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Juan 7–20
7 Después de esto, Jesús andaba por Galileaa, pues no deseaba andar por Judea porque los judíosb lo querían matarc.
2 La fiesta de los judíos, la de los Tabernáculosa, estaba cerca.
3 Por eso los hermanos de Jesúsa le dijeron: «Sal de aquí, y vete a Judea para que también Tus discípulosb vean las obras que Tú haces.
4 »Porque nadie hace nada en secreto cuando1 procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo»
5 Porque ni aun Sus hermanosa creían en Él.
6 Entonces Jesús les dijo*: «Mi tiempo aún no ha llegadoa, pero el tiempo de ustedes es siempre oportuno.
7 »El mundo no puede odiarlos a ustedes, pero me odia a Mía, porque Yo doy testimonio de él, que sus acciones son malasb.
8 »Suban ustedes a la fiesta; Yo no subo a esta fiesta porque Mi tiempo aún no se ha cumplidoa».
9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.
Jesús sube a la fiesta en secreto
10 Pero cuando Sus hermanosa subieron a la fiesta, entonces Jesús también subió; no abiertamente, sino en1 secreto.
11 Por eso los judíosa lo buscaban en la fiestab y decían: «¿Dónde está Ese?»
12 Y había mucha murmuración entre la gente acerca de Él. Unos decían: «Él es bueno». Otros decían: «No, al contrario, extravía a la gentea»
13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de Él por miedo a los judíosa.
Jesús enseña durante la fiesta
14 A la mitad de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñara.
15 Entonces los judíosa se maravillaban, diciendo: «¿Cómo puede Este saber de letrasb sin haber estudiado?»
16 Jesús entonces les respondió: «Mi enseñanzaa no es Mía, sino del que me envió.
17 »Si alguno está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, sabrá si Mi enseñanza es de Dios o si hablo de Mí mismoa.
18 »El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero Aquel que busca la gloria del que lo envióa, Él es verdadero y no hay injusticia en Él.
19 »¿No les dio Moisés la leya, y sin embargo ninguno de ustedes la cumple1? ¿Por qué me quieren matarb?».
20 La multitud contestó: «¡Tienes un demonioa! ¿Quién te quiere matar?»
21 Jesús les respondió: «Una sola obra hicea y todos se admiran.
22 »Por eso Moisés les ha dado la circuncisióna (no porque sea de Moisés, sino de los padresb), y en el día de reposo ustedes circuncidan al hombre.
23 »Y si para no violar la ley de Moisés un hombre recibe la circuncisión aún en el día de reposoa, ¿por qué están enojados conmigo porque sané por completo a un hombre en el día de reposo?
24 »No juzguen por la apariencia, sino juzguen con1 juicio justoa».
25 Entonces algunos de Jerusalén decían: «¿No es Este al que procuran matar?
26 »Y vean, habla en público y no le dicen nada. ¿No será que en verdad los gobernantesa reconocen que Este es el Cristo1?
27 »Sin embargo, nosotros sabemos de dónde es Este; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde esa»
28 Jesús entonces, mientras enseñabaa en el templo, exclamó en alta voz: «Ustedes me conocen y saben de dónde soyb. Yo no he venido por decisión propiac, pero Aquel que me envió es verdadero, a quien ustedes no conocen.
29 »Yo lo conozcoa, porque procedo de Élb, y Él me envióc».
30 Procuraban, pues, prender a Jesúsa; pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado Su horab.
31 Pero muchos de la multitud creyeron en Éla, y decían: «Cuando el Cristob venga, ¿acaso hará más señales1c que las que Este ha hecho?»
32 Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de Él. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron guardiasa para que lo prendieranb.
33 Pero Jesús dijo: «Por un poco más de tiempo estoy con ustedesa; después voy a Aquel que me enviób.
34 »Me buscarán y no me hallarán; y donde Yo esté, ustedes no pueden ira».
35 Decían entonces los judíosa entre sí: «¿Adónde piensa irse Esteb que no lo podamos encontrar? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersiónc entre los griegosd y enseñar a los griegos?
36 »¿Qué quiere decir esto que ha dicho: “Me buscarán y no me hallarán; y donde Yo esté, ustedes no podrán ira”?».
37 En el último día, el gran día de la fiestaa, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba1b.
38 »El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser1 brotarán ríos de aguaa vivab”».
39 Pero Él decía esto del Espíritua, que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía1b, pues Jesús aún no había sido glorificadoc.
40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: «Verdaderamente Este es el Profetaa»
41 Otros decían: «Este es el Cristo1». Pero otros decían: «¿Acaso el Cristo ha de venir de Galileaa?
42 »¿No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Beléna, la aldea de donde era David?»
43 Así que surgió una divisióna entre la multitud por causa de Él.
44 Y algunos de ellos querían prender a Jesús, pero nadie le echó manoa.
45 Entonces los guardiasa vinieron a los principales sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo trajeron?».
46 Los guardiasa respondieron: «¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre hablab!»
47 Entonces los fariseos les contestaron: «¿Es que también ustedes se han dejado engañara?
48 »¿Acaso ha creído en Él alguien de los gobernantesa o de los fariseos?
