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Jueces 7–9
El ejército de Gedeón reducido
7 Jerobaala, es decir, Gedeón, se levantó temprano y todo el pueblo que estaba con él, y acamparon junto a la fuente de Harod1. El campamento de Madián estaba al norte de ellos2, cerca de la colina de Moreb, en el valle.
2 Y el Señor dijo a Gedeón: «El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso1, y diga: “Mi propia fortaleza2 me ha libradoa”.
3 »Ahora pues1, proclama a oídos del pueblo: “Cualquiera que tenga miedo y tiemblea, que regrese y se vaya del monte Galaad”». Y 22,000 personas regresaron, pero quedaron 10,000.
4 Entonces el Señor dijo a Gedeóna: «Todavía el pueblo es demasiado numeroso. Hazlos bajar al agua y allí te los probaré. Y será que de quien Yo te diga: “Este irá contigo”, ése irá contigo. Pero todo aquel de quien Yo te diga: “Este no irá contigo”, ese no irá».
5 E hizo bajar el pueblo al agua. Y el Señor dijo a Gedeón: «Pondrás a un lado a todo aquel que lame el agua con su lengua, como lame el perro, y a todo el que se arrodilla para beber».
6 Y fue el número de los que lamieron, poniendo la mano a su boca, 300 hombres. Pero todo el resto del pueblo se arrodilló para beber.
7 El Señor dijo entonces a Gedeóna: «Los salvaré con los 300 hombres que lamieron el agua y entregaré a los madianitas en tus manos. Que todos los demás del pueblo se vayan, cada uno a su casa1».
8 Y los 300 hombres tomaron en sus manos las provisiones del pueblo y sus trompetas. Y Gedeón envió a todos los demás hombres de Israel, cada uno a su tienda, pero retuvo a los 300 hombres. El campamento de Madián le quedaba abajo en el valle.
9 Aquella misma noche, el Señor le dijo a Gedeón: «Levántate, desciende contra el campamento porque lo he entregado en tus manosa.
10 »Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura,
11 y oirás lo que dicen. Entonces tus manos serán fortalecidasa para descender contra el campamento». Y descendió con su criado Fura hasta los puestos avanzados del ejército1 que estaban en el campamento.
12 Los madianitas, los amalecitas y todos los hijos del oriente estaban recostados en el valle, numerosos como langostasa; y sus camellos eran innumerables, tan numerosos como la arena a la orilla del marb.
13 Cuando Gedeón llegó allí, un hombre estaba contando un sueño a su amigo: «Escuchen, tuve1 un sueño. Un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madián, y llegó hasta la tienda y la golpeó de manera que cayó, y la volcó de arriba abajo2 y la tienda quedó extendida»
14 Su amigo le respondió: «Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en su mano a Madián y a todo el campamentoa»
15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, se inclinó y adoró. Volvió al campamento de Israel, y dijo: «Levántense, porque el Señor ha entregado en manos de ustedes el campamento de Madián».
16 Y dividió los 300 hombres en tres compañías1, y puso trompetas y cántaros vacíos en las manos de todos ellos, con antorchas dentro de los cántaros.
17 «Mírenme», les dijo, «y hagan lo mismo que yo. Y cuando yo llegue a las afueras del campamento, como yo haga, así harán ustedes.
18 »Cuando yo y todos los que estén conmigo toquemos la trompeta, entonces también ustedes tocarán las trompetas alrededor de todo el campamento, y digan: “Por el Señor y por Gedeón”».
19 Gedeón llegó con los 100 hombres que estaban con él a las afueras del campamento, al principio de la guardia de medianoche, cuando apenas habían apostado la guardia. Entonces tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que tenían en las manos.
20 Cuando las tres compañías tocaron las trompetas, rompieron los cántaros, y sosteniendo las antorchas en la mano izquierda y las trompetas en la mano derecha para tocarlas, gritaron: «¡La espada del Señor y de Gedeón!».
21 Cada uno se mantuvo en su lugar alrededor del campamento; y todo el ejército1 de los madianitas echó a correr gritando mientras huíana.
22 Cuando tocaron las 300 trompetas, el Señor puso la espada del uno contra el otroa por todo el campamento; y el ejército huyó hasta Bet Sita, en dirección de Zerera, hasta la orilla de Abel Meholab, junto a Tabat.
23 Y los hombres de Israel se reunieron, de Neftalí, de Aser y de todo Manasésa, y persiguieron a los madianitas1.
24 Gedeón envió mensajeros por toda la región montañosa de Efraín y dijo: «Desciendan contra1 Madián y tomen los vados antes que ellos2, hasta Bet Bara y el Jordána». Y todos los hombres de Efraín se reunieron y tomaron los vados2 hasta Bet Bara y el Jordán.
25 Y capturaron a los dos jefes de Madián, Oreb y Zeeb. Mataron a Oreb en la peña de Oreb y mataron a Zeeb en el lagar de Zeeb, cuando perseguían a Madiána, y le llevaron a Gedeón las cabezas de Oreb y Zeeb, del otro lado del Jordánb.
8 Entonces los hombres de Efraín le dijeron: «¿Qué es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madiána?». Y lo criticaron duramente.
2 Pero él les dijo: «¿Qué he hecho yo ahora en comparación con ustedes? ¿No es mejor el rebusco de Efraín que la vendimia de Abiezer?
