Logos Bible Study

Génesis 3–4

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Desobediencia y caída del hombre

La serpiente era más astutaa que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho: “No comerán de ningún árbol del huerto”?».

La mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no muerana”».

Y la serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirána.

»Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mala».

Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable1 a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría2, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comióa.

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudosa; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales1.

Sentencia por el pecado y promesa de redención

Y oyeron al1 Señor Dios que se paseabaa en el huerto al fresco2 del día. Entonces el hombre y su mujer se escondieronb de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto.

Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estása?».

Y él respondió: «Te oí1 en el huerto, tuve miedoa porque estaba desnudo, y me escondí»

«¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?», le preguntó Dios. «¿Has comido del árbol del cual Yo te mandé que no comieras?»

El hombre respondió: «La mujer que Tú me diste por compañera1 me dio del árbol, y yo comía»

Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué es esto que has hecho?». «La serpiente me engañóa, y yo comí», respondió la mujer.

Y el Señor Dios dijo a la serpiente:

«Por cuanto has hecho esto,

Malditaa serás1 más que todos los animales,

Y más que todas las bestias del campo.

Sobre tu vientre andarás,

Y polvo comerásb

Todos los días de tu vida.

»Pondré enemistad

Entre tú y la mujera,

Y entre tu simiente y su simiente;

él te herirá en1 la cabeza,

Y tú lo herirás en el talónb».

A la mujer dijo:

«En gran manera multiplicaré

Tu dolor en el parto1,

Con dolor darás a luz los hijosa.

Con todo, tu deseo será para tu marido,

Y él tendrá dominio sobre tib».

Entonces el Señor dijo a Adán: «Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”,

Malditaa será1 la tierra por tu causa;

Con trabajo2b comerás de ella

Todos los días de tu vida.

»Espinos y cardos te producirá,

Y comerás de las plantas1 del campo.

»Con el sudor de tu rostro

Comerás el pan

Hasta que vuelvas a la tierraa,

Porque de ella fuiste tomado;

Pues polvo eresb,

Y al polvo volverás».

El hombre le puso por nombre Eva1a a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.

El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.

Castigo por el pecado

Entonces el Señor Dios dijo: «Ahora el hombre ha venido a ser como uno de Nosotrosa, conociendo ellos el bien y el mal. Cuidado ahora, no vaya a extender su mano y tome también del árbol de la vidab, y coma y viva para siempre».

Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.

Expulsó, pues, al hombrea; y al oriente del huerto del Edénb puso querubinesc, y una espada encendida que giraba en todas direcciones para guardar el camino del árbol de la vidad.

Caín y Abel

Y el hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín1, y dijo: «He adquirido varón2 con la ayuda del Señor».

Después dio a luz a Abel su hermano. Y Abela fue pastorb de ovejas y Caín fue labrador de la tierra.

Al transcurrir el tiempo1, Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra.

También Abela, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grasa de los mismos. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrendab,

pero no miró con agradoa a Caín y su ofrenda. Caín se enojó muchob y su semblante se demudó.

Entonces el Señor dijo a Caín: «¿Por qué estás enojadoa, y por qué se ha demudado tu semblante?

»Si haces bien, ¿no serás aceptado?1a Pero si no haces bien, el pecadob yace a la puerta y te codicia2, pero tú debes dominarloc»

Caín dijo a su hermano Abel: «Vayamos al campo1». Y aconteció que cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo matóa.

La maldición de Caín

Entonces el Señor dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abela?» Y él respondió: «No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?».

Y el Señor le dijo: «¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierraa.

»Ahora pues, malditoa eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

»Cuando cultives el suelo, no te dará más su vigora. Vagabundo y errante serás en la tierrab»

Y Caín dijo al Señor: «Mi castigo1 es demasiado grande para soportarlo.

»Hoy me has arrojadoa de la superficie de la tierra, y de Tu presencia1 me esconderé, y seré vagabundo y errante en la tierrab. Y sucederá que cualquiera que me halle me matarác»

Entonces el Señor le dijo: «No será así1, pues cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganzaa». Y el Señor puso una señal2 sobre Caín, para que cualquiera que lo hallara no lo matarab.

Descendientes de Caín

Y salió Caín de la presencia del Señora, y se estableció1 en la tierra de Nod2, al oriente del Edén.

Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín edificó una ciudad y la llamó1 Enoc, como el nombre de su hijo.

A Enoc le nació Irad. Irad fue padre de Mehujael, Mehujael fue padre de Metusael, y Metusael fue padre de Lamec.

Lamec tomó para sí dos mujeresa. El nombre de una era Ada, y el nombre de la otra, Zila.

Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y tienen ganado.

Su hermano se llamaba Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan la lira1 y la flauta.

Zila a su vez dio a luz a Tubal Caín, forjador de todo utensilio1 de bronce y de hierro. Y la hermana de Tubal Caín era Naama.

