Logos Bible Study

Jeremías 40–44

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Jeremías y el gobernador Gedalías

La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramáa, cuando lo había tomado estando él encadenadob entre todos los desterrados de Jerusalén y Judá que iban deportados a Babiloniac.

Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías, y le dijo: «El Señor tu Dios decretó esta calamidad contra este lugara,

y el Señor la ha traído y hecho tal como había dicho. Porque ustedes pecaron contra el Señor y no escucharon su voz, por tanto les ha sucedido estoa.

»Pero ahora, hoy te libro de las cadenas que están en tus manosa. Si te parece bien1 venir conmigo a Babilonia, ven, y yo te cuidaré2; pero si te parece mal3 venir conmigo a Babilonia, no te preocupes4. Mira, toda la tierra está delante de ti; ve adonde mejor y más conveniente te parezca irb»

Como Jeremías aún no se volvía, le dijo: «Vuelve a Gedalíasa, hijo de Ahicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha puesto para gobernar sobre las ciudades de Judá, y quédate con él en medio del pueblob; y si no, ve adonde te parezca más conveniente ir». Entonces el capitán de la guardia le dio una ración de alimentosc y un regalo, y lo dejó ird.

Jeremías fue entonces a Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpaa, y se quedó con él en medio del pueblob que había quedado en la tierra.

aY todos los jefes1 de las tropas que estaban en el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había puesto a Gedalías, hijo de Ahicam, para gobernar la tierra, y que le había encomendado los hombres, mujeres y niños y los más pobres de la tierrab que no habían sido deportados a Babilonia.

Fueron, pues, a Gedalías en Mizpa, junto con Ismael, hijo de Netaníasa, y Johanán y Jonatán, hijos de Careab, y Seraías, hijo de Tanhumet, y los hijos de Efai el netofatitac, y Jezaníasd, hijo de un maacateo, ellos y sus hombrese.

Entonces Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres: «No teman servir a los caldeos; quédense en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les irá biena.

»Así quea, por mi parte, yo me quedaré en Mizpa para estar en lugar de ustedesb delante de los caldeos que vengan a nosotros. Pero en cuanto a ustedes, recojan vino y frutosc de verano y aceite, y guárdenlos1 en sus vasijas, y habiten en las ciudades que han tomado»

También todos los judíos que estaban en Moaba, Amónb, y Edomc, y los que estaban en todos los demás países, oyeron que el rey de Babilonia había dejado un remanente en Judá y que había puesto para gobernar sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán.

Entonces todos los judíos regresaron de todos los lugares donde habían sido dispersados, y vinieron a la tierra de Judáa, a Gedalías en Mizpa, y recogieron vino y frutos de verano en gran abundancia.

Johanán, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo vinieron a Gedalías en Mizpa,

y le dijeron: «¿Sabes que Baalis, rey de los amonitas, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para quitarte la vida?». Pero Gedalías, hijo de Ahicama, no les creyó.

Entonces Johanán, hijo de Carea, le dijo en secreto a Gedalías en Mizpa: «Déjamea ir a matar a Ismael, hijo de Netanías, y nadie lo sabrá. ¿Por qué te ha de quitar la vidab y se dispersen así todos los judíos que se han reunido alrededor de ti, y perezca el remanentec de Judá?»

Pero Gedalías, hijo de Ahicam, dijo a Johanán, hijo de Carea: «No hagas esoa, porque es mentira lo que dices de Ismael»

Gedalías asesinado

En1 el mes séptimo fue Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la familia2 real, y uno de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, adonde estaba Gedalíasa, hijo de Ahicamb, en Mizpac. Y mientras comían juntosd allí en Mizpa,

se levantó Ismael, hijo de Netanías, y los diez hombres que estaban con él, e hirieron a espada a Gedalíasa, hijo de Ahicam, hijo de Safán, y mataron al que el rey de Babilonia había puesto para gobernar sobre la tierrab.

Ismael mató también a todos los judíos que estaban con él, es decir, con Gedalías, en Mizpa, y a los hombres de guerra caldeos que se encontraban allí.

Y al día siguiente1 del asesinato de Gedalías, cuando nadie lo sabía aún,

ochenta hombres vinierona de Siquemb, de Siloc y de Samariad, con las barbas rapadase, las vestiduras rasgadasf y cubiertos de incisiones1, y con ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevarlos a la casa del Señorg.

