Jeremías 1–50
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Llamamiento y comisión de Jeremías
Palabras de Jeremíasa, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamínb,
a quien vino la palabra del Señor en los días de Josíasa, hijo de Amónb, rey de Judá, en el año trece de su reinadoc.
También vino a él la palabra en los días de Joacima, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año once de Sedequíasb, hijo de Josías, rey de Judá, o sea, hasta el destierro de Jerusalén en el mes quinto.
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocía,
Y antes que nacieras, te consagréb;
Te puse por profeta a las nacionesc».
Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios1!
No sé hablara,
Porque soy jovenb».
Pero el Señor me dijo:
«No digas: “Soy joven”,
Porque adondequiera que te envíe, irása,
Y todo lo que te mande, dirásb.
»No tengas temor ante ellosa,
Porque contigo estoy para librarteb», declara el Señor.
Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi bocaa. Y el Señor me dijo:
«Yo he puesto Mis palabras en tu bocab.
»Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinosa,
Para arrancar y para derribar,
Para destruir y para derrocarb,
Para edificar y para plantarc».
Vino entonces a mí la palabra del Señor: «¿Qué ves tú, Jeremíasa?» «Veo una vara de almendro1», respondí.
«Bien has visto,» me dijo el Señor, «porque Yo velo1 sobre Mi palabra para cumplirlaa.»
Por segunda vez vino a mí la palabra del Señor: «¿Qué ves túa?». «Veo una ollab hirviendo que se vuelca desde el norte1», respondí.
Entonces me dijo el Señor:
«Desde el norte1 vendrá el mal
Sobre todos los habitantes de esta2 tierraa.
»Porque Yo voy a llamar
A todas las familias de los reinos del nortea»,
Declara el Señor.
«Vendrán, y cada uno pondrá su trono
A la entrada de las puertasb de Jerusalén,
Frente a todos sus muros alrededor
Y frente a todas las ciudades de Judác.
»Y Yo pronunciaré1 Mis juicios contra ellos
Por toda su maldad, porque me abandonarona,
Ofrecieron sacrificios2 a otros diosesb
Y adoraron la obra de sus manosc.
»Tú, pues, prepáratea,
Levántate y diles todo lo que Yo te mande.
No temas ante ellos,
No sea que Yo te infunda temor delante de ellosb.
»Yo te he puesto hoy
Como ciudad fortificada,
Como columna de hierro y como muro1 de bronce
Contra toda esta2 tierra:
Contra los reyes de Judá, sus príncipes,
Sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.
»Pelearán contra ti, pero no te vencerán,
Porque Yo estoy contigo», declara el Señor, »para librartea».
Apostasía de Israel
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: “Así dice el Señora:
‘De ti recuerdo el cariño1 de tu juventudb,
Tu amor de novia,
De cuando me seguías en el desierto,
Por tierra no sembradac.
‘Santo era Israel para el Señora,
Todos los que comían de ella se hacían culpablesc;
El mal venía sobre ellos’, declara el Señor”».
Oigan la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
Así dice el Señor:
«¿Qué injusticia hallaron en Mí sus padresa,
Para que se alejaran de Mí
Y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanosb?
»Tampoco dijeron: “¿Dónde está el Señor
Que nos hizo subir de la tierra de Egiptoa,
Que nos condujo por el desiertob,
Por una tierra de lugares desolados y barrancos,
Por una tierra seca y tenebrosa1 (de sombra de muerte),
Una tierra por la que nadie pasó
Y donde ningún hombre habitó?”.
»Yo los traje a ustedes a una tierra fértil,
Para que comieran de su fruto y de sus delicias1a.
Pero vinieron y contaminaron Mi tierra,
Y de Mi heredad hicieron abominaciónb.
»Los sacerdotes no dijeron: “¿Dónde está el Señora?”.