Lamec dijo a sus mujeres:

«Ada y Zila, oigan mi voz;

Mujeres de Lamec,

Presten oído a mis palabras,

Pues he dado muerte1a a un hombre por haberme herido,

Y a un muchacho por haberme pegado.

»Si siete vecesa es vengado Caín,

Entonces Lamec lo será setenta veces siete1».

Nacimiento de Set

Adán se unió otra vez a su mujera; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set1, porque, dijo ella: «Dios me ha dado2 otro hijo3 en lugar de Abel, pues Caín lo matób».

A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enósa. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar1 el nombre del Señor.

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Footnotes

  1. 1O un deleite.
  2. 2O hacer a uno sabio.
  3. 1O fajas.
  4. 1 la voz del.
  5. 2 aire.
  6. 1 Oí Tu voz.
  7. 1O para que estuviera conmigo.
  8. 1O eres.
  9. 1O te aplastará.
  10. 1 y tu embarazo.
  11. 1O es.
  12. 2O dolor.
  13. 1 la planta.
  14. 1 viviente, o, vida.
  15. 1 adquirido.
  16. 2U hombre.
  17. 1 al final de días.
  18. 1 ¿no será levantado tu semblante?
  19. 2 su deseo es por ti.
  20. 1Así en algunas versiones antiguas; el omite: vayamos al campo.
  21. 1O culpa.
  22. 1O rostro.
  23. 1Así en algunas versiones antiguas; en el , por tanto.
  24. 2O marca.
  25. 1 habitó.
  26. 2 errante.
  27. 1 y llamó el nombre de la ciudad.
  28. 1O el arpa.
  29. 1O instrumento cortante.
  30. 1O mato.
  31. 1O setenta y siete veces.
  32. 1 compensación.
  33. 2 shath; compensado.
  34. 3 otra simiente.
  35. 1O a llamar por.

Cross references

  1. a2 Cor. 11:3; Apoc. 12:9; 20:2
  2. aGn. 2:16, 17
  3. aJuan 8:44; 2 Cor. 11:3
  4. aIsa. 14:14; Ezq. 28:2, 12–17
  5. aRom. 5:12–19; 1 Tim. 2:14; Sant. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16
  6. aIsa. 47:3; Lam. 1:8
  7. aGn. 18:33; Lev. 26:12; Dt. 23:14
  8. bJob 31:33; Sal. 139:1–12; Os. 10:8; Amós 9:3; Apoc. 6:15–17
  9. aGn. 4:9; 18:9
  10. aEx. 20:18, 19; Dt. 5:25
  11. aJob 31:33; Prv. 28:13
  12. a2 Cor. 11:3; 1 Tim. 2:14
  13. aDt. 28:15–20
  14. bIsa. 65:25; Miq. 7:17
  15. aApoc. 12:17
  16. bRom. 16:20
  17. aJuan 16:21; 1 Tim. 2:15
  18. b1 Cor. 14:34
  19. aGn. 5:29; Rom. 8:20–22; Heb. 6:8
  20. bJob 5:7; 14:1; Ecl. 2:23
  21. aSal. 90:3; 104:29; Ecl. 12:7
  22. bGn. 2:7
  23. a2 Cor. 11:3; 1 Tim. 2:13
  24. aGn. 1:26
  25. bGn. 2:9; Apoc. 22:14
  26. aEzq. 31:11
  27. bGn. 2:8
  28. cEx. 25:18–22; Sal. 104:4; Ezq. 10:1–20; Heb. 1:7
  29. dGn. 2:9
  30. aLuc. 11:50, 51
  31. bGn. 46:32; 47:3
  32. aHeb. 11:4
  33. b1 Sam. 15:22
  34. a1 Sam. 16:7
  35. bIsa. 3:9; Jud. 11
  36. aJon. 4:4
  37. aJer. 3:12; Miq. 7:18
  38. bNúm. 32:23
  39. cJob 11:14, 15; Rom. 6:12, 16
  40. aMat. 23:35; Luc. 11:51; 1 Jn. 3:12–15; Jud. 11
  41. aGn. 3:9
  42. aNúm. 35:33; Dt. 21:1–9; Heb. 12:24; Apoc. 6:9, 10
  43. aGn. 3:14; Dt. 28:15–20; Gál. 3:10
  44. aDt. 28:15–24; Joel 1:10–20
  45. bLev. 26:17, 36
  46. aGn. 3:24; Jer. 52:3
  47. bDt. 28:64–67
  48. cNúm. 35:19
  49. aGn. 4:24
  50. bEzq. 9:4, 6
  51. a2 Rey. 24:20; Jer. 23:39; 52:3
  52. aGn. 2:24
  53. aEx. 20:13; Lev. 19:18; Dt. 32:35; Sal. 94:1
  54. aGn. 4:15
  55. aGn. 5:3
  56. bGn. 4:8
  57. aLuc. 3:38