Hechos de los Apóstoles 13–15
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Principio del primer viaje misionero de Saulo y Bernabé
En la iglesiaa que estaba en Antioquíab había profetasc y maestrosd: Bernabée, Simón llamado Niger, Lucio de Cirenef, Manaén, que se había criado con Herodesg1 el tetrarca, y Saulo.
Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santoa dijo: «Aparten a Bernabéb y a Saulo para la obra a la que los he llamadoc»
Entonces, después de ayunar, orara y haber impuesto las manos sobre ellosb, los enviaronc.
Pablo y Bernabé en Chipre
Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santoa, descendieron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipreb.
Al llegar a Salamina, proclamaban la palabra de Dios en las sinagogasa de los judíos; y tenían también a Juanb de ayudante.
Después de haber recorrido toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto magoa, un falso profetab judío llamado Barjesús,
que estaba con el procónsula Sergio Paulo, hombre inteligente. Este hizo venir a Bernabé y a Saulo, y deseaba oír la palabra de Dios.
Pero Elimas, el magoa, pues así se traduce su nombre, se les oponía, tratando de desviar de la feb al procónsulc.
Entonces Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santoa, fijando la mirada en él, dijo:
«Tú, hijo del diabloa, que estás lleno de todo engaño y fraude, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de torcer los caminos rectos del Señorb?
»Ahora, la mano del Señor está sobre tia; te quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo». Al instante niebla y oscuridad cayeron sobre él, e iba buscando quien lo guiara de la mano.
Entonces el procónsula, cuando vio lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señorb.
Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia
Pablo y sus compañeros navegaron desde Pafosa y llegaron a Pergeb de Panfiliac; pero Juand se apartó de ellos y regresó a Jerusalén;
ellos, saliendo de Perge, llegaron a Antioquíaa de Pisidiab; y en el día de reposoc entraron a la sinagogad y se sentaron.
Después de la lectura de la leya y los profetasb, los oficiales de la sinagogac les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablen».
Discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia
Pablo se levantó, y haciendo señal con la manoa, dijo: «Hombres de Israel, y los que temen a Diosb, escuchen:
»El Dios de este pueblo de Israel, escogió a nuestros padres y engrandeció1 al pueblo durante su estancia en la tierra de Egiptoa, y con brazo fuerte los sacó de ellab.
»Por un período como de cuarenta añosa los soportó1 en el desiertob.
»Después de destruir siete nacionesa en la tierra de Canaánb, repartió sus tierras en herenciac; todo esto duró como 450 añosd.
»Después de esto, Dios les dio juecesa hasta el profeta Samuelb.
»Entonces ellos pidieron un reya, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamínb, durante cuarenta años.
»Cuando lo quitóa, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: “He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a Mi corazónb, que hará toda Mi voluntad1”.
»De la descendencia de estea, conforme a la promesa, Dios ha dado1 a Israel un Salvadorb, Jesúsc,
después de que Juan predicó, antes de Su venida1, un bautismo de arrepentimientoa a todo el pueblo de Israel.
»Cuando Juan estaba a punto de terminar su carreraa, decía: “¿Quién piensan ustedes que soy yo? Yo no soy el Cristo; pero miren, viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar las sandalias de sus piesb”
»Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre ustedes temen a Dios, a nosotros1 nos es enviada la palabra de esta salvacióna.
»Pues los que habitan en Jerusalén y sus gobernantesa, sin reconocer a Jesúsb ni las palabras1 de los profetasc que se leen todos los días de reposod, cumplieron estas escrituras, cuando lo condenaron.
»Aunque no hallaron causa para dar muerte a Jesús, pidieron a Pilato que lo mandara a matar1a.
»Cuando habían cumplido todo lo que estaba escrito acerca de Éla, lo bajaron de la cruz1b y lo pusieron en un sepulcroc.
»Pero Dios lo levantó de entre los muertosa;
y por muchos días se apareció a los que habían subido con Él de Galileaa a Jerusalén, los cuales ahora son Sus testigosb ante el pueblo.
»Nosotros les anunciamos las buenas nuevas1a de que la promesa hecha a los padresb,
Dios la ha cumplido a nuestros hijos1 al resucitar a Jesúsa, como también está escrito en el Salmo segundo: “Hijo Mío eres Tú; Yo Te he engendrado hoyb”.
»Y en cuanto a que lo resucitó de entre los muertosa para nunca más volver a corrupción, Dios ha hablado de esta manera: “Les daré las misericordias1 santas y fieles prometidas a Davidb”.
»Por tanto dice también en otro salmo: “No permitirás1 que Tu Santo2 vea corrupcióna”.
