Hechos de los Apóstoles 10:9–43
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La visión de Pedro
Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedroa subió a la azoteab a orar como al mediodíac.
Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasisa.
Vio* el cielo abiertoa y un objeto1 semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas.
Había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo.
Y oyó una voz1: «Levántate, Pedro, mata2 y come»
Pero Pedro dijo: «De ninguna manera, Señora, porque yo jamás he comido nada impuro1 o inmundob»
De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: «Lo que Dios ha limpiadoa, no lo llames tú impuro1»
Esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo1 fue recogido al cielo.
Los mensajeros de Cornelio
Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significaría la visióna que había visto, en ese momento los hombres que habían sido enviados por Corneliob, después de haber preguntado por la casa de Simón, se aparecieron a la puerta.
Y llamando, preguntaron si allí se hospedaba Simón, el que también se llamaba Pedro.
Mientras Pedro meditaba sobre la visióna, el Espíritu le dijob: «Mira, tres hombres te buscan.
»Levántate, pues, desciende y no dudesa en acompañarlos, porque Yo los he enviado»
Pedro descendió a donde estaban los hombres, y les dijo: «Yo soy el que buscan; ¿cuál es la causa por la que han venido?»
Y ellos dijeron: «A Cornelio el centurión1, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíosa, le fue ordenadob por un santo ángelc que hiciera venir a usted a su casa para oír sus palabrasd»
Entonces Pedro los invitó a entrar y los hospedó.
Al día siguiente se levantó y fue con ellos, y algunos de los hermanosa de Jopeb lo acompañaronc.
Pedro en casa de Cornelio
Al otro día entró en Cesareaa. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos.
Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoróa.
Pero Pedro lo levantó, diciendo: «Ponte de pie; yo también soy hombrea»
Conversando con él, entró y halló* mucha gente reunidaa.
Entonces Pedro les dijo: «Ustedes saben que no es lícito para un judío asociarse con un extranjero o visitarloa, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro1 o inmundob.
»Por eso, cuando mandaron a buscarme, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me han llamado?»
Y Cornelio respondió: «Hace cuatro díasa, a esta misma hora, estaba yo orando en mi casa a la hora novena1b; y un hombrec con vestiduras resplandecientes, se puso delante de mí,
y dijo*: “Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus obras de caridad1 han sido recordadas delante de Dios.
”Envía unos hombres a Jope, y haz llamar a Simón, que también se llama Pedro; él está hospedado en casa de Simón el curtidor, junto al mar1a”
»Por tanto, al instante envié a buscarte, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado»
Entonces Pedro tomó la palabraa, y dijo: «Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personasb,
sino que en toda nación el que le teme1 y hace lo justo2a, le es aceptob.
»El mensaje1 que Él envió al2 pueblo de Israel, predicandoa de paz por medio de Jesucristob, que Él es Señor de todosc.
»Ustedes saben lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó,
cómo Dios ungióa a Jesús de Nazaretb con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diabloc; porque Dios estaba con Éld.
»Nosotros somos testigos de todas las cosasa que hizo en la tierra1 de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándolo en una cruz2b.
»Pero Dios lo resucitóa al tercer día e hizo que se manifestara1,
no a todo el puebloa, sino a los testigosb que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertosc.
»Y nos mandóa predicar al pueblo, y testificarb con toda solemnidad que este Jesús1 es el que Dios ha designadoc como Juez de los vivos y de los muertosd.
»De Él dan testimonio todos los profetasa, de que por Su nombreb, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados»
Footnotes
- 1O receptáculo.
- 1 vino una voz a él.
- 2O sacrifica.
- 1O no santo; común.
- 1O no santo; común.
- 1O receptáculo.
- 1I.e. un capitán romano.
- 1O no santo; común.
- 1I.e. 3 p.m.
- 1O limosnas.
- 1Algunos agregan: y cuando llegue, él te hablará.
- 1O le reverencia.
- 2 obra justicia.
- 1 La palabra.
- 2Algunos dicen: Él envió la palabra a.
- 1O el campo.
- 2 un madero.
- 1 concedió que se hiciera visible.
- 1 que este.
Cross references
- aHech. 10:9–32; 11:5–14
- bJer. 19:13; 32:29; Sof. 1:5; Mat. 24:17
- cSal. 55:17; Hech. 10:3
- aHech. 11:15; 22:17
- aJuan 1:51
- aMat. 8:2 y ; Juan 4:11 y ; Hech. 9:5; 22:8
- bLev. 11:20–25; Dt. 14:4–20; Ezq. 4:14; Dan. 1:8; Hech. 10:28
- aMat. 15:11; Mar. 7:19; Rom. 14:14; 1Cor. 10:25 y ; 1Tim. 4:4, 5; Tito 1:15
- aHech. 10:3
- bHech. 10:8
- aHech. 10:3
- bHech. 8:29
- aHech. 15:7–9
- aHech. 10:2
- bMat. 2:12
- cMar. 8:38; Luc. 9:26; Apoc. 14:10
- dHech. 11:14
- aHech. 1:15
- bHech. 9:36
- cHech. 10:45; 11:12
- aHech. 8:40; 10:1
- aMat. 8:2
- aHech. 14:15; Apoc. 19:10; 22:8, 9
- aHech. 10:24
- aJuan 4:9; 18:28; Hech. 11:3
- bHech. 10:14, 15, 35; 15:9
- aHech. 10:9, 22, 23
- bHech. 3:1; 10:3
- cHech. 10:3–6, 30–32
- aJuan 4:9; 18:28; Hech. 11:3
- aMat. 5:2
- bDt. 10:17; 2Crón. 19:7; Rom. 2:11; Gál. 2:6; Ef. 6:9; Col. 3:25; 1Ped. 1:17
- aHech. 10:2
- bHech. 10:28
- aHech. 13:32
- bLuc. 1:79; 2:14; Rom. 5:1; Ef. 2:17
- cMat. 28:18; Hech. 2:36; Rom. 10:12
- aHech. 4:26
- bHech. 2:22
- cMat. 4:23
- dJuan 3:2
- aLuc. 24:48; Hech. 10:41
- bHech. 5:30
- aHech. 2:24
- aJuan 14:19, 22; 15:27
- bLuc. 24:48; Hech. 10:39
- cLuc. 24:43; Hech. 1:3
- aHech. 1:2
- bLuc. 16:28
- cLuc. 22:22
- dJuan 5:22, 27; Hech. 17:31; 2Tim. 4:1; 1Ped. 4:5
- aHech. 3:18
- bLuc. 24:47; Hech. 2:38; 4:12
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