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Hechos de los Apóstoles 8–18
8 Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muertea.
Saulo persigue a la iglesia
En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesiab en Jerusalén, y todos fueron esparcidosc por las regiones de Judea y Samariad, excepto los apóstoles.
2 Algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban y lloraron a gran voz1 por él.
3 Pero Saulo hacía estragos en la iglesiaa entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en1 la cárcelb.
Predicación de Felipe en Samaria
4 Así que los que habían sido esparcidosa iban predicando la palabrab.
5 Felipea, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo1.
6 Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales1 que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, estos salían de ellosa gritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanadosb.
8 Y había gran regocijoa en aquella ciudad.
9 Hacía tiempo que cierto hombre llamado Simón, estaba ejerciendo la magiaa en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personajeb;
10 y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, y decían: «Este es el que se llama el Gran Poder de Diosa»
11 Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicasa.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas1 del reino de Diosa y el nombre de Cristo Jesús, se bautizabanb, tanto hombres como mujeres.
13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señalesa y los grandes milagrosb que se hacían.
14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusaléna oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juanb,
15 quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santoa.
16 Porque todavía no había descendido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellosa; solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesúsb.
17 Entonces Pedro y Juan les imponíana las manos, y recibían el Espíritu Santob.
18 Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero,
19 y les dijo: «Denme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo»
20 Entonces Pedro le contestó: «Que tu plata perezca1 contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dineroa.
21 »No tienes parte ni suertea en este asunto1, porque tu corazón no es recto delante de Diosb.
22 »Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazóna.
23 »Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena1 de iniquidada»
24 Pero Simón respondió: «Rueguen ustedes al Señor por mí, para que no me sobrevenga nada de lo que han dicho»
25 Y ellos, después de haber testificado solemnementea y hablado la palabra del Señorb, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelioc en muchas aldeas de los samaritanosd.
26 Un ángel del Señora le dijo a Felipeb: «Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gazac». Este es un camino desierto1.
27 Él se levantó y fue. Y había un1 eunuco etíopea, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorarb.
28 Regresaba a su país sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijoa a Felipe: «Ve y júntate a ese carruaje»
30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiende usted lo que lee?»
31 El eunuco le respondió: «¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?». E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él.
32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«aComo oveja fue llevado al matadero;
Y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
No abre él Su boca.
33 »En Su humillación no se le hizo justicia1;
¿Quién contará2 su generación3?
Porque Su vida es quitada de la tierra».
34 El eunuco le dijo a Felipe: «Le ruego que me diga, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?»
35 Entonces Felipea, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangeliob de Jesúsc.
36 Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo*: «Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizadoa?»
37 * Y Felipe le dijo: «Si usted cree con todo su corazón, puede». «Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios», respondió el eunuco.
38 Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, y Felipe lo bautizó.
39 Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebatóa a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso.
40 Pero Felipe se encontró1 en Azoto2a, y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudadesb, hasta que llegó a Cesareac.
9 Sauloa, respirando todavía amenazas1 y muerte contra los discípulos del Señorb, fue al sumo sacerdote,
2 y le pidió cartas para las sinagogasa de Damascob, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Caminoc, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalénd.
a3 Y mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció a su alrededor una luz del cielob.
4 Al caer a tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persiguesa?».
5 «¿Quién eres, Señor?», preguntó Saulo. El Señor respondió: «Yo soy Jesús a quien tú persigues;
6 levántate1, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacera».
7 Los hombres que iban con él se detuvieron atónitosa, oyendo la voz1b, pero sin ver a nadie.
8 Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nadaa; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damascob.
9 Estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10 Había en Damascoa cierto discípulo llamado Ananíasb; y el Señor le dijo en una visiónc: «Ananías». «Aquí estoy, Señor», contestó él.
11 El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarsoa llamado Saulo, porque él está orando,
12 y ha visto en una visión1 a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vistaa».
13 Pero Ananías respondió: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a Tus santosa en Jerusalénb,
14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prendera a todos los que invocan Tu nombreb»
15 Pero el Señor le dijo: «Ve, porque él es Mi instrumento1 escogidoa, para llevar Mi nombre en presencia de los gentilesb, de los reyesc y de los israelitas;
16 porque Yo le mostraré cuánto debe padecera por Mi nombre».
17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre éla, dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vistab y seas lleno del Espíritu Santoc»
18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado.
19 Tomó alimentos y cobró fuerzas.
Y por varios días estuvo con los discípulosa que estaban en Damascob.
20 Enseguida se puso a predicar de Jesús en las sinagogasa, diciendo1: «Él es el Hijo de Diosb».
21 Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: «¿No es este el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombrea, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotesb?»
22 Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo1.
23 Después de muchos díasa, los judíos tramaronb deshacerse de él,
24 pero su plan llegó al conocimiento de Sauloa. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el intento de matarlob;
25 pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron1 por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.
26 Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le temían, no creyendo que era discípuloa.
27 Pero Bernabéa lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que Él le había habladob, y cómo en Damascoc había hablado con valor en el nombre de Jesúsd.
28 Y estaba con ellos moviéndose libremente1 en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señora.
29 También hablaba y discutía con los judíos helenistasa; pero estos intentaban matarlo.
30 Pero cuando los hermanosa lo supieron, lo llevaron a Cesareab, y de allí lo enviaronc a Tarsod.
31 Entretanto la iglesiaa gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.
32 Mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santosa que vivían en Lidab.
33 Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico.
34 Y Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama». Y al instante se levantó.
35 Todos los que vivían en Lidaa y en Sarónb lo vieron, y1 se convirtieron al Señorc.
36 Había entonces en Jopea una discípula llamada Tabita, que traducido al griego es Dorcas1; esta mujer era rica2 en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.
37 Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento altoa.
38 Como Lida estaba cerca de Jopea, los discípulosb, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: «No tarde usted en venir a nosotros»
39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó lo llevaron al aposento altoa, y todas las viudasb lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas.
40 Pero Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oróa, y volviéndose al cadáver, dijo: «Tabita, levántateb». Ella abrió los …
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| 1 | Lit. e hicieron gran lamentación. |
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| 1 | Lit. entregaba a. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
| 1 | O los milagros. |
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| 1 | O el evangelio. |
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| 1 | Lit. sea para perdición. |
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| 1 | O esta enseñanza. |
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| 1 | O grillos, o, esclavitud. |
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| 1 | O Esta ciudad está desierta. |
| 1 | Lit. un hombre. |
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| 1 | Lit. su justicia fue quitada. |
| 2 | O describirá. |
| 3 | O familia, u origen. |
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| 1 | O fue hallado. |
| 2 | En el Antiguo Testamento, Asdod. |
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| 1 | Lit. amenaza. |
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| 1 | Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate. |
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| 1 | O el sonido. |
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| 1 | Algunos mss. no incluyen: en una visión. |
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| 1 | O vaso. |
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| 1 | Lit. que. |
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 1 | Lit. bajaron. |
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| 1 | Lit. entrando y saliendo. |
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| 1 | Lit. los cuales. |
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| 1 | O Gacela. |
| 2 | Lit. llena. |
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