»Porque David, después de haber servido el propósito de Diosa en su propia generación1, durmió2b, y fue sepultado con sus padresc, y vio corrupción.
»Pero Aquel a quien Dios resucitóa no vio corrupción.
»Por tanto, hermanos, sepan que por medio de Él1 les es anunciado el perdón de los pecadosa;
y que de todas las cosas de que no pudieron ser justificados1 por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado1a.
»Tengan, pues, cuidado de que no venga sobre ustedes aquello de que se habla en los profetasa:
“Miren, burladores, maravíllense y perezcan1;
Porque Yo hago una obra en sus días,
una obra que ustedes nunca creerían aunque alguien se la describieraa”».
Pablo se dirige a los gentiles
Al salir Pablo y Bernabé1, la gente2 les rogaba que el siguiente día de reposoa les hablaran de estas cosas3.
Terminada la reunión de la sinagoga, muchos de los judíos y de los prosélitos1a temerosos de Diosb siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les instaban a perseverar en la gracia de Diosc.
El siguiente día de reposoa casi toda la ciudad se reunió para oír la palabra del Señor1.
Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decíaa.
Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: «Era necesario que la palabra de Dios les fuera predicada primeramente a ustedesa; pero ya que la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, así que ahora nos volvemos a los gentilesb.
»Porque así nos lo ha mandado el Señor:
“Te he puesto como luz para los gentiles1a,
A fin de que lleves2 la salvación hasta los confines de la tierrab”».
Oyendo esto los gentiles, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor1a; y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eternab.
Y la palabra del Señora se difundía por toda la región.
Pero los judíos instigaron a las mujeres piadosas1a y distinguidas, y a los hombres más prominentesb de la ciudad, y provocaron una persecuciónc contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su región.
Entonces estos sacudieron el polvo de sus piesa contra ellos y se fueron a Iconiob.
Y los discípulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espíritu Santoa.
Pablo y Bernabé en Iconio
Cuando Pablo y Bernabé entraron juntos en la sinagogaa de los judíos en Iconiob, hablaron de tal manera que creyó una gran multitudc, tanto de judíos como de griegosd.
Pero los judíos que no creyeron1a, excitaron y llenaron de odio los ánimos2 de los gentilesb contra los hermanosc.
Con todo, se detuvieron allí mucho tiempo hablando valientemente, confiados en el Señor que confirmaba1 la palabra de Su graciaa, concediendo que se hicieran señales2 y prodigiosb por medio de sus manos.
Pero la gente de la ciudad estaba divididaa, y unos estaban con los judíosb y otros con los apóstolesc.
Cuando los gentiles y los judíos, con sus gobernantes, prepararon un atentado para maltratarlosa y apedrearlosb,
los apóstoles se dieron cuenta de ello y huyeron a las ciudades de Licaoniaa, Listrab, Derbec, y sus alrededores;
y allí continuaron anunciando el evangelioa.
Pablo y Bernabé en Listra
Y había en Listraa un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andadob.
Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en éla, y viendo que tenía fe para ser sanado1b,
dijo con voz fuerte: «Levántate derecho sobre tus pies». Y él dio un salto y comenzó a andara.
Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaoniaa: «Los dioses se han hecho semejantes a hombresb y han descendido a nosotros»
Y llamaban a Bernabé, Júpiter1, y a Pablo, Mercurio2, porque este era el que dirigía la palabra.
El sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba en las afueras de1 la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quería ofrecer sacrificiosa junto con la multitud.
Pero cuando lo oyeron los apóstolesa Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropasb y se lanzaron en medio de la multitud, gritando:
«Señores, ¿por qué hacen estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que ustedesa, y les anunciamos el evangeliob para que se vuelvan de estas cosas vanasc a un Dios vivod, que hizo el cielo, la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellose.
»En las generaciones pasadas Él permitió que todas las naciones1 siguieran sus propios caminosa;
y sin embargo, no dejó de dar testimonio de Él mismoa, haciendo bien y dándoles lluvias del cielo y estaciones fructíferasb, llenando sus corazones de sustento y de alegría»
Aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificio.
Pablo apedreado en Listra
Pero vinieron algunos judíos de Antioquíaa y de Iconiob, y habiendo persuadido a la multitudc, apedrearon a Pablod y lo arrastraron1 fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.
Pero mientras los discípulosa lo rodeaban, él se levantó y entró en la ciudad. Al día siguiente Pablo partió con Bernabé a Derbeb.
Después de anunciar el evangelioa a aquella ciudad y de hacer muchos discípulosb, volvieron a Listrac, a Iconiod y a Antioquíae,
fortaleciendo los ánimos de los discípulosa, exhortándolos a que perseveraran en la feb, y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulacionesc entremos en el reino de Dios».
