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Jueces 16–19
16 Sansón fue a Gazaa, y allí vio a una ramera y se llegó a ella.
2 Entonces fue dicho a los de Gaza: «Sansón ha venido acá». Y ellos cercaron el lugar y se apostaron a la puerta de la ciudad toda la noche, acechándoloa. Y estuvieron callados toda la noche y dijeron: «Esperemos hasta que amanezca1, entonces lo mataremos»
3 Pero Sansón permaneció acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levantó, y tomando las puertas de la ciudad con los dos postes, las arrancó junto con las trancas. Entonces se las echó sobre los hombros y las llevó hasta la cumbre del monte que está frente a Hebrón.
4 Después de esto, Sansón se enamoró de una mujer del1 valle de Sorec, que se llamaba Dalila.
5 Los príncipes de los filisteosa fueron a ella y le dijeron: «Persuádelob, y ve dónde está su gran fuerza, y cómo1 podríamos dominarlo para atarlo y castigarlo2. Entonces cada uno de nosotros te dará 1,100 monedas de plata»
6 Dalila le dijo a Sansón: «Te ruego que me declares dónde está tu gran fuerza y cómo se te puede atar para castigarte1»
7 Sansón le respondió: «Si me atan con siete cuerdas frescas que no se hayan secado, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre»
8 Los príncipes de los filisteos le llevaron siete cuerdas frescas que no se habían secado, y Dalila lo ató con ellas.
9 Y ella tenía hombres al acecho en un aposento interior. Entonces le dijo: «¡Sansón, los filisteos se te echan encima1!». Pero él rompió las cuerdas como se rompe un hilo de estopa cuando toca2 el fuego. Así que no se descubrió el secreto de su fuerza.
10 Entonces Dalila dijo a Sansón: «Mira, me has engañado y me has dicho mentiras. Ahora pues, te ruego que me declares cómo se te puede atar»
11 «Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no se hayan usado1», le respondió él, «me debilitaré y seré como cualquier otro hombre»
12 Dalila tomó sogas nuevas, lo ató con ellas, y le dijo: «¡Sansón, los filisteos se te echan encima1!». Pues los hombres estaban al acecho en el aposento interior. Pero él rompió las sogas2 de sus brazos como un hilo.
13 Dalila entonces dijo a Sansón: «Hasta ahora me has engañado y me has dicho mentiras. Declárame, ¿cómo se te puede atar?». «Si tejes siete trenzas de mi cabellera1 con la tela 2 y la aseguras con una clavija», le dijo él, «entonces me debilitaré y seré como cualquier otro hombre»
14 Y mientras él dormía, Dalila tomó las siete trenzas de su cabellera1 y las tejió con la tela. Entonces la aseguró con la clavija, y le dijo: «¡Sansón, los filisteos se te echan encima2!». Pero él despertó de su sueño y arrancó la clavija del telar y la tela.
15 Así que ella le dijo: «¿Cómo puedes decir: “Te quiero”, cuando tu corazón no está conmigoa? Me has engañado estas tres veces y no me has declarado dónde reside tu gran fuerza»
16 Y1 como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta2 la muerte.
17 Él le reveló1, pues, todo lo que había en su corazón, diciéndole: «Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza, pues he sido nazareo para Dios desde el vientre de mi madrea. Si me cortan el cabello2, mi fuerza me dejará y me debilitaré y seré como cualquier otro hombre»
18 Viendo Dalila que él le había declarado todo lo que había en su corazón, mandó llamar a los príncipes de los filisteos y dijo: «Vengan una vez más, porque él me ha declarado todo lo que hay en su corazón». Entonces los príncipes de los filisteos vinieron a ella y trajeron el dinero en sus manos.
19 Y ella lo hizo dormir sobre sus rodillas, y mandó llamar a un hombre que le rasuró las siete trenzas de su cabellera1. Luego ella comenzó a afligirlo y su fuerza lo dejó.
20 Ella entonces dijo: «¡Sansón, los filisteos se te echan encima1!». Y él despertó de su sueño, y dijo: «Saldré como las otras veces y escaparé2». Pero no sabía que el Señor se había apartado de éla.
21 Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos. Y llevándolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino1 en la prisión.
22 Pero el cabello de su cabeza comenzó a crecer de nuevo después de rasurado.
23 Los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagóna, y para regocijarse, pues decían:
«Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansón en nuestras manos».