Entonces Ismael, hijo de Netanías, salió a su encuentro desde Mizpa, iba llorando; y cuando los encontró, les dijo: «Vengana a Gedalías, hijo de Ahicam»

Cuando entraron en1 la ciudad, Ismael, hijo de Netanías, y los hombres que con él estaban, los degollarona y los echaron en la cisterna.

Pero diez hombres que se encontraban entre ellos, dijeron a Ismael: «No nos mates; pues tenemos escondidosa en el campo, depósitos de trigo, cebada, aceite y miel». Y él se contuvo y no los mató como a sus compañeros.

Y la cisternaa donde Ismael había echado todos los cadáveres de los hombres que él había matado por causa1 de Gedalías, era la que el rey Asa había hecho por causa de Baasa, rey de Israelb; Ismael, hijo de Netanías, la llenó de muertos.

Después Ismael tomó cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que había quedado en Mizpa, a los cuales Nabuzaradán, capitán de la guardia, había puesto bajo el mando de Gedalías, hijo de Ahicama. Los tomó, pues, cautivos Ismael, hijo de Netaníasb, y fue a pasarse a los amonitas.

Y oyó Johanán, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con él de todo el mal que había hecho Ismael, hijo de Netaníasa.

Entonces tomaron a todos sus hombres y fueron a peleara contra Ismael, hijo de Netanías, y lo encontraron junto al gran estanque1 que está en Gabaónb.

Cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán, hijo de Carea, y a los jefes de las tropas que estaban con él, se alegraron.

Y todo el pueblo que Ismael llevaba cautivo a Mizpa dio la vuelta y regresó y se fue con Johanán, hijo de Carea.

Pero Ismael, hijo de Netanías, escapóa de Johanán con ocho hombres y se fue con los amonitas.

Entonces Johanán, hijo de Carea, y todos los jefes de las tropas que estaban con él, tomaron de Mizpa a todo el resto del pueblo que él había recobrado1 de Ismael, hijo de Netanías, después que este había matado a Gedalías, hijo de Ahicama, es decir, a los hombres de guerra, las mujeres, los niños y los eunucos, que había traído de Gabaón.

Y fueron y se quedaron en Gerut Quimam1a, que está junto a Belén, a fin de ir y entrar en Egiptob,

a causa de los caldeos, porque les temían, ya que Ismael, hijo de Netanías, había matado a Gedalías, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babiloniaa había puesto para gobernar el paísb.

Jeremías se opone a la huida a Egipto

Entonces se acercaron todos los jefes1 de las tropas, Johanán, hijo de Carea, Jezaníasa, hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayorb,

y dijeron al profeta Jeremías: «Llegue1 ahora ante ti nuestra súplicaa, y ruega al Señor tu Dios por nosotrosb, por todo este remanente, porque quedamos pocos de muchos que éramosc, como pueden ver tus ojos,

para que el Señor tu Dios nos indique el camino por donde debemos ira y lo que debemos hacer».

Entonces el profeta Jeremías les dijo: «Los he oído. Voy a orar al Señor su Dios conforme a sus palabrasa, y todas las palabras que el Señor les responda, yo se las declararéb. No les ocultaré palabra algunac».

Y ellos dijeron a Jeremías: «Que el Señor sea un testigoa veraz y fiel contra nosotros si no obramos conforme a toda palabra que el Señor tu Dios te mande para nosotros.

»Sea buena o mala, escucharemos la voz del Señor nuestro Diosa a quien te enviamos, para que nos vaya bien cuando escuchemos la voz del Señor nuestro Diosb».

Después de diez días, vino la palabra del Señora a Jeremías.

Entonces llamó a Johanán, hijo de Carea, y a todos los jefes1 de las tropas que estaban con él, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,

y Jeremías les dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel, a quien me enviarona para presentar delante de Él la súplica de ustedes:

“Si se quedan en esta tierra, entonces los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaréa, porque estoy arrepentido del1 mal que les he hechob.

”No teman al rey de Babiloniaa, a quien temen; no le teman”, declara el Señor, “porque Yo estoy con ustedes para salvarlos y librarlos de su manob.

”También tendré compasión de ustedesa, para que él les tenga compasión y los restaure a la tierra de ustedes.