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Footnotes
- 1I.e. Antipas, hijo de Herodes el Grande.
- 1O exaltó.
- 1Algunos antiguos dicen: los llevó en sus brazos como una nodriza.
- 1 todas mis voluntades.
- 1 ha traído.
- 1 del rostro de Su entrada.
- 1Algunos dicen: a ustedes.
- 1 voces.
- 1 fuera destruido.
- 1 del madero.
- 1O el evangelio.
- 1Algunos dicen: a nosotros, sus hijos.
- 1O bendiciones.
- 1 darás.
- 2O devoto, o pío.
- 1O servido a su propia generación por el propósito de Dios.
- 2I.e. murió.
- 1 este.
- 1O libertado(s).
- 1 desaparezcan.
- 1 Al salir ellos.
- 2 ellos.
- 3 palabras.
- 1I.e. gentiles convertidos al judaísmo.
- 1Algunos dicen: de Dios.
- 1O LAS NACIONES.
- 2 seas para.
- 1Algunos dicen: de Dios.
- 1O religiosas, o devotas.
- 1O desobedecieron.
- 2 las almas.
- 1 testificaba de.
- 2O milagros.
- 1 salvado.
- 1 Zeus.
- 2 Hermes.
- 1 enfrente de.
- 1O todos los gentiles.
- 1 lo arrastraban.
Cross references
- aHech. 11:26
- bHech. 11:19
- cHech. 11:27; 15:32; 19:6; 21:9; 1Cor. 11:4, 5; 13:2, 8, 9; 14:29, 32, 37
- dRom. 12:6, 7; 1Cor. 12:28, 29; Ef. 4:11; Sant. 3:1
- eHech. 4:36
- fMat. 27:32; Hech. 11:20
- gMat. 14:1
- aHech. 8:29; 13:4
- bHech. 4:36
- cHech. 9:15
- aHech. 1:24
- bHech. 6:6
- cHech. 13:4; 14:26
- aHech. 13:2, 3
- bHech. 4:36
- aHech. 9:20; 13:14
- bHech. 12:12
- aHech. 8:9
- bMat. 7:15
- aHech. 13:8, 12; 18:12; 19:38
- aHech. 8:9
- bHech. 6:7
- cHech. 13:7, 12; 18:12; 19:38
- aHech. 2:4; 4:8
- aMat. 13:38; Juan 8:44
- bOs. 14:9; 2Ped. 2:15
- aEx. 9:3; 1Sam. 5:6, 7; Sal. 32:4; Job 19:21; Heb. 10:31
- aHech. 13:7, 8; 18:12; 19:38
- bHech. 8:25; 13:49; 15:35, 36; 19:10, 20
- aHech. 13:6
- bHech. 14:25
- cHech. 2:10; 14:24; 15:38; 27:5
- dHech. 12:12
- aHech. 14:19, 21; 2Tim. 3:11
- bHech. 14:24
- cHech. 13:42, 44; 16:13; 17:2; 18:4
- dHech. 9:20; 13:5
- aHech. 15:21
- bHech. 13:27; 2Cor. 3:14, 15
- cMar. 5:22
- aHech. 12:17
- bHech. 10:2; 13:26
- aEx. 1:7; 6:1, 6; 12:51
- bDt. 7:6–8; 13:14, 16; Hech. 7:17 y
- aNúm. 14:34; Hech. 7:36
- bDt. 1:31
- aDt. 7:1
- bHech. 7:45
- cJos. 14:1; 19:51; Sal. 78:55
- dJue. 11:26; 1Rey. 6:1
- aJue. 2:16
- b1Sam. 3:20; Hech. 3:24
- a1Sam. 8:5
- b1Sam. 9:1, 2; 10:1, 21
- a1Sam. 15:23, 26, 28; 16:1, 13
- b1Sam. 13:14; Sal. 89:20; Hech. 7:46
- aMat. 1:1
- bLuc. 2:11; Juan 4:42
- cHech. 13:32, 33
- aMar. 1:1–4; Luc. 3:3; Hech. 1:22; 19:4
- aHech. 20:24
- bMat. 3:11; Mar. 1:7; Luc. 3:16; Juan 1:20, 27
- aJuan 6:68; Hech. 4:12; 5:20; 13:46; 28:28
- aLuc. 23:13
- bHech. 3:17
- cLuc. 24:27
- dHech. 13:15