24 Cuando la gente lo vio, alabaron a su diosa, pues decían:
«Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigob,
Al que asolaba nuestra tierra,
Y multiplicaba nuestros muertos».
25 Y cuando estaban bien alegres1, dijeron: «Llamen a Sansón para que nos divierta». Llamaron, pues, a Sansón de la cárcel, y él los divertía2. Y lo pusieron de pie entre las columnas.
26 Entonces Sansón dijo al muchacho que lo tenía de la mano: «Déjame tocar las columnas sobre las que el edificio1 descansa, para apoyarme en ellas»
27 El edificio estaba lleno de hombres y mujeres, y todos los príncipes de los filisteos estaban allí. Y sobre la azotea había como 3,000 hombres y mujeres mirando mientras Sansón los divertía.
28 Entonces Sansón invocó al Señora y dijo: «Señor Dios1, te ruego que Te acuerdes de mí, y te suplico que me des fuerzas solo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los filisteos por mis dos ojosb».
29 Sansón palpó las dos columnas del medio sobre las que el edificio descansaba y se apoyó contra ellas, con su mano derecha sobre una y con su mano izquierda sobre la otra.
30 Y dijo Sansón: «¡Muera yo con los filisteos!». Y se inclinó con todas sus fuerzas y el edificio se derrumbó sobre los príncipes y sobre todo el pueblo que estaba en él. Así que los1 que mató al morir fueron más que los que había matado durante su vida.
31 Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomándolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol en la tumba de Manoa, su padre. Sansón había juzgado a Israel veinte añosa.
17 Había un hombre de la región montañosa de Efraín, llamado Micaía.
2 Y él dijo a su madre: «Las 1,100 monedas de plata que te quitaron, acerca de las cuales proferiste una maldición a mis oídos1, mira, esa plata está en mi poder2; yo la tomé». «Bendito sea mi hijo por el Señor», le dijo su madre.
3 Entonces él devolvió las 1,100 monedas de plata a su madre, y su madre dijo: «Yo de corazón1 dedico la plata de mi mano al Señor por mi hijo, para hacer una imagen tallada y una de fundicióna; ahora, por tanto, yo te las2 devuelvo».
4 Cuando él devolvió la plata a su madre, su madre tomó 200 monedas de plata y se las dio al platero que las1 convirtió en una imagen tallada y una de fundición, las cuales quedaron2 en casa de Micaía.
5 Y este hombre Micaía tenía un santuario1a. Hizo un efod e ídolos domésticos2b, y consagró a3 uno de sus hijos para que fuera su sacerdotec.
6 En aquellos días no había rey en Israela. Cada uno hacía lo que le parecíab bien ante sus propios ojos.
7 Había un joven de Belén de Judáa, de la familia de Judá, que era levita y extranjero allí.
8 Y el hombre salió de la ciudad, de Belén de Judá, para residir donde encontrara lugar; y mientras proseguía1 su camino, llegó a la región montañosa de Efraína, a la casa de Micaía.
9 «¿De dónde vienes?», le preguntó Micaía. «Soy un levita de Belén de Judá», le respondió él; «y voy a residir donde encuentre lugar»
10 Entonces Micaía le dijo: «Quédate conmigo y sé padre y sacerdote para mía, y yo te daré diez monedas de plata por año1, el2 vestido y la comida». Entonces el levita entró3.
11 El levita consintió en quedarse con el hombre, y el joven fue para él como uno de sus hijos.
12 Micaía consagró al1 levita, y el joven vino a ser su sacerdotea, y vivió2 en la casa de Micaía.
13 Entonces Micaía dijo: «Ahora sé que el Señor me prosperará, porque tengo un levita por sacerdote».
Los danitas en busca de heredad
18 En aquellos días no había rey en Israela. Y por aquel tiempo1 la tribu de los danitas buscaba para sí una heredad donde habitar, porque hasta entonces ninguna heredad se le había asignado2 como le correspondía3 entre las tribus de Israelb.
2 Los hijos de Dan enviaron de su tribu1, de entre todos ellos, a cinco hombres, hombres valientes2 de Zora y Estaola, a reconocer la tierra y explorarla. Y les dijeron: «Vayan, exploren la tierra». Y llegaron a la región montañosa de Efraínb, a la casa de Micaía, y se hospedaron allí.