Los que se ocupaban de la ley no me conocieronb,
Los gobernantes1 (pastores) se rebelaron contra Mí,
Y los profetas profetizaban por Baalc,
Y andaban tras cosas que no aprovechand.
»Por tanto, aún lidiaré con ustedesa», declara el Señor,
«también con los hijos de sus hijos lidiaré.
»Pasen, pues, a las islas de Quitim1a y vean;
Envíen gente a Cedarb y observen atentamente,
Y vean si ha habido cosa semejante:
¿Ha cambiado alguna nación sus dioses,
Aunque esos no son diosesa?
Pues Mi pueblo ha cambiado su gloriab
Por lo que no aprovecha.
»Espántense, oh cielosa, por esto,
Y tiemblen, queden en extremo desolados», declara el Señor.
«Porque dos males ha hecho Mi pueblo:
Me han abandonado a Mí,
Fuente de aguas vivasa,
Y han cavado1 para sí cisternas,
Cisternas agrietadas que no retienen el agua.b
»¿Acaso Israel es un esclavo o un siervo nacido en casaa?
¿Por qué se ha convertido en presa?
»Contra él rugieron los leoncillosa,
Fuertemente rugieron1,
Y han hecho de su tierra una desolación;
Sus ciudades están quemadas, sin habitantesb.
»Incluso los hombres1 de Menfis y de Tafnesa
Te han afeitado2 la coronillab.
Por haber dejado al Señor tu Dios,
Cuando Él te guiaba por el camino?
»Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egiptoa
Para beber las aguas del Nilo1b?
¿O qué haces en el camino a Asiria
Para beber las aguas del Éufrates2?
»Te castigará tu propia maldada,
Y tus apostasías te condenaránb.
Reconoce, pues, y ve que es malo y amargoc
El dejar al Señor tu Dios,
Y no tener temor de Mí1d», declara el Señor, Dios2 de los ejércitos.
«Porque desde hace tiempo rompí1 tu yugoa
Y arranqué2 tus coyundas;
Pero dijiste: “No serviré”.
Porque sobre toda colina alta
Y bajo todo árbol frondoso
Te echabas como ramerab.
»Pero Yo te planté como vid escogidaa,
Toda ella de semilla genuina.
¿Cómo, pues, te has convertido delante de Mí
En un sarmiento degenerado de una vid extrañab?
»Aunque te lavesa con lejía
Y uses mucho1 jabón,
La mancha de tu iniquidad está aún delante de Míb», declara el Señor Dios2.
«¿Cómo puedes decir: “No estoy manchadaa,
No me he ido tras los Baalesb”?
Mira tu proceder en el vallec,
Reconoce lo que has hecho.
Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasosd,
Asna montés acostumbrada al desierto,
Que en su ardor olfatea el vientoa.
En la época de su celo ¿quién la puede refrenar1?
Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar,
En su mes la hallarán.
»Guarda tus pies de andar descalzos
Y tu garganta de la sed.
Pero tú dijiste: “Es en vano1a.
¡No! Porque amo a los extraños,
Y tras ellos andaréb”.
»Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,
Así se ha avergonzado la casa de Israela:
Ellos, sus reyes, sus príncipes,
Sus sacerdotes y sus profetas.
»Son los que dicen al leño: “Mi padre eres tú”,
Y a la piedra: “Tú me engendraste”.
Porque ellos me han dado las espaldas,
Y no el rostroa;
Pero en el tiempo de su calamidad1b dirán:
“Levántate y sálvanos.”
»Pero ¿dónde están tus dioses,
Los que hiciste para tia?
Que se levanten, a ver si pueden salvarte
En el tiempo de tu calamidad1b;
Porque según el número de tus ciudades
Son tus dioses, oh Judác.
»¿Por qué contienden conmigo?
Todos ustedes se han rebelado contra Mía», declara el Señor.
«En vano he herido a sus hijos,
No han aceptado correccióna.
La espada de ustedes ha devorado a sus profetasb
Como león destructor.
»¡Oh generación, atiendan a la palabra del Señor!
