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Hechos de los Apóstoles 5–8
5 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad,
2 y se quedó con parte del precioa, sabiéndolo también su1 mujer; y trayendo la otra2 parte, la puso a los pies de los apóstolesb.
3 Pero Pedro dijo: «Ananías, ¿por qué ha llenado Satanása tu corazón para mentir al Espíritu Santob, y quedarte con parte del precioc del terreno?
4 »Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Diosa»
5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiróa; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron1b.
6 Entonces los jóvenes1 se levantaron y lo cubrierona, y sacándolo, le dieron sepultura.
7 Como tres horas después entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido.
8 Y Pedro le preguntó1: «Dime, ¿vendieron el terreno en tal precio?». «Sí, ese fue el precio2a», dijo ella.
9 Entonces Pedro le dijo: «¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a pruebaa al Espíritu del Señorb? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti»
10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiróa. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
11 Y vino un gran temor sobre toda la iglesia y sobre todos los que supieron1 estas cosasa.
12 Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales1 y prodigiosa entre el pueblo; y acostumbraban a estar todos de común acuerdo en el pórtico de Salomónb.
13 Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estimaa.
14 Y más y más creyentesa en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellosb,
15 a tal punto que aun sacaban a los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellosa.
16 También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y1 todos eran sanados.
En la cárcel y libres otra vez
17 Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él, (es decir, la sectaa de los saduceosb), se llenaron de celo.
18 Entonces echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel públicaa.
19 Pero durante la noche, un ángel del Señora, abrió las puertas de la cárcel y sacándolos, les dijo:
20 «Vayan, preséntense en el templo, y hablen1 al pueblo todo el mensaje2a de esta Vida»
21 Habiendo oído esto, al amanecer entraron en el templo y enseñabana. Cuando llegaron el sumo sacerdoteb y los que estaban con él, convocaron al Concilio1c, es decir2, a todo el Senado de los israelitas. Y mandaron traer de la cárcel a los apóstoles.
22 Pero los guardiasa que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, y les informaron:
23 «Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro»
24 Cuando oyeron estas palabras el capitán de la guardia del temploa y los principales sacerdotes, se quedaron muy perplejos a causa de ellas, pensando en qué terminaría aquello1.
25 Pero alguien se presentó y les informó: «Miren, los hombres que pusieron en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo»
26 Entonces el capitána fue con los guardiasb y los trajo sin violencia porque temíanc al pueblo, no fuera que los apedrearan.
27 Cuando los trajeron, los pusieron ante1 el Concilio2a, y el sumo sacerdote los interrogó:
28 «Les dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este Nombrea, y han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y quieren traer sobre nosotros la sangre de este Hombreb»
29 Pero Pedro y los apóstoles respondieron: «Debemos obedecer a Dios en vez de obedecer a los hombresa.
30 »El Dios de nuestros padresa resucitó a Jesúsb, a quien ustedes mataron1 y colgaron en una cruz2c.
31 »A Él Dios lo exaltó a1 Su diestraa como Príncipe2b y Salvadorc, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecadosd.
32 »Y nosotros somos testigos de estas cosasa; y también el Espíritu Santob, el cual Dios ha dado a los que le obedecen»
33 Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos1a y querían matarlos.
34 Pero cierto fariseo llamado Gamaliela, maestrob de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Concilio1c y ordenó que sacaran fuera a los apóstoles por un momento.
35 Entonces les dijo: «Hombres de Israel, tengan cuidado de lo que van a hacer con estos hombres.
36 »Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguiena; y un grupo como de 400 hombres se unió a él. Y1 fue muerto, y todos los que lo seguían2 fueron dispersos y reducidos a nada.
37 »Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censoa, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían1 se dispersaron.
38 »Por tanto, en este caso les digo que no tengan nada que ver con1 estos hombres y déjenlos en paz, porque si este plan o acción2 es de los hombresa, perecerá;
39 pero si es de Dios, no podrán destruirlos; no sea que se hallen luchando contra Diosa»
40 Ellos aceptaron su consejo1, y después de llamar a los apóstoles, los azotarona y les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús y los soltaron.
41 Los apóstoles, pues, salieron de la presencia del Concilio1a, regocijándose de que hubieran sido considerados dignos de sufrir afrenta por Su Nombre2b.
42 Y todos los días, en el templo y de casa en casa1a, no cesaban de enseñar y proclamar el evangelio de Jesúsb como el Cristo2.
6 Por aquellos1 días, al multiplicarse el númeroa de los discípulosb, surgió una queja de parte de los judíos helenistas2c en contra de los judíos3d nativos, porque sus viudase eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentosf.
2 Entonces los doce1 convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.
3 »Por tanto, hermanosa, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santob y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea.
4 »Y nosotros nos entregaremos a la oracióna y al ministerio1 de la palabra»
5 Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación1, y escogieron a Estebana, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santob, y a Felipec, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito2d de Antioquíae.
6 A estos los presentaron ante los apóstoles, y después de orara, pusieron sus manos sobre ellosb.
7 Y la palabra de Dios crecíaa, y el número de los discípulos se multiplicabab en gran manera en Jerusalén, y muchos de1 los sacerdotes obedecían a la fec.
