Génesis 2–3
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestesa.
En el séptimo día ya Dios había completado la1 obra que había estado haciendoa, y reposó en el día séptimo de toda la1 obra que había hechob.
Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la1 obra que Él había creado y hecho2.
El huerto del Edén
Estos son los orígenes1 de los cielos y de la tierra cuando fueron creadosa, el día en que el Señor Dios hizo la tierra y los cielosb.
Aún no había ningún arbusto del campo en la tierra, ni había aún brotado ninguna planta1 del campoa, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierrab, ni había hombre para labrar2 la tierra.
Pero se levantaba de la tierra un vapor1 que regaba toda la superficie2 del suelo.
Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierraa, y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser1 vivienteb.
Y el Señor Dios plantó un huerto hacia el oriente, en Edéna, y puso allí al hombre que había formado.
El Señor Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comera. Asimismo, en medio del huerto, hizo brotar el árbol de la vida y el árbol del conocimiento1 del bien y del malb.
Del Edén salía un ríoa para regar el huerto, y de allí se dividía y se convertía en otros cuatro ríos1.
El nombre del primero es Pisón. Este es el que rodea toda la tierra de Havilaa, donde hay oro.
El oro de aquella tierra es bueno; allí hay bedelio y ónice.
El nombre del segundo río es Gihón. Este es el que rodea la tierra de Cus.
El nombre del tercer río es Tigris1a. Este es el que corre2 al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates3b.
El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara.
Y el Señor Dios ordenó al hombre: «De todo árbol del huerto podrás comera,
pero del árbol del conocimiento1 del bien y del mal no comerás2, porque el día que de él comas, ciertamente morirása»
Formación de la mujer
Entonces el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada1a».
Y el Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cieloa, y los trajo al hombreb para ver cómo los llamaría. Como el hombre llamó a cada ser viviente, ese fue su nombre.
El hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a todo animal del campo, pero para Adán1. no se encontró una ayuda que fuera adecuada para él2a
Entonces el Señor Dios hizo caer un sueño profundoa sobre el hombre, y este se durmió. Y Dios tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar.
De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombrea, formó1 una mujer y la trajo al hombre.
Y el hombre dijo:
«Esta es ahora hueso de mis huesos,
Y carne de mi carne.a
Porque del hombre3 fue tomada».
Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carnea.
Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzabana.
Desobediencia y caída del hombre
La serpiente era más astutaa que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho: “No comerán de ningún árbol del huerto”?».
La mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no muerana”».
Y la serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirána.
»Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mala».
Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable1 a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría2, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comióa.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudosa; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales1.
Sentencia por el pecado y promesa de redención
Y oyeron al1 Señor Dios que se paseabaa en el huerto al fresco2 del día. Entonces el hombre y su mujer se escondieronb de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto.
Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estása?».
Y él respondió: «Te oí1 en el huerto, tuve miedoa porque estaba desnudo, y me escondí»
«¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?», le preguntó Dios. «¿Has comido del árbol del cual Yo te mandé que no comieras?»
El hombre respondió: «La mujer que Tú me diste por compañera1 me dio del árbol, y yo comía»
Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué es esto que has hecho?». «La serpiente me engañóa, y yo comí», respondió la mujer.
Y el Señor Dios dijo a la serpiente:
«Por cuanto has hecho esto,
Malditaa serás1 más que todos los animales,
Y más que todas las bestias del campo.
Sobre tu vientre andarás,
Y polvo comerásb
Todos los días de tu vida.
»Pondré enemistad
Entre tú y la mujera,
Y entre tu simiente y su simiente;
él te herirá en1 la cabeza,
Y tú lo herirás en el talónb».
A la mujer dijo:
«En gran manera multiplicaré
Tu dolor en el parto1,
Con dolor darás a luz los hijosa.
Con todo, tu deseo será para tu marido,
Y él tendrá dominio sobre tib».
Entonces el Señor dijo a Adán: «Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”,
Malditaa será1 la tierra por tu causa;
Todos los días de tu vida.
»Espinos y cardos te producirá,
Y comerás de las plantas1 del campo.
»Con el sudor de tu rostro
Comerás el pan
Hasta que vuelvas a la tierraa,
Porque de ella fuiste tomado;
Pues polvo eresb,
Y al polvo volverás».
