Hechos de los Apóstoles 9:2–27
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y le pidió cartas para las sinagogasa de Damascob, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Caminoc, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalénd.
aY mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció a su alrededor una luz del cielob.
Al caer a tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persiguesa?».
«¿Quién eres, Señor?», preguntó Saulo. El Señor respondió: «Yo soy Jesús a quien tú persigues;
levántate1, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacera».
Los hombres que iban con él se detuvieron atónitosa, oyendo la voz1b, pero sin ver a nadie.
Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nadaa; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damascob.
Estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
Ananías visita a Saulo
Había en Damascoa cierto discípulo llamado Ananíasb; y el Señor le dijo en una visiónc: «Ananías». «Aquí estoy, Señor», contestó él.
El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarsoa llamado Saulo, porque él está orando,
y ha visto en una visión1 a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vistaa».
Pero Ananías respondió: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a Tus santosa en Jerusalénb,
y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prendera a todos los que invocan Tu nombreb»
Pero el Señor le dijo: «Ve, porque él es Mi instrumento1 escogidoa, para llevar Mi nombre en presencia de los gentilesb, de los reyesc y de los israelitas;
porque Yo le mostraré cuánto debe padecera por Mi nombre».
Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre éla, dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vistab y seas lleno del Espíritu Santoc»
Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado.
Tomó alimentos y cobró fuerzas.
Y por varios días estuvo con los discípulosa que estaban en Damascob.
Saulo predica en Damasco
Enseguida se puso a predicar de Jesús en las sinagogasa, diciendo1: «Él es el Hijo de Diosb».
Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: «¿No es este el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombrea, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotesb?»
Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo1.
Saulo escapa de los judíos
Después de muchos díasa, los judíos tramaronb deshacerse de él,
pero su plan llegó al conocimiento de Sauloa. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el intento de matarlob;
pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron1 por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.
Saulo en Jerusalén
Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le temían, no creyendo que era discípuloa.
Pero Bernabéa lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que Él le había habladob, y cómo en Damascoc había hablado con valor en el nombre de Jesúsd.
Footnotes
Cross references
- aMat. 10:17
- bGn. 14:15; 2Cor. 11:32; Gál. 1:17
- cJuan 14:6; Hech. 18:25, 26; 19:9, 23; 22:4; 24:14, 22
- dHech. 9:14, 21; 22:5; 26:10
- aHech. 9:3–8; 22:6–11; 26:12–18
- b1Cor. 15:8
- aHech. 22:7; 26:14
- aHech. 9:16
- aHech. 26:14
- bJuan 12:29, 30; Hech. 22:9
- aHech. 9:18; 22:11
- bGn. 14:15; 2Cor. 11:32; Gál. 1:17
- aGn. 14:15; 2Cor. 11:32; Gál. 1:17
- bHech. 22:12
- cHech. 10:3, 17, 19; 11:5; 12:9; 16:9, 10; 18:9
- aHech. 9:30; 11:25; 21:39; 22:3
- aMar. 5:23; Hech. 6:6; 9:17
- aHech. 9:32, 41; 26:10; Rom. 1:7; 15:25, 26, 31; 16:2, 15; 1Cor. 1:2
- bHech. 8:3
- aHech. 9:2, 21
- bHech. 7:59
- aHech. 13:2; Rom. 1:1; 9:23; Gál. 1:15; Ef. 3:7
- bHech. 22:21; 26:17; Rom. 1:5; 11:13; 15:16; Gál. 1:16; 2:7 y ; Ef. 3:1, 8; 1Tim. 2:7; 2Tim. 4:17
- cHech. 25:22, 23; 26:1, 32; 2Tim. 4:17
- aHech. 20:23; 21:4, 11, 13; 2Cor. 6:4, 5; 11:23–27; 1Tes. 3:3
- aMar. 5:23; Hech. 6:6; 9:12
- bHech. 22:13
- cHech. 2:4
- aHech. 9:26, 38; 11:26
- bHech. 26:20
- aHech. 13:5, 14; 14:1; 16:13; 17:2, 10; 18:4, 19; 19:8
- bMat. 4:3; Hech. 9:22; 13:33
- aHech. 9:14
- bHech. 8:3; 9:13; Gál. 1:13, 23
- aGál. 1:17, 18
- b1Tes. 2:16
- aHech. 20:3, 19; 23:12, 30; 25:3
- b2Cor. 11:32, 33
- aHech. 22:17–20; 26:20
- aHech. 4:36
- bHech. 9:3–6
- cHech. 9:20, 22
- dHech. 4:13, 29; 9:28
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