3 »Dios ha entregado en manos de ustedes a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb; ¿y qué pude hacer yo en comparación con ustedes?». Entonces se aplacó la ira1 de ellos contra él cuando dijo esto2.
4 Gedeón y los 300 hombres que iban con él llegaron al Jordán y lo cruzaron, cansados, pero continuando la persecucióna.
5 Entonces Gedeón dijo a los hombres de Sucota: «Les ruego que den pan1 a la gente que me sigue, porque están cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián»
6 Pero los jefes de Sucot dijeron: «¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu poder2 para que demos pan a tu ejércitoa?»
7 Gedeón respondió: «Muy bien1, cuando el Señor haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmunaa, trillaré2 las carnes de ustedes con espinos y cardos del desierto».
8 De allí subió Gedeón a Peniela, y les habló de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le habían contestado.
9 Y habló también a los hombres de Peniel: «Cuando yo vuelva sano y salvo1, derribaré esta torrea»
10 Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejércitos1 con ellos, unos 15,000 hombres, los que habían quedado de todo el ejército2 de los hijos del oriente. Porque los que habían caído eran 120,000 hombres que sacaban espadaa.
11 Gedeón subió por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atacó1 el campamento cuando el campamento estaba desprevenido2.
12 Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persiguió. Capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de terror a todo el ejército1.
13 Después Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la subida a Heres1.
14 Y capturó a un joven de1 Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.
15 Entonces Gedeón fue a los hombres de Sucot y les dijo: «Aquí están Zeba y Zalmuna, acerca de los cuales ustedes me injuriaron, diciendo: “¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que están fatigadosa?”».
16 Entonces tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y cardos, y con ellos castigó a1 los hombres de Sucot.
17 Derribó la torre de Peniela y mató a los hombres de la ciudad.
18 Después dijo a Zeba y a Zalmuna: «¿Qué clase de hombres eran los que ustedes mataron en Tabor?». «Eran como tú», respondieron ellos, «cada uno parecía hijo1 de rey»
19 «Eran mis hermanos», dijo él, «hijos de mi madre. Vive el Señor, que si los hubieran dejado con vida, yo no les quitaría la vida a ustedes».
20 Y dijo a Jeter su primogénito: «Levántate y mátalos». Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho.
21 Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: «Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza1». Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmunaa, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuellob.
22 Los hombres de Israel le dijeron a Gedeón: «Reina sobre nosotros, tú y tus hijos, y también el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madián»
23 Pero Gedeón les respondió: «No reinaré sobre ustedesa, ni tampoco reinará sobre ustedes mi hijo. El Señor reinará sobre ustedes».
24 «Quisiera pedirles1», Gedeón les dijo, «que cada uno de ustedes me dé un zarcillo2 de su botín» (pues tenían zarcillos de oro, porque eran ismaelitasa).
25 «De cierto te los daremos», dijeron ellos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos echó allí un zarcillo de su botín.
26 El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de 1,700 siclos (19.4 kilos) de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello.
27 Gedeón hizo de ello un efoda, y lo colocó en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituyó allí, y esto vino a ser ruina1 para Gedeón y su casa.
28 Pero Madián fue sometido delante de los israelitas, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el país tuvo descanso por cuarenta años en los días de Gedeón.
29 Entonces Jerobaala, hijo de Joás, fue y habitó en su casa.
30 Y tuvo setenta hijosa que fueron sus descendientes directos1, porque tuvo muchas mujeres.
31 La concubina que tenía en Siquem también le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.
32 Gedeón, hijo de Joás, murió a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.
33 Al morir Gedeón, los israelitas volvieron a prostituirse con los Baalesa e hicieron a Baal Berit su diosb.
34 Así que los israelitas se olvidaron del Señor su Diosa que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor.
35 Tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaala, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.
| a | |
| 1 | O junto a En Harod. |
| 2 | Lit. él. |
| b | |
| 1 | Lit. se gloríe contra mí. |
| 2 | Lit. mano. |
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| 1 | Lit. Y ahora te ruego. |
| a | |
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| a | |
| 1 | Lit. lugar. |
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| 1 | Lit. la extremidad del frente de batalla. |
| a | |
| b | |
| 1 | Lit. soñé. |
| 2 | Lit. hacia arriba. |
| a | |
| 1 | Lit. cabezas. |
| 1 | O campamento. |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Lit. a Madián. |
| 1 | Lit. al encuentro de. |
| 2 | Lit. los vados de las aguas. |
| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Lit. el espíritu. |
| 2 | Lit. esta palabra. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. tortas de pan. |
| 1 | Lit. ¿Está la palma. |
| 2 | Lit. tus manos. |
| a | |
| 1 | Lit. Porque así. |
| a | |
| 2 | U hollaré. |
| a | |
| 1 | O en paz. |
| a | |
| 1 | O campamentos. |
| 2 | O campamento. |
| a | |
| 1 | Lit. e hirió. |
| 2 | O seguro. |
| 1 | O campamento. |
| 1 | O antes de subir el sol. |
| 1 | Lit. un joven de los hombres de. |
| 1 | Lit. ¿Está la palma. |
| a | |
| 1 | Lit. hizo que conocieran. |
| a | |
| 1 | Lit. como la apariencia de hijos. |
| 1 | O valentía. |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Lit. pedirles una petición. |
| 2 | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. trampa. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. que vinieron de sus lomos. |
| a | |
| b | |
| a | |
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