Josué 24:14–28
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
»Ahora pues, teman1 al Señor y sírvanle con integridad y con fidelidad. Quiten los dioses que sus padres sirvieron al otro lado del Río2 y en Egipto, y sirvan al Señora.
»Y si no les parece bien servir al Señor, escojan hoy a quién han de servir: si a los dioses que sirvieron sus padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitana. Pero yo y mi casa, serviremos al Señor».
Y el pueblo respondió: «Lejos esté de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses.
»Porque el Señor nuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre1, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
»Y el Señor echó de delante de nosotros a todos los pueblos, incluso a los amorreos, que moraban en la tierra. Nosotros, pues, también serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios».
Pacto del pueblo en Siquem
Entonces Josué dijo al pueblo: «Ustedes no podrán servir al Señor, porque Él es Dios santoa. Él es Dios celosob; Él no perdonará la transgresiónc de ustedes ni sus pecados.
»Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, Él se volverá y les hará daño, y los consumiráa después de haberlos tratado bien».
Respondió el pueblo a Josué: «No, sino que serviremos al Señor».
Y Josué dijo al pueblo: «Ustedes son testigos contra sí mismos de que han escogido al Señor para servirlea». «Testigos somos», le contestaron.
«Ahora pues», les dijo Josué, «quiten los dioses extranjeros que están en medio de ustedes, e inclinen su corazón al Señora, Dios de Israel».
Y el pueblo respondió a Josué: «Al Señor nuestro Dios serviremos y Su voz obedeceremos1a».
Entonces Josué hizo un pacto con el pueblo aquel díaa, y les impuso estatutos y ordenanzas en Siquem.
Josué escribió estas palabras en el libro de la ley de Diosa. Tomó una gran piedra y la colocó debajo de la encina que estaba junto al santuario del Señor.
Y Josué dijo a todo el pueblo: «Ciertamente esta piedra servirá de testigo contra nosotros, porque ella ha oído todas las palabras que el Señor ha hablado con nosotrosa. Será, pues, testigo contra ustedes para que no nieguen a su Dios».
Entonces Josué despidió al pueblo, cada uno a su heredad.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation