Hechos de los Apóstoles 4:23–33
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Oración de la iglesia
Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: «Oh, Señor1, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos haya,
el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre Davida, Tu siervo, dijiste:
“¿bPor que se enfurecieron los gentiles1,
Y los pueblos tramaron cosas vanas?
“Se presentaron los reyes de la tierra,
Y los gobernantes se juntaron a una
Contra el Señor y contra Su Cristo1a”.
»Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodesa como Poncio Pilatob, junto con los gentilesc y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo1 Jesúsd, a quien Tú ungiste,
para hacer cuanto Tu mano y Tu propósito habían predestinado que sucedieraa.
»Ahora1, Señor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianzaa,
mientras extiendes Tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigiosa mediante el nombre de Tu santo Siervo Jesúsb»
Después que oraron, el lugar donde estaban reunidosa tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santob y hablaban la palabra de Dios con valorc.
Todas las cosas en común
La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad comúna.
Con gran poder los apóstoles daban testimonioa de la resurrección del Señor Jesús1b, y había abundante gracia sobre todos ellos.
Footnotes
Cross references
- aEx. 20:11; Neh. 9:6; Sal. 146:6
- aHech. 1:16
- bSal. 2:1
- aSal. 2:2; Dan. 9:24, 25; Luc. 4:18; Hech. 10:38; Heb. 1:9
- aMat. 27:2; Luc. 23:7–12
- bMat. 20:19
- cHech. 3:13; 4:30
- dMat. 14:1; Mar. 15:1; Luc. 23:1; Juan 18:28, 29
- aHech. 2:23
- aHech. 4:13, 31; 14:3; Fil. 1:14
- aJuan 4:48
- bHech. 3:13; 4:27
- aHech. 2:1
- bHech. 2:4
- cHech. 4:13; 14:3; Fil. 1:14
- aHech. 2:44
- aHech. 1:8
- bLuc. 24:48
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