”Pero si dicen: ‘No nos quedaremos en esta tierra’, no obedeciendo así la voz del Señor su Diosa,

y dicen: ‘No, sino que iremos a la tierra de Egiptoa, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de panb, y allí nos quedaremos’;

en este caso, oigan la palabra del Señor, remanente de Judá. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Si se obstinan en1 entrar en Egipto, y entran para residir allía,

entonces sucederá que la espada que ustedes temen los alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre que les preocupaa les seguirá de cerca allí en Egipto, y allí morirán.

’Así pues, todos los hombres que se obstinen en1 ir a Egipto para residir allí, morirán a espada, de hambre y de pestilenciaa. No les quedará sobrevivienteb ni quien escape del mal que voy a traer sobre ellos’ ”».

Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Como se derramó Mi ira y Mi furor sobre los habitantes de Jerusaléna, así se derramará Mi furor sobre ustedes cuando entren en Egipto. Y serán motivo de maldición, de horror, de imprecación y de oprobiob, y no verán más este lugarc».

El Señor les ha habladoa, remanente de Judá: «No entren en Egipto». Sépanlo bienb, que hoy lo he declarado contra ustedesc.

Porque se engañan a sí mismos1, pues ustedes fueron los que me enviaron al Señor su Dios, diciendoa: «Ruega por nosotros al Señor nuestro Dios, y lo que el Señor nuestro Dios diga, nos lo haces saber y lo…

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Footnotes

  1. 1 Si está bien ante tus ojos.
  2. 2 y pondré en ti mis ojos.
  3. 3 si está mal ante tus ojos.
  4. 4 déjalo.
  5. 1O príncipes.
  6. 1 pónganlos.
  7. 1 Y sucedió que.
  8. 2 simiente.
  9. 1 segundo.
  10. 1 habiéndose sajado.
  11. 1 en medio de.
  12. 1O mano.
  13. 1 a las grandes aguas.
  14. 1 hecho volver.
  15. 1O la posada de Quimam.
  16. 1O príncipes.
  17. 1 Caiga.
  18. 1O príncipes.
  19. 1O porque habré cambiado de opinión sobre el.
  20. 1 ponen su rostro para.
  21. 1 pongan su rostro para.
  22. 1O han errado en sus almas.