49 »Pero esta multitud que no conoce de la ley, maldita es»
50 Nicodemoa, el que había venido a Jesús antes, y que era uno de ellos, les dijo*:
51 «¿Acaso juzga nuestra ley a un hombre a menos que le oiga primeroa y sepa lo que hace?»
52 Ellos le respondieron: «¿Es que tú también eres de Galileaa? Investiga, y verás que ningún profeta sale de Galilea»
53 * Y cada uno se fue a su casa.
La mujer sorprendida en adulterio
8 Pero Jesús se fue al monte de los Olivosa.
2 Al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a Él; y sentándose, les enseñabaa.
3 Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,
4 dijeron* a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
5 »Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeresa. ¿Tú, pues, qué dices?»
6 Decían esto, poniendo a prueba a Jesúsa, para tener de qué acusarlob. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra.
7 Pero como insistían en preguntar, Jesús se enderezóa y les dijo: «El que de ustedes esté sin pecado, sea el primerob en tirarle una piedrac».
8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
9 Al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.
10 Enderezándosea Jesús, le dijo: «Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?».
11 «Ninguno, Señor», respondió ella. Entonces Jesús le dijo: «Yo tampoco te condenoa. Vete; y desde ahora no peques másb».
12 Jesús les habló otra vez, diciendo: «Yo soy la Luz del mundoa; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luzb de la vida».
13 Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero1a»
14 Jesús les respondió: «Aunque Yo doy testimonioa de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero, porque Yo sé de dónde he venido y adónde voyb; pero ustedes no saben de dónde vengoc ni adónde voy.
15 »Ustedes juzgan según la carne1a; Yo no juzgo a nadieb.
16 »Pero si Yo juzgo, Mi juicio es verdadero; porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre que1 me envióa.
17 »Aun en la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdaderoa.
18 »Yo soy el que doy testimonio de Mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de Mía».
19 Entonces le decían: «¿Dónde está Tu Padre?». «Ustedes no me conocen a Mí ni a Mi Padre», les respondió Jesús. «Si me conocieran, conocerían también a Mi Padrea».
20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoroa, cuando enseñaba en el templob; y nadie lo prendió, porque todavía no había llegado Su horac.
21 Entonces Jesús les dijo de nuevo: «Yo me voy, y me buscarána, y ustedes morirán en su pecadob; adonde Yo voy, ustedes no pueden ir».
22 Por eso los judíosa decían: «¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde Yo voy, ustedes no pueden irb”?».
23 Y Jesús les decía: «Ustedes son de abajo, Yo soy de arribaa; ustedes son de este mundob, Yo no soy de este mundoc.
24 »Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si no creen que Yo soy* a, morirán en sus pecadosb».
25 «¿Tú quién eres?», le preguntaron. Jesús les contestó: «¿Qué les he estado diciendo desde el principio1?
26 »Tengo mucho que decir y juzgar de ustedes, pero Aquel que me envió es veraza; y Yo, las cosas que oí de Él, estas digo al mundob».
27 Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
28 Por eso Jesús les dijo: «Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombrea, entonces sabrán que Yo soy* b y que no hago nada por Mi cuentac, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.
29 »Y Aquel que me envió está conmigo; no me ha dejado1 soloa, porque Yo siempre hago lo que le agradab».
30 Al hablar estas cosas, muchos creyeron en Éla.
Los verdaderos hijos de Abraham
31 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabraa, verdaderamente son Mis discípulosb;
32 y conocerán la verdada, y la verdad los hará libresb».
33 Ellos le contestaron: «Somos descendientes de Abrahama y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices Tú: “Serán libres”?».
34 Jesús les respondió: «En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecadoa;
35 y el esclavo no queda en la casa para siemprea; el hijo sí permanece para siempreb.
36 »Así que, si el Hijo los hace libresa, ustedes serán realmente libres.
37 »Sé que ustedes son descendientes de Abrahama; y sin embargo, me quieren matarb porque Mi palabra no tiene aceptación en ustedes1.
38 »Yo hablo lo que he visto con Mi Padre1; ustedes, entonces, hacen también lo que oyeron de su padrea».
39 Ellos le contestaron: «Abraham es nuestro padrea». Jesús les dijo*: «Si son hijos de Abrahamb, …
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| 1 | Lit. y. |
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| 1 | Lit. como en. |
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| 1 | Lit. cumple la Ley. |
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| 1 | Lit. el. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 1 | O milagros. |
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| 1 | I.e. que siga viniendo a mí y que siga bebiendo. |
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| 1 | Lit. de su vientre. |
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| 1 | Otros mss. dicen: porque todavía no se había dado el Espíritu Santo. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 1 | O válido. |
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| 1 | I.e. según un criterio carnal. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: yo y el que. |
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| 1 | O Lo que les he dicho desde el principio. |
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| 1 | O no me dejó. |
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| 1 | O no progresa en ustedes. |
| 1 | O en la presencia del Padre. |
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