Logos Bible Study

Ezequiel 8:3–16

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Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puertaa que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celosb.

La gloria del Dios de Israel estaba allí, como la visión que yo había visto en la llanuraa.

Y Dios me dijo: «Hijo de hombre, levanta ahora tus ojosa hacia el norte». Y levanté mis ojos hacia el norte, y vi que al norte de la puerta del altar, a la entrada estaba el ídolo de los celosb.

Entonces Él me dijo: «Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen estos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de Mi santuario? Pero aún verás mayores abominacionesa»

Después me llevó a la entrada del atrio, y miré que había un agujero en el muro.

Y me dijo: «Hijo de hombre, cava ahora en el muro». Cavé en el muro, y tenía una entradaa.

Entonces me dijo: «Entra y mira las perversas abominaciones que ellos están cometiendo aquí»

Entré, pues, y miré; y vi grabados en el muro, por todo alrededor, toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel.

Frente a ellos estaban de pie setenta hombres de los ancianos de la casa de Israela. También Jaazanías, hijo de Safán, estaba de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de inciensob subía.

Entonces Dios me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: “El Señor no nos vea; el Señor ha abandonado la tierrab.’ ”

También me dijo: «Aún verás que cometen mayores abominaciones»

Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor que está al nortea; y había allí mujeres sentadas llorando a Tamuz.

Y me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que estas».

Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señora y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el solb.

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Cross references

  1. aEzq. 3:12; 11:1
  2. bEx. 20:4; Dt. 32:16
  3. aEzq. 1:28; 3:22, 23
  4. aJer. 3:2; Zac. 5:5
  5. bSal. 78:58; Jer. 7:30; 32:34; Ezq. 8:3
  6. a2 Rey. 23:4, 5; Ezq. 5:11; 8:9, 17
  7. aIsa. 29:15
  8. aNúm. 11:16, 25; Jer. 19:1; Luc. 10:1
  9. bNúm. 16:17, 35
  10. aSal. 10:11
  11. bSal. 14:1; Isa. 29:15; Ezq. 9:9
  12. aEzq. 44:4; 46:9
  13. a2 Crón. 29:6; Jer. 2:27; Ezq. 23:39
  14. bDt. 4:19; 17:3; Job 31:26–28; Jer. 44:17