Jueces 15:11–20
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De Judá descendieron 3,000 hombres a la hendidura de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: «¿No sabes que los filisteos reinan sobre nosotrosa? ¿Qué, pues, es esto que nos has hecho?». «Como ellos me hicieron, así les he hecho», contestó él.
Y ellos le dijeron: «Hemos descendido para prenderte y entregarte en manos de los filisteos». «Júrenme que no me matarán1», les dijo Sansón.
Ellos le respondieron1: «No, sino que te ataremos bien y te entregaremos en sus manos. Ciertamente no te mataremos». Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la peña.
Al llegar él a Lehi, los filisteos salieron a su encuentro gritando. Y el Espíritu del Señor vino1 sobre éla con poder, y las sogas que estaban en sus brazos fueron como lino quemado con fuego y las ataduras cayeron2 de sus manos.
Y halló una quijada de asno fresca aún, y extendiendo su mano, la tomó y mató1 a 1,000 hombres con ellaa.
Entonces Sansón dijo:
«Con la quijada de un asno,
Montones sobre montones1,
Con la quijada de un asno
He matado2 a 1,000 hombres».
Al terminar de hablar, arrojó la quijada de su mano, y llamó a aquel lugar Ramat Lehi1.
Después sintió una gran sed, y clamando al Señora, dijo: «Tú has dado esta gran liberación por mano de Tu siervo, y ahora, ¿moriré yo1 de sed y2 caeré en manos de los incircuncisos?».
Y abrió Dios la cuenca que está en Lehi y salió agua de ella. Cuando bebió, recobró sus fuerzas1 y se reanimóa. Por eso llamó a aquel lugar2 En Hacore3, el cual está en Lehi hasta el día de hoy.
Sansón juzgó a Israel veinte añosa en los días de los filisteosb.
Footnotes
Cross references
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