¿He sido Yo un desierto para Israel,
O una tierra de densa oscuridada?
¿Por qué dice Mi pueblo: “Vaguemos libremente;
No vendremos más a Tib”?
»¿Se olvida una virgen de sus adornos,
O una novia de su atavío1?
Pues Mi pueblo me ha olvidadoa
Por innumerables días.
»¡Qué bien preparas tu camino
Para buscar amor!
Por eso aun a las malvadas1
Has enseñado tus caminos.
»También en tus faldas se halla
Sangre de la vida de pobres inocentesa;
No los encontraste forzando la entradab.
Pero a pesar de todo esto,
Aún dices: “Soy inocente,
Ciertamente Su ira se ha apartado de mí”.
Por tanto, entraré en juicio contigoa
Porque dices: “No he pecadob”.
»¿Por qué das tantas vueltas1
Cambiando tu caminoa?
También por Egipto serás avergonzadab
Como fuiste avergonzada por Asiriac.
»También de allí1 saldrás
Con las manos en la cabezaa;
Porque el Señor ha desechado a aquellos en quienes confías,
Y no prosperarás con ellosb».
Dios dice: «Si un hombre se divorcia de su mujer,
Y ella se va de su lado
Y llega a ser de otro hombre,
¿Volverá él a ella?
¿No quedará esa tierra totalmente profanadaa?
Pues tú eres una ramera con muchos amantes1b,
Y, sin embargo, vuelves a Míc», declara el Señor.
«Alza tus ojos a las alturasa desoladas y mira;
¿Dónde no te has prostituido?
Junto a los caminos te sentabas para ellosb
Como el árabe en el desierto.
Has profanado la tierrac
Con tu prostitución y tu maldad.
»Por eso fueron detenidas las lluviasa,
Y no hubo lluvia de primavera;
Pero tú tenías frente de ramera,
No quisiste avergonzarteb.
»¿No acabas de llamarme:
“Padre Míoa, Tú eres el amigo1b (guía) de mi juventudc”? pensando:
“¿Guardará rencor para siemprea?
¿Estará indignado1 hasta el fin?”.
Así has hablado,
Pero has hecho lo malo,
Y has hecho tu voluntad2».
Infidelidad de Israel y de Judá
El Señor me dijo en días del rey Josías: «¿Has visto lo que hizo la infiel Israel? Ella andaba sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí se prostituíaa1.
»Y me dije: “Después que ella haya hecho todas estas cosas, volverá a Mí”; pero no regresóa, y lo vio su rebelde hermana Judáb.
»Y vio1 que a causa de todos los adulterios de la infiel Israel, Yo la había despedido, dándole carta de divorcioa. Con todo, su rebelde hermana Judá no tuvo temor, sino que ella también fue y se hizo ramerab.
»A causa de la liviandad con que se prostituyó, profanó la tierraa, y cometió adulterio con la piedra y con el leñob.
»A pesar de todo esto, su rebelde hermana Judá tampoco se volvió a Mí de todo corazóna, sino con engaño», declara el Señor.
Y el Señor me dijo: «Más justa ha probado ser la infiel Israel que la rebelde Judáa.
Ve y proclama estas palabras al norte, y di:
“Regresa, infiel Israela”, declara el Señor,
Porque soy misericordioso”, declara el Señor;
“No guardaré rencor para siemprec.
“Sólo reconoce tu iniquidad,
Pues contra el Señor tu Dios te has rebeladoa,
Has repartido tus favores1 a los extrañosb bajo todo árbol frondosoc,
Y no has obedecido Mi…
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Footnotes
- 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1 shaqued.
- 1 shoqued.
- 1 su cara está opuesta al norte.
- 1 se abrirá o será suelto.
- 2 la.
- 1 hablaré.
- 2O han quemado incienso.
- 1 muros.
- 2 la.
- 1O la bondad.
- 1 fruto.