El hombre le puso por nombre Eva1a a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.
El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.
Castigo por el pecado
Entonces el Señor Dios dijo: «Ahora el hombre ha venido a ser como uno de Nosotrosa, conociendo ellos el bien y el mal. Cuidado ahora, no vaya a extender su mano y tome también del árbol de la vidab, y coma y viva para siempre».
Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.
Expulsó, pues, al hombrea; y al oriente del huerto del Edénb puso querubinesc, y una espada encendida que giraba en todas direcciones para guardar el camino del árbol de la vidad.
Footnotes
- 1 su.
- 1 su.
- 2 para hacer.
- 1 Estas son las generaciones.
- 1O hierba.
- 2 servir.
- 1O posiblemente, manantial.
- 2 faz.
- 1 alma.
- 1O de la ciencia.
- 1 cabezas.
- 1 Hidekel.
- 2 va.
- 3 Perat.
- 1O de la ciencia.
- 2 no comerás de él.
- 1 que le corresponda.
- 1O el hombre.
- 2 que le correspondiera.
- 1 hizo.
- 1 esta.
- 2 ishshah.
- 3 ish.
- 1O un deleite.
- 2O hacer a uno sabio.
- 1O fajas.
- 1 la voz del.
- 2 aire.
- 1 Oí Tu voz.
- 1O para que estuviera conmigo.
- 1O eres.
- 1O te aplastará.
- 1 y tu embarazo.
- 1O es.
- 2O dolor.
- 1 la planta.
- 1 viviente, o, vida.
Cross references
- aDt. 4:19; 17:3
- aEx. 20:8–11; 31:17
- bHeb. 4:4, 10
- aJob 38:4–11
- bGn. 1:3–31
- aGn. 1:11
- bSal. 65:9, 10; Jer. 10:12, 13
- aGn. 3:19
- b1 Cor. 15:45
- aGn. 13:10; Isa. 51:3; Ezq. 28:13
- aEzq. 47:12
- bGn. 3:22; Apoc. 2:7; 22:2, 14
- aSal. 46:4
- aGn. 25:18
- aDan. 10:4
- bGn. 15:18
- aGn. 3:2, 3
- aDt. 30:15, 19, 20; Rom. 6:23; 1 Tim. 5:6; Sant. 1:15
- a1 Cor. 11:9
- aGn. 1:24
- bGn. 1:26
- aGn. 2:18
- aGn. 15:12
- a1 Cor. 11:8, 9
- aGn. 29:14; Ef. 5:28, 29
- aMat. 19:5; Mar. 10:7, 8; 1 Cor. 6:16; Ef. 5:31
- aGn. 3:7, 10, 11
- a2 Cor. 11:3; Apoc. 12:9; 20:2
- aGn. 2:16, 17
- aJuan 8:44; 2 Cor. 11:3
- aIsa. 14:14; Ezq. 28:2, 12–17
- aRom. 5:12–19; 1 Tim. 2:14; Sant. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16
- aIsa. 47:3; Lam. 1:8
- aGn. 18:33; Lev. 26:12; Dt. 23:14
- bJob 31:33; Sal. 139:1–12; Os. 10:8; Amós 9:3; Apoc. 6:15–17
- aGn. 4:9; 18:9
- aEx. 20:18, 19; Dt. 5:25
- aJob 31:33; Prv. 28:13
- a2 Cor. 11:3; 1 Tim. 2:14
- aDt. 28:15–20
- bIsa. 65:25; Miq. 7:17
- aApoc. 12:17
- bRom. 16:20
- aJuan 16:21; 1 Tim. 2:15
- b1 Cor. 14:34
- aGn. 5:29; Rom. 8:20–22; Heb. 6:8
- bJob 5:7; 14:1; Ecl. 2:23
- aSal. 90:3; 104:29; Ecl. 12:7
- bGn. 2:7
- a2 Cor. 11:3; 1 Tim. 2:13
- aGn. 1:26
- bGn. 2:9; Apoc. 22:14
- aEzq. 31:11
- bGn. 2:8
- cEx. 25:18–22; Sal. 104:4; Ezq. 10:1–20; Heb. 1:7
- dGn. 2:9
Copyright 2005 por The Lockman Foundation