Génesis 37:20–28
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»Ahora pues, vengan, matémoslo y arrojémoslo a uno de los pozos; y diremos: “Una fiera lo devoróa”. Entonces veremos en qué quedan sus sueños»
Pero Rubén oyó esto y lo libró de sus manos, y dijo: «No le quitemos la vida1a»
Rubén les dijo además: «No derramen sangre. Échenlo en este pozo del1 desierto, pero no le pongan la mano encima». Esto dijo para poder librarlo de las manos de ellos y devolverlo a su padre.
Y cuando José llegó a sus hermanos, lo despojaron de su túnica1, la túnica de muchos colores que llevaba puesta.
Lo tomaron y lo echaron en el pozo. El pozo estaba vacío, no había agua en él.
José vendido como esclavo
Entonces se sentaron a comer1, y cuando levantaron los ojos, vieron una caravana de ismaelitasa que venía de Galaad con sus camellos cargados de resina aromáticab, bálsamoc y mirra, e iban bajando hacia Egipto.
Y Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganaremos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangrea?
»Vengan, vendámoslo a los ismaelitas y no pongamos las1 manos sobre éla, pues es nuestro hermano, carne nuestra». Y sus hermanos le hicieron caso2.
Pasaron entonces los mercaderes madianitasa, y ellos sacaron a José, subiéndolo del pozo, y vendieron a José a los ismaelitas por veinte monedas de platab. Y estos se llevaron a José a Egiptoc.
Footnotes
Cross references
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