Josué 7–12
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Derrota de Israel en Hai
Pero los israelitas fueron infieles en cuanto a las cosas dedicadas al anatema1, porque Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera2, de la tribu de Judá, tomó de las cosas dedicadas al anatemaa. Entonces la ira del Señor se encendió contra los israelitas.
Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que está cerca de Bet Avéna al este de Betel1, y les dijo: «Suban y reconozcan la tierra». Y los hombres subieron y reconocieron a Hai.
Cuando volvieron a Josué, le dijeron: «Que no suba todo el pueblo. Solo1 dos o tres mil hombres subirán2 a Hai. No hagas cansar a todo el pueblo subiendo allá, porque ellos son pocos».
Así que subieron allá unos tres mil hombres del pueblo, pero huyerona ante los hombres de Hai.
Los hombres de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde1 la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron2 en la bajada. El corazón del pueblo desfalleció y se hizo como aguaa.
Entonces Josué rasgó sus vestidos y postró su rostro en tierra delante del arca del Señor hasta el anochecer, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezasa.
Y Josué dijo: «¡Ah, Señor Dios1! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos después en manos de los amorreos y destruirnos? ¡Ojalá nos hubiéramos propuesto habitar2 al otro lado del Jordán!
»¡Ah, Señor! ¿Qué puedo decir, ya que Israel ha vuelto la espalda1 ante sus enemigos?
»Porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarán de ello, y nos rodearán y borrarán nuestro nombre de la tierraa. ¿Y qué harás Tú por Tu gran nombre?».
El pecado de Acán
Y el Señor dijo a Josué: «¡Levántate! ¿Por qué te has postrado rostro en tierra?
»Israel ha pecado y también ha transgredido Mi pacto que les ordené. Y hasta han tomado de las cosas dedicadas al anatema, y también han robado y mentidoa, y además las han puesto entre sus propias cosas.
»No pueden, pues, los israelitas hacer frente a sus enemigosa. Vuelven la espalda1 delante de sus enemigos porque se han convertido en anatema. No estaré más con ustedes a menos que destruyan las cosas dedicadas al anatema de en medio de ustedes.
»Levántate, consagra al pueblo y di: “Conságrense para mañanaa, porque así ha dicho el Señor, Dios de Israel: ‘Hay anatema en medio de ti, oh Israel. No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quiten el anatema de en medio de ustedesb’.
”Por la mañana se acercarán, pues, por1 tribus. Y será que la tribu que el Señor señale se acercará por familias, y la familia que el Señor señale se acercará por casas, y la casa que el Señor señale se acercará hombre por hombrea.
”Y será que el hombre que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema será quemadoa, él y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del Señor, y ha cometido una terrible ofensa1 en Israelb”».
Josué se levantó muy de mañana, e hizo acercar a Israel por1 tribus, y fue designada la tribu de Judá.
Mandó acercar a las familias de Judá, y fue designada la familia de los de Zera. Hizo acercar a la familia de Zera, hombre por hombre, y Zabdi fue designado.
Mandó acercar su casa hombre por hombre. Fue designado Acán1, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judáa.
Entonces Josué dijo a Acán: «Hijo mío, te ruego, da gloria al Señor, Dios de Israela, y dale alabanza. Declárame ahora lo que has hecho. No me lo ocultes».
Y Acán respondió a Josué: «En verdad he pecado contra el Señor, Dios de Israel, y esto es lo que he hecho1.
Cuando vi entre el botín un hermoso manto de Sinar y 200 siclos (2.28 kilos) de plata y una barra de oro de cincuenta siclos de peso, los codicié y los toméa; todo eso está escondido en la tierra dentro de mi tienda con la plata debajo».
Josué envió emisarios, que fueron corriendo a la tienda y hallaron el manto escondido en su tienda con la plata debajo.
Los sacaron de la tienda y los llevaron a Josué y a todos los israelitas, y los pusieron delante del Señor.
Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán, hijo de Zera, y la plata, el manto, la barra de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes1, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que le pertenecía, y los llevaron al valle de Acora.
Y Josué dijo: «¿Por qué nos has turbadoa? El Señor te turbará hoy». Todo Israel los apedreó1 y los quemaron después de haberlos apedreado2.
Levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta hoy. El Señor se volvió del furor de su ira. Por eso se ha llamado aquel lugar el valle de Acor1a hasta el día de hoy.
La conquista de Hai
Entonces el Señor dijo a Josué: «No temas ni te acobardesa. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levántate, sube a Hai. Mira, he entregado en tu manob al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.
»Harás con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jericó y con su rey. Tomarán para ustedes como botín solamente los despojos y el ganadoa. Prepara1 una emboscada a la ciudad detrás de ella».
Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Y escogió Josué 30,000 hombres, valientes guerreros, y los envió de noche.
Josué les dio órdenes, diciéndoles: «Miren, ustedes van a poner emboscada a la ciudad por detrás de ella1a. No se alejen mucho de la ciudad, sino estén todos alerta.
»Entonces yo y todo el pueblo que me acompaña nos acercaremos a la ciudad. Cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellosa,
y ellos saldrán tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirán: “Huyen ante nosotros como la primera vez”. Huiremos, pues, ante ellos.
»Ustedes saldrán1 de la emboscada y se apoderarán de la ciudad, porque el Señor su Dios la entregará en sus manos.
»Cuando hayan tomado la ciudad, le1 prenderán fuego. Lo harán conforme a la palabra del Señor. Miren que yo se lo he mandadoa».
Josué los envió, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel1 y Hai, al occidente de Hai; pero Josué pasó la noche entre el pueblo.
Josué se levantó muy de mañana, pasó revista al pueblo y subió con los ancianos de Israel frente al pueblo de Haia.