Cross references

  1. aJer. 31:15
  2. bHech. 12:6, 7; 21:13; 28:20; Ef. 6:20
  3. cJer. 39:9, 11
  4. aLev. 26:14–38; Dt. 28:15–68; 29:24–28; 31:17; 32:19–25; Jer. 22:8, 9
  5. aJer. 50:7; Dan. 9:11; Rom. 2:5
  6. aJer. 39:11, 12
  7. bGn. 13:9; 20:15; 47:6
  8. a2 Rey. 25:23
  9. bJer. 39:14
  10. cJer. 52:34
  11. d2 Rey. 8:7–9
  12. aJue. 20:1; 21:1; 1 Sam. 7:5; 2 Crón. 16:6
  13. bJer. 39:14
  14. aJer. 40:7–9: 2 Rey. 25:22–24
  15. bJer. 39:10; 52:16
  16. aJer. 40:14; 41:2
  17. bJer. 40:13, 15; 42:1; 43:2
  18. c2 Sam. 23:28, 29; Esd. 2:22; Neh. 7:26
  19. dJer. 42:1
  20. eDt. 3:14; Jos. 12:5; 2 Sam. 10:6, 8
  21. a1 Sam. 20:16, 17; 2 Rey. 25:24; Jer. 27:11; 38:17–20
  22. aDt. 1:38; 1 Rey. 10:8; Jer. 35:19
  23. bDt. 16:13; Jer. 39:10
  24. cIsa. 16:9; Jer. 40:12; 48:32
  25. aNúm. 22:1; 25:1, 2; Isa. 16:4; Jer. 9:26
  26. b1 Sam. 11:1; 12:12
  27. cGn. 36:8; Isa. 11:14
  28. aJer. 43:5
  29. a1 Sam. 11:1–3; 2 Sam. 10:1–6; Jer. 25:21; 41:10
  30. a1 Sam. 26:8
  31. b2 Sam. 21:17
  32. cJer. 42:2
  33. aMat. 10:16; 1 Cor. 13:5
  34. aJer. 40:8, 14
  35. bJer. 39:14; 40:5, 6
  36. c2 Rey. 25:25
  37. dSal. 41:9; Jer. 40:13, 14
  38. a2 Sam. 3:27; 20:9, 10; 2 Rey. 25:25; Sal. 41:9; 109:5; Juan 13:18
  39. bJer. 40:5
  40. a2 Rey. 10:13, 14
  41. bGn. 33:18; 37:12; Jue. 9:1; 1 Rey. 12:1, 25
  42. cJos. 18:1; Jue. 18:31; 1 Sam. 3:21; Sal. 78:60
  43. d1 Rey. 16:24, 29
  44. eLev. 19:27; Dt. 14:1
  45. fDt. 14:1; Jer. 16:6
  46. g1 Sam. 1:7; 2 Rey. 25:9
  47. a2 Sam. 3:16; Jer. 50:4
  48. aSal. 55:23; Isa. 59:7; Ezq. 22:27; 33:24, 26
  49. aIsa. 45:3
  50. aJue. 6:2; 1 Sam. 13:6; 2 Sam. 17:9; Heb. 11:38
  51. b1 Rey. 15:17–22; 2 Crón. 16:1–6
  52. aJer. 40:11, 12; Jer. 43:6
  53. bNeh. 2:10, 19; 4:7; Jer. 40:14
  54. aJer. 40:7, 8, 13–16
  55. aGn. 14:14–16; 1 Sam. 30:1–8, 18, 20
  56. b2 Sam. 2:13
  57. a1 Sam. 30:17; 1 Rey. 20:20; Job 21:30; Prv. 28:17
  58. aJer. 42:8; 43:4–7
  59. a2 Sam. 19:37, 38, 40
  60. bJer. 42:14
  61. aIsa. 51:12, 13; 57:11; Jer. 42:11, 16; 43:2, 3; Luc. 12:4, 5
  62. bJer. 40:5
  63. aJer. 40:8, 13; 41:11, 18
  64. bJer. 6:13; 8:10; 42:8; 44:12; Hech. 8:10
  65. aJer. 36:7; 37:20
  66. bEx. 8:28; 1 Sam. 7:8; 12:19; 1 Rey. 13:6; Isa. 37:4; Jer. 37:3; 42:20; Hech. 8:24; Sant. 5:16
  67. cLev. 26:22; Dt. 28:62; Isa. 1:9; Lam. 1:1
  68. aSal. 86:11; Prv. 3:6; Jer. 6:16; Miq. 4:2
  69. aEx. 8:29; 1 Sam. 12:23
  70. b1 Rey. 22:14; Jer. 23:28
  71. c1 Sam. 3:17, 18; Sal. 40:10; Hech. 20:20
  72. aGn. 31:50; Jue. 11:10; Jer. 43:2; Miq. 1:2; Mal. 2:14; 3:5
  73. aEx. 24:7; Dt. 5:27; Jos. 24:24
  74. bDt. 5:29, 33; 6:3; Jer. 7:23
  75. aSal. 27:14; Isa. 30:18
  76. a2 Rey. 19:4, 6, 20; 22:15
  77. aJer. 24:6; 31:28; 33:7; Ezq. 36:36
  78. bJer. 18:7, 8; Os. 11:8; Joel 2:13; Amós 7:3, 6; Jon. 3:10; 4:2
  79. aJer. 1:8; 27:12, 17; 41:18
  80. bNúm. 14:9; 2 Crón. 32:7, 8; Sal. 46:7, 11; 118:6; Isa. 8:9, 10; 43:2, 5; Jer. 1:19; 15:20; Rom. 8:31
  81. aNeh. 1:11; Sal. 106:46; Prv. 16:7
  82. aEx. 5:2; Jer. 44:16
  83. aIsa. 31:1; Jer. 41:17
  84. bEx. 16:3; Núm. 11:4; Jer. 4:19, 21
  85. aDt. 17:16; Jer. 42:17; 44:12–14
  86. aJer. 44:13, 27; Ezq. 11:8; Amós 9:1–4
  87. aJer. 24:10; 38:2; 42:22; 44:13
  88. bJer. 44:14, 28
  89. a2 Crón. 36:16–19; Jer. 7:20; 33:5; 39:1–9
  90. bDt. 29:21; Isa. 65:15; Jer. 18:16; 24:9; 29:18; 44:12
  91. cJer. 22:10, 27
  92. aDt. 17:16; Isa. 30:1–7
  93. bEzq. 2:5
  94. cNeh. 9:26, 29, 30
  95. aJer. 43:2; Ezq. 14:3