, echaron a Jesús fuera de la ciudada, y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para tirar a Jesús desde allí.
Pero Él, pasando por en medio de ellosa, se fue.
Jesús enseña en Capernaúm
Jesús descendió a Capernaúma, ciudad de Galilea, b y les enseñaba en los días de reposo.
Todos se admiraban de Su enseñanzaa porque Su mensaje1 era con autoridadb.
Y había en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu1 de un demonio inmundo, y gritó a gran voz:
«Déjanos. ¿Qué tienes que ver con nosotros1a, Jesús de Nazaret2? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién Tú eres: el Santo de Diosb»
Jesús entonces lo reprendióa, diciendo: «¡Cállate y sal de él!». Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño.
Todos se quedaron asombrados1, y discutían entre sí: «¿Qué mensaje es este? Porque2 con autoridada y poder manda a los espíritus inmundos y salen»
Y Su fama1 se divulgaba por todos los lugares de aquella regióna.
Jesús sana a la suegra de Simón y a muchos otros
aLevantándose, Jesús salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy altab, y le rogaron por ella.
Inclinándose sobre ella, Jesús reprendióa la fiebre y la fiebre la dejó; al instante ella se levantó y les servía.
aAl ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedadesb se los llevaban a Él; y poniendo las manosc sobre cada uno de ellos, los sanabad.
También de muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Diosa!». Pero, reprendiéndolosb, no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo1c.
Jesús recorre otras ciudades
aCuando se hizo de día, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. Las multitudes lo buscaban, y llegaron adonde Él estaba y procuraban detener a Jesús para que no se separara de ellos.
Pero Él les dijo: «También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas1 del reino de Dios, porque para estoa Yo he sido enviado».
Notas al pie
- 1O barranco.
- 2O allanado.
- 1O PERSONA.
- 1O publicanos; los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos.
- 1O No colecten.
- 1O pensaban.
- 2I.e. el Mesías.
- 1O en, o por.
- 1 Por tanto.
- 2O el evangelio.
- 1 como se pensaba.
- 1En el texto Jesús.
- 1En el texto Sala.
- 1En el texto Arní.
- 1O bajo la influencia del; en el.
- 1Algunos posteriores agregan: sino de toda palabra de Dios. Dt. 8:3.
- 1 de la tierra habitada.
- 1 hasta.
- 1 la fama.
- 1O el rollo.
- 1Algunos agregan aquí: a sanar a los quebrantados de corazón.
- 1O el rollo.
- 1 en sus oídos.
- 1O testificaban.
- 1 palabra.
- 1 teniendo un espíritu.
- 1 ¿Qué a nosotros y a ti.
- 2 Jesús nazareno.
- 1 Y el asombro vino sobre todos.
- 2O ¿Qué es esta palabra que.
- 1 el rumor acerca de Él.
- 1I.e. el Mesías.
- 1O el evangelio.
- 1I.e. de Judea y Galilea.
Referencias cruzadas
- aMat. 27:2
- bMat. 14:1
- aJuan 18:13, 24; Hech. 4:6
- bMat. 26:3
- cLuc. 3:2–10: Mat. 3:1–10; Mar. 1:3–5
- aMat. 3:5
- aIsa. 40:3
- aIsa. 40:4
- aIsa. 40:5
- bLuc. 2:30
- aMat. 12:34; 23:33
- aLuc. 5:21; 13:25, 26; 14:9
- bJuan 8:33
- aMat. 7:19; Luc. 13:6–9
- aLuc. 3:12, 14; Hech. 2:37, 38
- aIsa. 58:7; 1Tim. 6:17, 18; Sant. 2:14–20
- aLuc. 7:29
- aEx. 20:16; 23:1
- bFil. 4:11
- aJuan 1:19, 20
- aLuc. 3:16, 17: Mat. 3:11, 12; Mar. 1:7, 8
- aIsa. 30:24
- bMar. 9:43, 48
- aMat. 14:3; Mar. 6:17
- bMat. 14:1; Luc. 3:1
- aJuan 3:24
- aLuc. 3:21, 22: Mat. 3:13–17; Mar. 1:9–11
- bMat. 14:23; Luc. 5:16; 9:18, 28, 29
- aSal. 2:7; Isa. 42:1; Mat. 3:17; 17:5; Mar. 1:11; Luc. 9:35; 2Ped. 1:17
- aMat. 4:17; Hech. 1:1
- bMat. 1:16; Luc. 3:23–27
- aMat. 1:12
- aLuc. 3:32–34: Mat. 1:1–6
- aLuc. 3:34–36: Gn. 11:26–30; 1Crón. 1:24–27
- aLuc. 3:36–38: Gn. 5:3–32; 1Crón. 1:1–4
- aLuc. 4:1–13: Mat. 4:1–11; Mar. 1:12, 13
- bLuc. 3:3
- aEx. 34:28; 1Rey. 19:8
- aDt. 8:3
- aMat. 4:8–10
- bMat. 24:14
- a1Jn. 5:19
- aDt. 6:13; 10:20; Mat. 4:10
- aMat. 4:5–7
- aSal. 91:11
- aSal. 91:12
- aDt. 6:16
- aMat. 4:12
- bMat. 9:26; Luc. 4:37
- aMat. 4:23
- aLuc. 2:39, 51
- bMat. 13:54; Mar. 6:1, 2
- cHech. 13:14–16
- aIsa. 61:1; Mat. 11:5; 12:18; Juan 3:34
- aLev. 25:10; Isa. 61:2
- aLuc. 4:17
- bMat. 26:55
- aMat. 13:55; Mar. 6:3; Juan 6:42
- aMat. 4:13; Mar. 1:21 y ; 2:1 y ; Luc. 4:35 y ; Juan 4:46 y
- bMar. 6:1; Luc. 2:39, 51; 4:16
- aMat. 13:57; Mar. 6:4; Juan 4:44
- a1Rey. 17:1; 18:1; Sant. 5:17
- a1Rey. 17:9; Mat. 11:21
- a2Rey. 5:1–14
- aNúm. 15:35; Hech. 7:58; Heb. 13:12
- aJuan 10:39
- aMat. 4:13; Luc. 4:23
- bLuc. 4:31–37: Mar. 1:21–28
- aMat. 7:28
- bLuc. 4:36; Juan 7:46
- aMat. 8:29
- bMar. 1:24
- aMat. 8:26; Mar. 4:39; Luc. 4:39, 41; 8:24
- aLuc. 4:32
- aLuc. 4:14
- aLuc. 4:38, 39: Mat. 8:14, 15; Mar. 1:29–31
- bMat. 4:24
- aLuc. 4:35, 41
- aLuc. 4:40, 41: Mat. 8:16, 17; Mar. 1:32–34
- bMar. 1:32
- cMar. 5:23
- dMat. 4:23
- aMat. 4:3
- bLuc. 4:35
- cMat. 8:16; Mar. 1:34
- aLuc. 4:42, 43: Mar 1:35–38
- aMar. 1:38
- aMat. 4:23
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