Entonces todos los hombres1 de guerra que estaban con él subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Había un valle entre él y Hai.
Josué tomó unos 5,000 hombres y los puso en emboscada entre Betela y Haib, al occidente de la ciudad1.
Y apostaron al pueblo: todo el ejército que acampó al norte de la ciudad, y su retaguardia que acampó al occidente de la ciudad. Y Josué pasó1 aquella noche en medio del valle.
Al ver esto el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, él y todo su pueblo, en el lugar señalado frente a la llanura del desierto, sin saber que había una emboscada contra él por detrás de la ciudad.
Josué y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desiertoa.
Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josué, y se alejaron de la ciudada.
No quedó hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin protección1 por perseguir a Israel.
Entonces el Señor dijo a Josué: «Extiende la jabalina que está en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano». Y Josué extendió hacia la ciudad la jabalina que estaba en su manoa.
Los que estaban emboscados se levantaron rápidamente de su lugar, y corrieron cuando él extendió su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, inmediatamente le prendieron fuego a la ciudad.
Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, vieron que el humo de la ciudad subía al cielo y no tenían lugar adónde huir, ni por un lado ni por el otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra sus perseguidores.
Al ver Josué y todo Israel que los emboscados habían tomado la ciudad y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y comenzaron a matar1 a los hombres de Hai.
Y los de la emboscada1 salieron de la ciudad a su encuentro, así que los de Hai quedaron en medio de Israel, unos1 por un lado y otros1 por el otro. Los mataron2 hasta no quedar de ellos3 ni sobreviviente ni fugitivoa.
Pero al rey de Hai lo tomaron vivo, y lo trajeron a Josué.
Cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, adonde ellos los habían perseguido y todos habían caído a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvió a Hai y la hirieron a filo de espada.
El total de los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fue de 12,000; todo el pueblo1 de Haia.
Josué no retiró su mano con la cual tenía extendida la jabalinaa, hasta que hubo exterminado por completo1 a todos los habitantes de Hai.
Solo el ganado y los despojos de aquella ciudad tomó Israel para sí como botín, conforme a la palabra que el Señor había ordenado a Josuéa.
Josué incendió la ciudad de Hai y la convirtió en un montón de ruinas para siemprea, en una desolación hasta el día de hoy.
También colgó al rey de Hai en un árbol hasta la tarde. A la puesta del sol Josué dio orden que bajaran su cadáver del árbol. Lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoya.
La lectura de la ley
aEntonces Josué edificó un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal,
tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado a los israelitas, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras sin labrar1, sobre las cuales nadie había alzado herramienta de hierroa. Sobre él ofrecieron holocaustos al Señor y sacrificaron ofrendas de paz.
Allí, sobre las piedras, Josué escribió una copia de la ley que Moisésa había escrito, en presencia de los israelitas.
Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca, delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, tanto el extranjero como el nativo. La mitad de ellos estaba frente al monte Gerizima, y…
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Footnotes
- 1O a la destrucción.
- 2En 1 Crón. 2:6, Zimri.
- 1 Casa de Dios.
- 1 como.
- 2 y herirán.
- 1 delante de.
- 2 hirieron.
- 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 2 propuesto y hubiéramos habitado.
- 1 cerviz.
- 1 las cervices.
- 1 por sus.
- 1O infamia.
- 1 por sus.
- 1En 1 Crón. 2:7, Acar.
- 1 así y así he hecho.
- 1O su ganado.
- 1 lo apedreó con piedras.
- 2 y los apedrearon con piedras.
- 1 dificultad.
- 1 Prepárate.
- 1 la ciudad.
- 1 se levantarán.
- 1 a la ciudad.
- 1O Casa de Dios.
- 1 todo el pueblo.
- 1 Hai.
- 1 anduvo.
- 1 abierta.
- 1 e hirieron.
- 1 estos.
- 2 hirieron.
- 3 para él.
- 1 todos los hombres.
- 1O dedicado al anatema.
- 1 enteras.
Cross references
- aJos. 6:17–19
- aJos. 18:12; 1 Sam. 13:5; 14:23
- aLev. 26:17; Dt. 28:25
- aLev. 26:36; Jos. 2:11; Ezq. 21:7; Nah. 2:10
- aJob 2:12; 42:6; Lam. 2:10; Apoc. 18:19
- aEx. 32:12; Dt. 9:28
- aJos. 6:18, 19
- aNúm. 14:39, 45; Jue. 2:14
- aJos. 3:5
- bJos. 6:18
- aPrv. 16:33
- a1 Sam. 14:38, 39
- bGn. 34:7; Jue. 20:6
- aNúm. 32:23; Hech. 5:1–10
- a1 Sam. 6:5; 2 Crón. 30:22; Jer. 13:16; Juan 9:24
- aEf. 5:5; 1 Tim. 6:10
- aJos. 15:7
- aJos. 6:18
- aIsa. 65:10; Os. 2:15
- aJos. 1:9
- bJos. 6:2; 10:8
- aDt. 20:14; Jos. 8:27
- aJue. 20:29
- aJue. 20:32
- aDt. 20:16–18; Jos. 8:2
- aGn. 22:3
- aGn. 28:19; Jue. 1:22
- bGn. 12:8
- aJos. 15:61; 16:1; 18:12
- aJue. 20:31
- aEx. 14:16; 17:9–13; Jos. 8:26
- aJos. 8:8
- aDt. 20:16–18
- aEx. 17:11, 12
- aJos. 8:2
- aDt. 13:16
- aDt. 21:22, 23
- aJos. 8:30–32: Dt. 27:4–8
- aEx. 20:25
- aDt. 27:2, 3, 8
- aDt. 27:11–14
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