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Juan 2–15
2 Al tercer díaa se celebró una boda en Caná de Galileab, y estaba allí la madre de Jesúsc;
2 y también Jesús fue invitado a la boda, con1 Sus discípulosa.
3 Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo*: «No tienen vino»
4 Y Jesús le dijo: «Mujera, ¿qué nos interesa esto a ti y a Míb? Todavía no ha llegado Mi horac».
5 Su madrea dijo* a los que servían: «Hagan todo lo que Él les diga»
6 Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíosa; en cada una cabían dos o tres cántaros1.
7 Jesús les dijo*: «Llenen de agua las tinajas». Y las llenaron hasta el borde.
8 Entonces les dijo*: “Saquen ahora un poco «Saquen ahora un poco y llévenlo al mayordomo». Y se lo llevaron.
9 El mayordomo probó el agua convertida en vinoa, sin saber de dónde era, pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían. Entonces el mayordomo llamó* al novio,
10 y le dijo*: «Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastantea, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno»
11 Este principio de Sus señales1a hizo Jesús en Caná de Galileab, y manifestó Su gloriac, y Sus discípulos creyeron en Él.
12 Después de esto Jesús bajó a Capernaúma con Su madre, Sus hermanosb y Sus discípulosc; pero no se quedaron allí muchos días.
Jesús echa a los mercaderes del templo
13 La Pascua de los judíos estaba cercaa, y Jesús subió a Jerusalénb.
a14 En el templo encontró a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados.
15 Y haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los que cambiaban el dinero y volcó las mesas.
16 A los que vendían palomas les dijoa: «Quiten esto de aquí; no hagan de la casa de Mi Padreb una casa de comercio».
17 Sus discípulosa se acordaron de que estaba escrito: «El celo por Tu casa me consumiráb».
18 Entonces los judíosa le dijeron: «Ya que haces estas cosas, ¿qué señalb nos muestras?»
19 Jesús les respondió: «Destruyan este templo1, y en tres días lo levantaréa».
20 Entonces los judíosa dijeron: «En cuarenta y seis años fue edificado este templo1b, ¿y Tú lo levantarás en tres días?»
21 Pero Él hablaba del templo1 de Su cuerpoa.
22 Por eso, cuando resucitó de los muertos, Sus discípulosa se acordaronb de que había dicho esto; y creyeron en la Escriturac y en la palabra que Jesús había hablado.
Los primeros creyentes en Jerusalén
23 Cuando Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascuaa, muchos creyeron en Su nombre al ver las señalesb que hacía.
24 Pero Jesús, en cambio, no se confiaba en ellos, porque los conocía a todosa,
25 y1 no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, porque Él conocía lo que había en el interior del hombre.a
3 Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemoa, prominenteb entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: «Rabía, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales1b que Tú haces si Dios no está con élc»
3 Jesús le contestó: «En verdad te digo que el que no nace de nuevo1a no puede ver el reino de Diosb».
4 Nicodemo le dijo*: «¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?»
5 Jesús respondió: «En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritua no puede entrar en el reino de Diosb.
6 »Lo que es nacido de la carne, carne esa, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 »No te asombres de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo1”.
8 »El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde vaa; así es todo aquel que es nacido del Espíritu».
9 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede ser esto?»
10 Jesús le respondió: «Tú eres maestroa de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?
11 »En verdad te digo que hablamos lo que sabemosa y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no reciben nuestro testimoniob.
12 »Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales?
13 »Nadie ha subido al cieloa, sino Aquel que bajó del cielob, es decir, el Hijo del Hombrec que está en el cielo1.
14 »Y como Moisés levantó la serpiente en el desiertoa, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombreb,
15 para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eternaa.
16 »Porque de tal manera amó Dios al mundoa, que dio a Su Hijo unigénitob, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eternac.
17 »Porque Dios no envióa a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Élb.
18 »El que cree en Él no es condenadoa; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Diosb.
19 »Y este es el juicio: que la Luz vino al mundoa, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, pues sus acciones eran malasb.
20 »Porque todo el que hace lo malo odia la Luza, y no viene a la Luz para que sus acciones no sean expuestas.
21 »Pero el que practica la verdada viene a la Luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios».