Arresto de Esteban y su defensa
8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales1a entre el pueblo.
9 Pero algunos de la sinagoga llamada de los Libertos1, incluyendo tanto cireneosa como alejandrinosb, y algunos de Ciliciac y de Asia2d, se levantaron y discutían con Esteban.
10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
11 Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran1: «Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios»
12 Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre éla, lo arrestaron y lo trajeron al Concilio1b.
13 Presentaron testigos falsosa que dijeron: «Este hombre continuamente habla1 en contra de este lugar santo y de la leyb;
14 porque le hemos oído decir que este Nazareno, Jesús, destruirá este lugara, y cambiará las tradiciones que Moisés nos dejób»
15 Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el Concilio1a vieron su rostro como el rostro de un ángel.
7 El sumo sacerdote dijo: «¿Es esto así?»
2 Esteban respondió: «Escúchenme, hermanos y padresa. El Dios de gloriab apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Haránc,
3 y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu familia, y ve a la tierra que Yo te mostraréa”.
4 »Entonces Abraham salió de la tierra de los caldeos y se estableció en Harána. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra en la cual ahora ustedes habitanb.
5 »No le dio en ella heredad, ni siquiera la medida de la planta del pie, y sin embargo, aunque no tenía hijo, prometió que se la daría en posesión a él y a su descendencia después de éla.
6 »Y Dios dijo así: “aQue sus descendientes serían extranjeros en una tierra extraña, y que serían esclavizados y maltratados1 por 400 años.
7 “Pero Yo mismo juzgaré a cualquier nación de la cual sean esclavos”, dijo Dios, “y después de eso saldrán y me servirán1 en este lugara”.
8 »Dios le dio el pacto1 de la circuncisióna; y así Abraham vino a ser el padre de Isaac, y lo circuncidó al octavo díab; e Isaac vino a ser el padre de Jacobc, y Jacob de los doce patriarcasd.
9 »Los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egiptoa. Pero Dios estaba con él,
10 y lo rescató de todas sus aflicciones. Le dio graciaa y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y este lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
11 »Entonces vino hambre sobre todo Egipto y Canaána, y con ella gran aflicción, y nuestros padres no hallaban alimentos.
12 »Pero cuando Jacob supo1 que había grano2 en Egiptoa, envió a nuestros padres allá la primera vez.
13 »En la segunda visita, José se dio a conocer a sus hermanosa, y conoció1 Faraón la familia de Joséb.
14 »José, enviando mensaje, mandó llamar a Jacob su padre y a toda su familiaa, en total setenta y cincob personasc.
15 »Y Jacob descendió a Egipto, y allí murióa él y también nuestros padres.
16 »De allí fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero había comprado Abraham a los hijos de Hamora en Siquem.
17 »Pero a medida que se acercaba el tiempoa de la promesa que Dios había confirmado a Abraham, el …
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| 1 | O con la complicidad de su. |
| 2 | Lit. cierta. |
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| 1 | Lit. oyeron. |
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| 1 | Lit. más jóvenes. |
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| 1 | Lit. respondió. |
| 2 | Lit. en tanto. |
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| 1 | Lit. oyeron. |
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| 1 | O muchos milagros. |
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| 1 | Lit. los cuales. |
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| 1 | O continúen hablando. |
| 2 | Lit. todas las palabras. |
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| 1 | O Sanedrín. |
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| 2 | Lit. y. |
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| 1 | Lit. qué llegaría a ser esto. |
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| 1 | Lit. en. |
| 2 | O Sanedrín. |
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| 1 | O sobre quien habían puesto manos violentas. |
| 2 | Lit. un madero. |
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| 1 | O con. |
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| 2 | O Líder. |
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| 1 | Lit. aserrados. |
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| 1 | O Sanedrín. |
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| 1 | Lit. Quien. |
| 2 | Lit. obedecían. |
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| 1 | Lit. obedecían. |
| 1 | O aléjense de. |
| 2 | U obra. |
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| 1 | Lit. fueron persuadidos por él. |
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| 1 | O Sanedrín. |
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| 2 | Lit. el nombre (por excelencia). |
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| 1 | O en diferentes casas particulares. |
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| 2 | I.e. el Mesías. |
| 1 | Lit. En estos. |
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| 2 | I.e. judíos que no eran de Palestina y que hablaban griego. |
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| 3 | Lit. hebreos. |
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| 1 | I.e. apóstoles. |
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| 1 | O al servicio. |
| 1 | Lit. multitud. |
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| 2 | I.e. gentil convertido al judaísmo. |
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| 1 | Lit. y muchos, multitud de. |
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| 1 | O milagros. |
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| 1 | I.e. Esclavos Libertados. |
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| 2 | I.e. provincia occidental de Asia Menor. |
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| 1 | Lit. diciendo. |
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| 1 | O Sanedrín. |
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| 1 | Lit. no cesa de hablar palabras. |
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| 1 | O Sanedrín. |
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| 1 | Lit. los esclavizarían y maltratarían. |
| 1 | O ADORARÁN. |
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| 1 | O un pacto. |
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| 1 | Lit. oyó. |
| 2 | O trigo. |
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| 1 | Lit. y fue manifestado a. |
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