- aMat. 27:22, 23; Mar. 15:13, 14; Luc. 23:21–23; Juan 19:15; Hech. 3:14
- aHech. 26:22
- bHech. 5:30
- cMat. 27:57–61; Mar. 15:42–47; Luc. 23:50–56; Juan 19:38–42
- aHech. 2:24; 13:33, 34, 37
- aHech. 1:3
- bLuc. 24:48
- aHech. 5:42; 14:15
- bHech. 13:23; 26:6; Rom. 1:2; 4:13; 9:4
- aHech. 2:24; 13:30, 34, 37
- bSal. 2:7
- aHech. 2:24; 13:30, 33, 37
- bIsa. 55:3
- aSal. 16:10; Hech. 2:27
- aHech. 13:22; 20:27
- bHech. 8:1
- c1Rey. 2:10; Hech. 2:29
- aHech. 2:24; 13:30, 33, 34
- aLuc. 24:47; Hech. 2:38
- aHech. 10:43; Rom. 3:28; 10:4
- aLuc. 24:44; Juan 6:45; Hech. 7:42
- aHab. 1:5
- aHech. 13:14
- aMat. 23:15
- bHech. 13:50; 16:14; 17:4, 17; 18:7
- cHech. 11:23
- aHech. 13:14
- aHech. 13:50; 14:2, 4, 5, 19; 1Tes. 2:16
- aHech. 3:26; 9:20; 13:5, 14
- bHech. 18:6; 19:9; 22:21; 26:20; 28:28
- aIsa. 42:6; Luc. 2:32
- bIsa. 49:6
- aHech. 13:12
- bRom. 8:28 y ; Ef. 1:4, 5, 11
- aHech. 13:12
- aHech. 13:43; 16:14; 17:4, 17; 18:7
- bMar. 15:43
- cHech. 13:45; 14:2, 4, 5, 19; 1Tes. 2:14 y
- aMat. 10:14; Mar. 6:11; Luc. 9:5; 10:11; Hech. 18:6
- bHech. 14:1, 19, 21; 16:2; 2Tim. 3:11
- aHech. 2:4
- aHech. 13:5
- bHech. 13:51; 14:19, 21; 16:2; 2Tim. 3:11
- cHech. 2:47
- dJuan 7:35; Hech. 18:4
- aJuan 3:36
- bHech. 13:45, 50; 14:4, 5, 19; 1Tes. 2:14 y
- cHech. 1:15
- aHech. 20:32
- bJuan 4:48; Hech. 4:29, 30; Heb. 2:4
- aHech. 17:4, 5; 19:9; 28:24
- bHech. 13:45, 50; 14:2, 5, 19; 1Tes. 2:14 y
- cHech. 14:14
- aHech. 13:45, 50; 14:2, 4, 19; 1Tes. 2:14 y
- bHech. 14:19
- aHech. 14:11
- bHech. 14:8, 21; 16:1, 2; 2Tim. 3:11
- cHech. 14:20; 16:1; 20:4
- aHech. 14:15, 21; 16:10
- aHech. 14:6, 21; 16:1, 2; 2Tim. 3:11
- bHech. 3:2
- aHech. 3:4; 10:4
- bMat. 9:28
- aHech. 3:8
- aHech. 14:6
- bHech. 8:10; 28:6
- aDan. 2:46
- aHech. 14:4
- bNúm. 14:6; Mat. 26:65; Mar. 14:63
- aHech. 10:26; Sant. 5:17
- bHech. 13:32; 14:7, 21
- cDt. 32:21; 1Sam. 12:21; Jer. 8:19; 14:22; 1Cor. 8:4
- dMat. 16:16
- eEx. 20:11; Sal. 146:6; Hech. 4:24; 17:24; Apoc. 14:7
- aSal. 81:12; Miq. 4:5; Hech. 17:30
- aHech. 17:26, 27; Rom. 1:19, 20
- bDt. 11:14; Job 5:10; Sal. 65:10, 11; Ezq. 34:26, 27; Joel 2:23
- aHech. 13:45, 50; 14:2, 4, 5; 1Tes. 2:14 y
- bHech. 13:14; 14:21, 26
- cHech. 13:51; 14:1, 21
- dHech. 14:5; 2Cor. 11:25; 2Tim. 3:11
- aHech. 11:26; 14:22, 28
- bHech. 14:6
- aHech. 14:7
- bHech. 2:47
- cHech. 14:6
- dHech. 13:51; 14:1, 19
- eHech. 13:14; 14:19, 26
- aHech. 11:26; 14:28
- bHech. 6:7
- cMar. 10:30; Juan 15:18, 20; 16:33; Hech. 9:16; 1Tes. 3:3; 2Tim. 3:12; 1Ped. 2:21; Apoc. 1:9
- a2Cor. 8:19; Tito 1:5
- bHech. 11:30
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