Testimonio final de Juan el Bautista
22 Después de esto Jesús vino con Sus discípulosa a la tierra de Judea, y estaba allí con ellos, y bautizabab.
23 Juan también bautizaba en Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua1; y muchos venían y eran bautizados.
24 Porque Juan todavía no había sido puesto en la cárcela.
25 Surgió entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificacióna.
26 Vinieron a Juan y le dijeron: «Rabía, mira, Aquel que estaba contigo al otro lado del Jordánb, de quien diste testimonioc, está bautizando y todos van a Él»
27 Juan les respondió: «Ningún hombre puede recibir nada si no le es dado del cieloa.
28 »Ustedes mismos me son testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo1a, sino que he sido enviado delante de Él”
29 »El que tiene la novia es el novioa, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completadob.
30 »Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.
31 »El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede1 de la tierra y de la tierra hablaa. El que procede del cielo está sobre todosb.
32 »Lo que Él ha visto y oído, de eso da testimonio; y nadie recibe Su testimonioa.
33 »El que ha recibido Su testimonio ha certificadoa esto: que Dios es veraz.
34 »Porque Aquel a quien Dios ha enviadoa habla las palabras de Dios, pues Él da el Espíritub sin medida1.
35 »El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en Su manoa.
36 »El que cree en el Hijo tiene vida eternaa; pero el que no obedece1b al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él»
4 Por tanto, cuando el Señora supo que los fariseos habían oído que Él hacía y bautizabab más discípulos que Juan
2 (aunque Jesús mismo no bautizabaa, sino Sus discípulosb),
3 salió de Judeaa y se fue otra vez para Galileab.
4 Y Él tenía que pasar por Samariaa.
5 Llegó*, pues, a una ciudad de Samariaa llamada Sicar, cerca de la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo Joséb;
6 y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó1 junto al pozo. Era cerca del mediodía.
7 Una mujer de Samaria vino* a sacar agua, y Jesús le dijo*: «Dame de beber».
8 Pues Sus discípulosa habían ido a la ciudadb a comprar alimentos.
9 Entonces la mujer samaritanaa le dijo*: «¿Cómo es que Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanosb)
10 Jesús le respondió: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua vivaa».
11 Ella le dijo*: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua vivaa?
12 »¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozoa del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados?»
13 Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed,
14 pero el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamása, sino que el agua que Yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eternab».
15 «Señor», le dijo* la mujer, «dame esa agua, para que no tenga seda ni venga hasta aquí a sacarla»
16 Jesús le dijo*: «Ve, llama a tu marido y ven acá».
17 «No tengo marido», respondió la mujer. Jesús le dijo*: «Bien has dicho: “No tengo marido”,
18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad».
19 La mujer le dijo*: «Señor, me parece que Tú eres profetaa.
20 »Nuestros padres adorarona en este monteb, y ustedes dicen que en Jerusalénc está el lugar donde se debe adorar»
21 Jesús le dijo*: «Mujer, cree lo que te digo: la hora vienea cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padreb.
22 »Ustedes adoran lo que no conocena; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene1 de los judíosb.
23 »Pero la hora viene, y ahora esa, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritub y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren.
24 »Dios es espíritu1, y los que lo adoran deben adorar en espíritua y en verdad».
25 La mujer le dijo*: «Sé que el Mesíasa viene (el que es llamado Cristob); cuando Él venga nos declarará todo»
26 Jesús le dijo*: «Yo soya, el que habla contigo».
27 En esto llegaron Sus discípulosa y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: «¿Qué tratas de averiguar?» o: «¿Por qué hablas con ella?»
28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres:
29 «Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hechoa. ¿No será este el Cristo1b?»
30 Y salieron de la ciudad y fueron adonde Él estaba.
31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban: «Rabí1a, come»
32 Pero Él les dijo: «Yo tengo para comer una comida que ustedes no saben».…
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| 1 | Lit. y. |
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| 1 | O unos 100 litros. |
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| 1 | O milagros. |
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| 1 | O santuario. |
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| 1 | O santuario. |
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| 1 | O santuario. |
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| 1 | Lit. y que. |
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| 1 | O los milagros. |
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| 1 | O de arriba. |
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| 1 | O de arriba. |
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| 1 | Muchos mss. antiguos no incluyen: que está en el cielo. |
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| 1 | Lit. muchas aguas. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 1 | Lit. es. |
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| 1 | Lit. El no da el Espíritu por medida. |
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| 1 | O cree. |
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| 1 | Lit. se sentó así. |
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| 1 | Lit. es. |
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| 1 | O Dios es un Espíritu. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 1 | O Maestro. |
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