Jeremías 10:3–10
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»Porque las costumbres de los pueblos son vanidada;
Pues un leño del bosque es cortado,
Lo trabajan las manos de un artífice con el cincelb;
Con plata y oro lo adornana,
Con clavos y martillos lo aseguran
Para que no se muevab.
»Como los espantapájaros de un pepinar,
Tienen que ser transportados,
Porque no andanb.
No les tengan miedo,
Porque no pueden hacer ningún mal,
Ni tampoco hacer bien algunoc».
No hay nadie como Tú, oh Señora.
Grande eres Tú, y grande es Tu nombre en poderíob.
¿Quién no te temerá, oh Rey de las nacionesa?
Porque esto se te debe.
Porque entre todos los sabios de las naciones,
Y en todos sus reinosb,
No hay nadie como Túc.
Pero ellos a una son torpes y neciosa
En su enseñanza de vanidades1, pues su ídolo es un leño.
Plataa laminada es traída de Tarsisb
Y oro de Ufazc.
Ese ídolo es obra de un artífice y de las manos de un orfebre;
Su vestido es de violeta y púrpura;
Todo ello obra de peritosd.
Pero el Señor es el Dios verdaderoa;
Él es el Dios vivob y el Rey eternoc.
Ante Su enojo tiembla la tierrad,
Y las naciones son impotentes ante Su indignacióne.
Footnotes
Cross references
- aJer. 14:22
- bIsa. 44:9–20
- aIsa. 40:19
- bIsa. 40:20; 41:7
- aSal. 115:5; Isa. 46:7; Jer. 10:14; 1 Cor. 12:2
- bSal. 115:7; Isa. 46:1, 7
- cIsa. 41:23, 24
- aEx. 15:11; Dt. 33:26; Sal. 86:8, 10; Jer. 10:16
- bSal. 48:1; 96:4; Isa. 12:6; Jer. 32:18
- aApoc. 15:4
- bSal. 22:28
- cDan. 2:27, 28; 1 Cor. 1:19, 20
- aJer. 4:22; 5:4
- aIsa. 40:19
- bSal. 72:10; Isa. 23:6
- cDan. 10:5
- dSal. 115:4
- aIsa. 65:16
- bJer. 4:2
- cSal. 10:16; 29:10
- dJer. 4:24; 50:46
- eSal. 76:7
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