Estudio bíblico Logos

Hebreos 7:11–19

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Cristo, sacerdote para siempre

Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levíticoa, (pues sobre esa base recibió el pueblo la leyb), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedecc, y no designado según el orden de Aarón?

Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.

Pues aquela de quien se dicen estas cosasb, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar.

Porque es evidente que nuestro Señor descendió1 de Judáa, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes.

Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,

que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicosa, sino según el poder de una vida indestructibleb.

Pues de Cristo se da testimonio:

«Tú eres sacerdote para siempre

según el orden de Melquisedeca».

Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútila

(pues la ley nada hizo perfectoa), y se introduce una mejor esperanzab, mediante la cual nos acercamos a Diosc.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 se levantó.

Referencias cruzadas

  1. aHeb. 7:18, 19; 8:7
  2. bHeb. 9:6; 10:1
  3. cHeb. 5:6; 7:17
  4. aHeb. 7:14
  5. bHeb. 7:11
  6. aNúm. 24:17; Isa. 11:1; Miq. 5:2; Mat. 2:6; Apoc. 5:5
  7. aHeb. 9:10
  8. bHeb. 9:14
  9. aSal. 110:4; Heb. 5:6; 6:20; 7:21
  10. aRom. 8:3; Gál. 3:21; Heb. 7:11
  11. aHech. 13:39; Rom. 3:20; 7:7, 8; Gál. 2:16; 3:21; Heb. 9:9; 10:1
  12. bHeb. 3:6
  13. cLam. 3:57; Heb. 4:16; 7:25; 10:1, 22; Sant. 4:8