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John 9–17
9 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
2 Y Sus discípulos le preguntaron: «Rabí1a, ¿quién pecó, esteb o sus padresc, para que naciera ciego?»
3 Jesús respondió: «Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Diosa se manifiesten en él.
4 »Nosotros debemos1 hacer las obras del que me envió mientras es de díaa; la noche viene cuando nadie puede trabajar.
5 »Mientras estoy en el mundo, Yo soy la Luz del mundoa».
6 Habiendo dicho esto, escupió en tierraa, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos al ciego,
7 y le dijo: «Ve y lávate en el estanque de Siloéa» (que quiere decir Enviado). El ciego fue, pues, y se lavób y regresó viendoc.
8 Entonces los vecinos y los que antes lo habían visto que era mendigo, decían: «¿No es este el que se sentaba y mendigabaa?»
9 «Él es», decían unos. «No, pero se parece a él», decían otros. Él decía: «Yo soy»
10 Entonces le decían: «¿Cómo te fueron abiertos los ojos?»
11 Él respondió: «El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Así que fui, me lavé y recibí la vistaa».
12 «¿Dónde está Él?», le preguntaron. Y él les dijo*: «No lo sé»
13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego.
14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojosa.
15 Por eso los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vistaa. Y él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo»
16 Por eso algunos de los fariseos decían: «Este hombre no viene1 de Dios, porque no guarda el día de reposoa». Pero otros decían: «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales2b?». Y había división entre ellosc.
17 Entonces preguntaron* otra vez al ciegoa: «¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos?». «Es un profetab», les respondió.
18 Pero los judíosa no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,
19 y les preguntaron: «¿Es este su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?»
20 Entonces sus padres les contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego;
21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Pregúntenle a él; ya es mayor de edad, él hablará por sí mismo»
22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíosa; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdob en que si alguien confesaba que Jesús era el Cristo1, fuera expulsado de la sinagogac.
23 Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor de edad; pregúntenle a éla»
24 Por segunda vez los judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios* a; nosotros sabemos que este hombre es un pecadorb»
25 Entonces él les contestó: «Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo»
26 Ellos volvieron a preguntarle: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
27 Él les contestó: «Ya les dijea y no escucharonb; ¿por qué quieren oírlo otra vez? ¿Es que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?»
28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisésa.
29 »Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a Este, no sabemos de dónde esa»
30 El hombre les respondió: «Pues en esto hay algo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.
31 »Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace Su voluntad, a este oyea.
32 »Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
33 »Si Este no viniera1 de Dios, no podría hacer nadaa»
34 Ellos le respondieron: «Tú naciste enteramente en pecadosa, ¿y tú nos enseñas a nosotros?». Y lo echaron fuerab.
35 Jesús oyó decir que lo habían echado fueraa, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre1b?».
36 Él le respondió: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Éla?»
37 Jesús le dijo: «Pues1 tú lo has visto, y el que está hablando contigoa, Ese es».
38 Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y lo adoróa.
39 Y Jesús dijo: «Yo vine a este mundo para juicioa; para que los que no ven, veanb, y para que los que ven se vuelvan ciegosc».
40 Algunos de los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso nosotros también somos ciegosa?»
41 Jesús les dijo: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecadoa; pero ahora, porque dicen: “Vemos”, su pecado permaneceb.
10 »En verdad les digo, que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteadora.
2 »Pero el que entra por la puerta, es el pastora de las ovejas.
3 »A este le abre el portero, y las ovejas oyen su voza; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuerab.
4 »Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voza.
5 »Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voza de los extraños».
6 Jesús les habló por medio de esta comparacióna, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.
7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad les digo: Yo soy la puerta de las ovejasa.
8 »Todos los que vinieron antes de Mí son ladrones y salteadoresa, pero las ovejas no les hicieron caso1.
9 »Yo soy la puertaa; si alguno entra por Mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.
10 »El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vidaa, y para que la tengan en abundancia.
11 »Yo soy el buen pastora; el buen pastor da Su vida por las ovejasb.
12 »Pero el que es un asalariado y no un pastora, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa.
13 »El asalariado huye porque solo trabaja por el pago1 y no le importan las ovejas.
14 »Yo soy el buen pastora, y conozco Mis ovejas1b y ellas me conocen,
15 al igual que el Padre me conoce y Yo conozco al Padrea, y doy Mi vida por las ovejasb.
16 »Tengo otras ovejasa que no son de este redil; a esas también Yo debo traerlas, y oirán Mi voz, y serán un rebañob con un solo pastorc.