- 1O de sombra de muerte.
- 1 cosas buenas.
- 1 pastores.
- 1 Chipre.
- 1 para cavar.
- 1 dieron su voz.
- 1O hijos.
- 2En apacentado.
- 1 ¿No te has hecho.
- 1 Shijor.
- 2 río.
- 1 y mi temor no está en ti.
- 2 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1O rompiste.
- 2O arrancaste.
- 1 y hagas que sea mucho para ti el.
- 2 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1O desviar.
- 1O Es algo desesperado.
- 1O mal.
- 1O mal.
- 1 cinta.
- 1O con maldades.
- 1O eres tan frívola.
- 1 este.
- 1 compañeros.
- 1 guía.
- 1 Lo guardará.
- 2 y has podido.
- aO era ramera.
- 1Así en un y en versiones antiguas; en el , vi.
- 1 no haré que mi rostro caiga sobre ustedes.
- 1 caminos.
Cross references
- a2 Crón. 35:25; 36:12, 21, 22; Esd. 1:1; Dan. 9:2; Mat. 2:17; 16:14; 27:9
- bJos. 21:18; 1 Rey. 2:26; 1 Crón. 6:60; Isa. 10:30; Jer. 11:21; 32:7
- a1 Rey. 13:2; 2 Rey. 21:24; 22:3; 2 Crón. 34:1; Jer. 3:6; 36:2
- b2 Rey. 21:18, 24
- cJer. 25:3
- a2 Rey. 23:34; 1 Crón. 3:15; 2 Crón. 36:5–8; Jer. 25:1
- b2 Rey. 24:17; 1 Crón. 3:15; 2 Crón. 36:11–13; Jer. 39:2
- aSal. 139:15, 16
- bIsa. 49:1, 5; Luc. 1:15
- cJer. 1:10; 25:15–26
- aEx. 4:10
- b1 Rey. 3:7
- aEzq. 2:3, 4
- bNúm. 22:20; Jer. 1:17
- aEzq. 2:6
- bEx. 3:12; Dt. 31:6; Jos. 1:5; Jer. 15:20
- aIsa. 6:7; Mar. 7:33–35
- bEx. 4:11–16; Dt. 18:18; Isa. 51:16
- aApoc. 11:3–6
- bJer. 18:7–10; Ezq. 32:18; 2 Cor. 10:4
- cIsa. 44:26–28; Jer. 24:6; 31:28, 40
- aJer. 24:3; Amós 7:8
- aJer. 31:28
- aZac. 4:2
- bEzq. 11:3, 7
- aIsa. 41:25; Jer. 4:6; 10:22
- aJer. 25:9
- bIsa. 22:7; Jer. 39:3
- cJer. 4:16; 9:11
- aDt. 28:20
- bJer. 7:9; 19:4; 44:17
- cIsa. 2:8; 37:19; Jer. 10:3–5
- a1 Rey. 18:46; Job 38:3
- bEzq. 2:6; 3:16–18
- aNúm. 14:9; Jer. 1:8; 20:11
- aIsa. 58:1; Jer. 7:2; 11:6
- bEzq. 16:8; Os. 2:15
- cDt. 2:7; Jer. 2:6
- aEx. 19:5, 6; Dt. 7:6; 14:2
- bSant. 1:18; Apoc. 14:4
- cIsa. 41:11; Jer. 30:16; 50:7
- aIsa. 5:4; Miq. 6:3
- b2 Rey. 17:15; Jer. 8:19; Rom. 1:21
- aEx. 20:2; Isa. 63:11
- bDt. 8:15; 32:10
- aDt. 8:7–9; 11:10–12
- bSal. 106:38; Jer. 3:2; 16:18
- aJer. 10:21
- bJer. 4:22; Mal. 2:7, 8