3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y llegándose allá, le dijeron: «¿Quién te trajo aquí? ¿Qué estás haciendo en este lugar y qué tienes aquí?»
4 Él les dijo: «Así y de esta manera me ha hecho Micaía, me ha tomado a sueldo y ahora soy su sacerdotea»
5 Y le dijeron: «Te rogamos que consultes a Dios para saber si el1 camino en que vamos será próspero»
6 El sacerdote les respondió: «Vayan en paz; el1 camino en que andan tiene la aprobación2 del Señor».
7 Entonces los cinco hombres salieron y llegaron a Laisa y vieron al pueblo que había en ella viviendo en seguridad, tranquilo y confiado, según la costumbre de los sidonios. Porque no había gobernante1 humillándolos en nada en aquella2 tierra, y estaban lejos de los sidonios, y no tenían relaciones con nadie.
8 Al regresar a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: «¿Qué noticias tienen?1»
9 Y ellos respondieron: «Levántense, subamos contra ellos, porque hemos visto la tierra, la cual es muy buena. ¿Estarán, pues, quietos? No se demoren en ir, para entrar a tomar posesión de la tierra.
10 »Cuando entren, llegarán a un pueblo confiado, con una tierra espaciosa que Dios ha entregado en manos de ustedes. Es un lugar donde no falta nada de lo que hay sobre la tierraa»
11 Entonces de la familia de los danitas, de Zora y de Estaol, salieron 600 hombres con armas de guerra.
12 Subieron y acamparon en Quiriat Jearim en Judá. Por tanto, llamaron aquel lugar Majané Dan1a hasta hoy. Está al occidente2 de Quiriat Jearim.
13 De allí pasaron a la región montañosa de Efraín y llegaron a la casa de Micaía.
14 Y los cinco hombres que fueron a reconocer la región de Lais, les dijeron a sus parientes: «¿No saben que en estas casas hay un efod, ídolos …
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| a | |
| 1 | Lit. la luz de la mañana. |
| 1 | Lit. en el. |
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| b | |
| 1 | Lit. con qué. |
| 2 | Lit. afligirlo. |
| 1 | Lit. afligirte. |
| 1 | Lit. están sobre ti. |
| 2 | Lit. huele. |
| 1 | Lit. con las que no se ha hecho trabajo. |
| 1 | Lit. están sobre ti. |
| 2 | Lit. las rompió. |
| 1 | Lit. cabeza. |
| 2 | |
| 1 | Lit. cabeza. |
| 2 | Lit. están sobre ti. |
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| 1 | Lit. Y fue que. |
| 2 | Lit. impacientó hasta el punto de. |
| 1 | O descubrió. |
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| 2 | Lit. fuera rapado. |
| 1 | Lit. cabeza. |
| 1 | Lit. están sobre ti. |
| 2 | Lit. me soltaré. |
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| 1 | Lit. fue molinero. |
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| 1 | Lit. el corazón de ellos estaba alegre. |
| 2 | Lit. era objeto de burla. |
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| 1 | Heb. YHWH, generalmente traducido SEÑOR. |
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| 1 | Lit. los muertos. |
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| 1 | Lit. y también lo hablaste a mis oídos. |
| 2 | Lit. conmigo. |
| 1 | O totalmente. |
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| 2 | Lit. la. |
| 1 | Lit. la. |
| 2 | Lit. y estaba. |
| 1 | Lit. una casa de dioses. |
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| 2 | Heb. terafim. |
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| 3 | Lit. llenó la mano de. |
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| 1 | Lit. hacía. |
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| a | |
| 1 | Lit. días. |
| 2 | Lit. combinaciones de. |
| 3 | Lit. fue. |
| 1 | Lit. llenó la mano del. |
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| 2 | Lit. estuvo. |
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| 1 | Lit. en aquellos días. |
| 2 | Lit. le había caído. |
| 3 | O heredad. |
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| 1 | Lit. familia. |
| 2 | Lit. hombres, hijos de valor. |
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| b | |
| a | |
| 1 | Lit. nuestro. |
| 1 | Lit. su. |
| 2 | Lit. está delante. |
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| 1 | Lit. uno que posee dominio. |
| 2 | Lit. la. |
| 1 | Lit. ¿Ustedes qué? |
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| 1 | I.e. Campamento de Dan. |
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| 2 | Lit. detrás. |
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