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Ezequiel 6–12
6 Y vino a mí la palabra del Señor:
2 «Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israela, profetiza contra ellos,
3 y di: “Montes de Israel, escuchen la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios a los montes, las colinas, las barrancas y a los valles: ‘Yo mismo traeré sobre ustedes la espada y destruiré sus lugares altosa.
4 ’Sus altares serán devastados, sus altares de incienso serán destrozados y haré que caigan sus muertos delante de sus ídolosa.
5 ’También pondré los cadáveres de los israelitas delante de sus ídolos, y esparciré sus huesos alrededor de sus altaresa.
6 ’Dondequiera que ustedes tengan sus moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados sus altaresa, rotos y eliminados sus ídolos, derribados sus altares de incienso y borradas sus obrasb.
7 ’Los muertos caerán en medio de ustedes, y sabrán que Yo soy el Señor.
8 ’Sin embargo, dejaré un remanentea, porque tendrán entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando estén esparcidos por las tierrasb.
9 ’Entonces los que de ustedes escapen me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivosa. Porque he sufrido a causa de sus corazones adúlteros que se apartaron de Míb, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos. Pero se aborrecerán a sí mismos por los males que han cometido, por todas sus abominacionesc.
10 ’Y sabrán que Yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal’ ”.
11 »Así dice el Señor Dios: “Bate tus manos, golpea con tu piea, y di: ‘¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israelb, que a espada, de hambre y de pestilencia caeránc.
12 ’El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espadaa, y el que quede y esté sitiado morirá de hambre. Así desahogaré Mi furor sobre ellosb.
13 ’Entonces ustedes sabrán que Yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevadaa, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolosb.
14 ’Así que por todas sus moradas extenderé Mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que Yo soy el Señora’ ”».
7 Y vino a mí la palabra del Señor:
2 «Y tú, hijo de hombre, di: “Así dice el Señor Dios a la tierra de Israel: ‘¡El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de esta tierra!a
3 ’Ahora viene el fin sobre ti y enviaré Mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones.
4 ’Mi ojo no tendrá piedad de ti ni Yo te perdonaré; sino que te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarána; y sabrán que Yo soy el Señorb.’ ”.
5 »Así dice el Señor Dios: “¡Un desastre! ¡Viene un desastre sin igual!a
6 ”El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra tia; ya ha venido.
7 ”Te ha llegado tu turno1, oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el díaa; pánico, y no júbilo, en los montesb.
8 ”Ahora pronto derramaré Mi furor sobre ti y descargaré Mi ira contra tia. Te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominacionesb.
9 ”Mi ojo no tendrá piedad ni Yo perdonaré. Te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarán en medio de ti; y sabrán que soy Yo, el Señor, el que hiere.
10 ”Llega el día; ya viene. Ha salido tu turno, ha florecido la varaa, ha reverdecido la arrogancia.
11 ”Se ha levantado la violencia para hacerse vara de impiedada. Nada quedará de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellosb.
12 ”El tiempo ha llegado, ha venido el día. No se alegre el que compraa ni se lamente el que vende, porque el furor está sobre toda su multitudb.
13 ”Ciertamente el vendedor no recuperará lo vendidoa mientras ambos vivan, porque la visión acerca de toda su multitud no será revocada; y nadie, a causa de su iniquidad, podrá conservar su vida.
14 ”Han tocado la trompetaa y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque Mi furor está contra toda su multitud.
15 ”La espada está afuera, y la plaga y el hambre están dentro. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirána.
16 ”Aun cuando escapen los sobrevivientesa, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendob por su iniquidad.
17 ”Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas serán como de aguaa.
18 ”Se ceñirán de cilicioa y los cubrirá el terrorb; en todos los rostros habrá vergüenza y todas las cabezas estarán rapadasc.
19 ”Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominablea; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señorb. No saciarán su apetito ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.
20 ”Cambiaron la belleza de Sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imágenes de sus abominacionesa y de sus cosas detestables; por tanto, haré que esto sea cosa abominable para ellos.
21 ”Lo entregaré todo en manos de extraños por botín y a los impíos de la tierra por despojo, y lo profanarána.
22 ”Apartaré de ellos Mi rostroa y profanarán Mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.
23 ”Haz la cadenaa, porque la tierra está llena de crímenes sangrientosb y la ciudad llena de violenciac.
24 ”Por tanto, traeré a las más perversas de las nacionesa, y se apoderarán de sus casas; haré cesar el orgullo de los poderososb y sus santuarios serán profanadosc.
25 ”Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero no habrá paza.
26 ”Vendrá calamidad sobre calamidada, y habrá rumor tras rumorb. Entonces buscarán visión del profetac, y la ley desaparecerá del sacerdoted y el consejo de los ancianose.
27 ”El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y temblarána las manos del pueblo de la tierra. Según su conducta los trataré, y por sus juicios los juzgaré; y sabrán que Yo soy el Señor».
Visión de las abominaciones en Jerusalén
8 Y sucedió en el año sexto, en el día cinco del mes sexto, que estando yo sentado en mi casa con los ancianos de Judá sentados ante mí, bajó allí sobre mí la mano del Señor Dios.
2 Entonces miré, y vi una figura con aspecto de hombre; desde Sus lomos para abajo tenía la apariencia de fuego, y desde Sus lomos para arriba tenía la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgentea.
3 Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puertaa que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celosb.
4 La gloria del Dios de Israel estaba allí, como la visión que yo había visto en la llanuraa.
5 Y Dios me dijo: «Hijo de hombre, levanta ahora tus ojosa hacia el norte». Y levanté mis ojos hacia el norte, y vi que al norte de la puerta del altar, a la entrada estaba el ídolo de los celosb.
6 Entonces Él me dijo: «Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen estos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de Mi santuario? Pero aún verás mayores abominacionesa»
7 Después me llevó a la entrada del atrio, y miré que había un agujero en el muro.
8 Y me dijo: «Hijo de hombre, cava ahora en el muro». Cavé en el muro, y tenía una entradaa.
9 Entonces me dijo: «Entra y mira las perversas abominaciones que ellos están cometiendo aquí»
10 Entré, pues, y miré; y vi grabados en el muro, por todo alrededor, toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel.
11 Frente a ellos estaban de pie setenta hombres de los ancianos de la casa de Israela. También Jaazanías, hijo de Safán, estaba de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de inciensob subía.
12 Entonces Dios me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: “El Señor no nos vea; el Señor ha abandonado la tierrab.’ ”
13 También me dijo: «Aún verás que cometen mayores abominaciones»
14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor que está al nortea; y había allí mujeres sentadas llorando a Tamuz.
15 Y me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que estas».
16 Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señora y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el solb.
17 Y Él me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer las abominaciones que aquí han cometidoa, que han llenado la tierra de violencia y me han provocado repetidas vecesb? Porque se llevan el ramo a la nariz.
18 »Por tanto, ciertamente Yo obraré con furor. Mi ojo no tendrá piedad, ni Yo perdonaré; y aunque griten a Mis oídos con gran voz, no los escucharéa»
Visión de la matanza de los culpables
9 Entonces Dios gritó a mis oídos con gran voz, diciendoa: «Acérquense, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano».
2 Y seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano. Entre ellos había un hombre vestido de linoa con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.
3 Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del temploa. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura;
4 y el Señor le dijo: «Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombresa que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ellab».
5 Pero oí que a los otros les dijo: «Pasen por la ciudad en pos de él y …
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| 1 | O tu sentencia. |
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