- cJer. 23:13
- dJer. 16:19; Hab. 2:18
- aJer. 2:35; Ezq. 20:35, 36
- aIsa. 23:12
- bSal. 120:5; Isa. 21:16; Jer. 49:28
- aIsa. 37:19; Jer. 5:7; 16:20
- bSal. 106:20; Rom. 1:23
- aIsa. 1:2; Jer. 4:23
- aSal. 36:9; Jer. 17:13; Juan 4:14
- bJer. 14:3
- aJer. 5:19; 17:4
- aJer. 50:17
- bJer. 4:7
- aIsa. 19:13; Jer. 44:1; Os. 9:6
- bDt. 33:20; Jer. 48:45
- aDt. 32:10; Jer. 4:18
- aIsa. 30:2
- bJos. 13:3
- aIsa. 3:9; Jer. 4:18; Os. 5:5
- bJer. 3:6, 8, 11, 14; Os. 11:7
- cJob 20:12–16; Amós 8:10
- dSal. 36:1; Jer. 5:24
- aLev. 26:13
- bDt. 12:2; Isa. 57:5, 7; Jer. 3:2, 6; 17:2
- aEx. 15:17; Sal. 44:2; 80:8; Isa. 5:2
- bIsa. 5:4
- aJer. 4:14
- bJob 14:17; Os. 13:12
- aPrv. 30:12
- bJer. 9:14
- cJer. 7:31
- dJer. 2:33, 36; 31:22
- aJer. 14:6
- aJer. 18:12
- bDt. 32:16; Jer. 14:10
- aJer. 48:27
- aJer. 18:17; 32:33
- bJue. 10:10; Isa. 26:16
- aDt. 32:37; Jue. 10:14; Isa. 45:20; Jer. 1:16
- bJer. 11:12
- c2 Rey. 17:30, 31; Jer. 11:13
- aJer. 5:1; 6:13; Dan. 9:11
- aIsa. 1:5; Jer. 5:3; 7:28
- bNeh. 9:26; Jer. 26:20–24; Hech. 7:52; 1 Tes. 2:15
- aIsa. 45:19
- bDt. 32:15; Jer. 2:20, 25
- aSal. 106:21; Isa. 17:10; Jer. 3:21; 13:25; Os. 8:14
- a2 Rey. 21:16; 24:4; Sal. 106:38; Jer. 7:6; 19:4
- bEx. 22:2
- aJer. 25:31
- bPrv. 28:13; 1 Jn. 1:8, 10
- aJer. 2:23; 31:22; Os. 12:1
- bIsa. 30:3
- c2 Crón. 28:16, 20, 21
- a2 Sam. 13:19; Jer. 14:3, 4
- bJer. 37:7–10
- aDt. 24:1–4
- bJer. 2:20; Ezq. 16:26, 28, 29
- cJer. 4:1; Zac. 1:3
- aDt. 12:2; Jer. 2:20; 3:21; 7:29
- bGn. 38:14; Ezq. 16:25
- cJer. 2:7
- aLev. 26:19; Jer. 14:3–6
- bJer. 6:15; 8:12
- aJer. 3:19; 31:9
- bSal. 71:17; Prv. 2:17
- cJer. 2:2; Os. 2:15
- aSal. 103:9; Isa. 57:16; Jer. 3:12
- 1Jer. 17:2; Ezq. 23:4–10
- a2 Rey. 17:13
- bJer. 3:11; Ezq. 16:47
- aDt. 24:1, 3; Isa. 50:1
- bEzq. 16:46, 47; 23:11
- aJer. 2:7; 3:2
- bIsa. 57:6; Jer. 2:27; 10:8
- aJer. 12:2; Os. 7:14
- aEzq. 16:51, 52; 23:11
- aJer. 3:14, 22; Ezq. 33:11
- bJer. 3:5
- cSal. 86:15; Jer. 12:15; 31:20; 33:26
- aDt. 30:1–3; Jer. 3:25; 14:20; 1 Jn. 1:9
- bJer. 2:20, 25; 3:2, 6
- cDt. 12:2
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