17 »Por eso el Padre me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevoa.
18 »Nadie me la quita1a, sino que Yo la doy de Mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevob. Este mandamiento recibí de Mi Padrec».
19 Volvió a surgir una divisióna entre los judíos por estas palabras.
20 Y muchos de ellos decían: «Tiene un demonioa y está locob. ¿Por qué le hacen caso1?»
21 Otros decían: «Estas no son palabras de un endemoniadoa. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegosb?»
22 En esos días1 se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación.
23 Era invierno, y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomóna.
24 Entonces los judíosa lo rodearon, y le decían: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si Tú eres el Cristo1, dínoslo claramenteb»
25 Jesús les respondió: «Se lo he dichoa a ustedes y no creen; las obras que Yo hago en el nombre de Mi Padre, estas dan testimonio de Míb.
26 »Pero ustedes no creen porque no son de Mis ovejasa.
27 »Mis ovejas oyen Mi voza; Yo las conozcob y me siguen.
28 »Yo les doy vida eternaa y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi manob.
29 »Mi Padre que me las dio es mayor que todos1, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.
30 »Yo y el Padre somos uno1a».
31 Los judíos volvieron a tomar piedras para tirárselasa.
32 Entonces Jesús les dijo1: «Les he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. ¿Por cuál2 de ellas me apedrean?».
33 Los judíos le contestaron: «No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemiaa; y porque Tú, siendo hombre, te haces Diosb»
34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en su leya: “Yo dije: son diosesb”?
35 »Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses, (y la Escritura no se puede violar),
36 ¿a quién el Padre santificóa y envió al mundob, ustedes dicen: “Blasfemas”, porque dije: “Yo soy el Hijo de Diosc”?
37 »Si no hago las obras de Mi Padrea, no me crean;
38 pero si las hago, aunque a Mí no me crean, crean a las obrasa; para que sepan y entiendan1 que el Padre está en Mí y Yo en el Padreb».
39 Por eso procuraban otra vez prender a Jesúsa, pero Él se les escapó de entre las manosb.
40 Se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juana, y se quedó allí.
41 Muchos vinieron a Él y decían: «Aunque Juan no hizo ninguna señal1a, sin embargo, todo lo que Juan dijo de Esteb era verdad»
42 Y muchos creyeron allí en Jesúsa.
11 Estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betaniaa, la aldea de María y de su hermana Martab.
2 María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señora con perfume y le secó los pies con sus cabellosb.
3 Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: «Señora, el que Tú amasb está enfermo»
4 Cuando Jesús lo oyó, dijo: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Diosa, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella».
5 Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaroa.
6 Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
7 Luego, después de esto, dijo* a Sus discípulos: «Vamos de nuevo a Judeaa».
8 Los discípulos le dijeron*: «Rabí1a, hace poco que2 los judíos te querían apedrearb, ¿y vas allá otra vez?»
9 Jesús respondió: «¿No hay doce horas en el día? Si alguien anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundoa.
10 »Pero si alguien anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él».
11 Dijo esto, y después añadió1: «Nuestro amigo Lázaroa se ha dormidob; pero voy a despertarlo».
12 Los discípulos entonces le dijeron: «Señor, si se ha dormido, se recuperará1».
13 Jesús había hablado de la muerte de Lázaro1, pero ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño2a.
| 1 | O Maestro. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: Me es necesario. |
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| 1 | Lit. no es. |
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| 2 | O milagros. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| * | |
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| 1 | Lit. no fuera. |
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| 1 | Algunos mss. posteriores dicen: Hijo de Dios. |
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| 1 | Lit. Y. |
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| 1 | Lit. no los oyeron. |
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| 1 | Lit. porque es un asalariado. |
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| 1 | Lit. las mías. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: me la ha quitado. |
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| 1 | Lit. le escuchan. |
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| 1 | Lit. Entonces. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| b | |
| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: Lo que mi Padre me ha dado es mayor que todo. |
| 1 | Lit. (neutro) una unidad o una misma esencia. |
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| 1 | Lit. respondió. |
| 2 | Lit. cuál obra. |
| a | |
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| c | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. que sepan y sigan sabiendo. |
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| b | |
| a | |
| 1 | O ningún milagro. |
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| a | |
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| 1 | O Maestro. |
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| 2 | Lit. ahora. |
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| 1 | Lit. les dice. |
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| b | |
| 1 | Lit. se salvará. |
| 1 | Lit. su muerte. |
| 2 | Lit. del sopor del sueño. |
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